Análisis

Cine de ciencia ficción: Terminator 3: La rebelión de las máquinas

Por Adrián Álvarez
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CRÍTICA DE: Terminator 3: La rebelión de las máquinas - DIRIGIDA POR Jonathan Mostow - PROTAGONIZADA POR Arnold Schwarzenegger, Kristanna Loken, Nick Stahl, Claire Danes. 2003. Aunque el día del Juicio Final fue evitado, John Connor no puede vivir tranquilo. Su paranoia se ve correspondida cuando dos ciborgs vuelven a materializarse en el 2003. Sus caminos se cruzarán con una antigua compañera de colegio y puede que, para cuando termine el día, ya no haya un mundo que salvar. 

Terminator 3 es ese chico que ve una película la noche anterior y se pasa todo el recreo imitándola. Que te mira con toda la ilusión del mundo mientras recrea una escena y luego se detiene y te pregunta qué te ha parecido.

El problema es que tiene buenas ideas, pero se encuentran sepultadas entre un montón de fallos de continuidad, lógica y hasta de casting. Terminator 3 sabe que pertenece a una franquicia que dio nombre a todo un subgénero (el Technoir, club aparecido en la primera parte) y cuya segunda parte fue el canto del cisne del cine de acción antes de su inevitable declive, pero no tiene miedo de ser una entrega más. Lo que le sobra de actitud, no obstante, le falta de oficio para narrar.

Skynet no se rinde 

Han pasado diez años desde que se evitara el apocalipsis en Terminator 2: el juicio final. Tras la destrucción del embrión de Skynet y la muerte del ingeniero de Ciberdyne, John Connor (Nick Stahl) no sabe qué hacer con su vida. Es lógico: durante años le han contado que iba a ser la última esperanza de la humanidad y ahora es el último mono. Imagina que durante toda tu vida te dicen que vas a ser médico y al final terminas pidiendo a la puerta de un supermercado: esa sensación frustrante no es nada comparado con el bagaje de Connor, que combina su depresión con cierta paranoia. Ahora, si quisiera luchar contras las máquinas, lo máximo que podría hacer es prenderle fuego a un cajero e irse a vivir al monte, pero se conforma con vivir a salto de mata.

En la que será la peor noche de su vida, John Connor tiene un accidente de moto y se cruza con una antigua compañera de clase, Kate Brewster (Claire Danes), con la que tuvo un rollo de una noche. Kate, por cierto, tiene un padre militar y con las narices metidas en un proyecto de defensa que será muy importante luego. Herido y abotargado por los calmantes, Connor no puede creer su mala suerte cuando aparecen dos Terminators y su vida vuelve a ser una persecución.  

El primer Terminator tiene forma de mujer, surge frente a un escaparate de moda femenina y mata a cualquiera, no ya que se ponga en su camino, sino que le moleste un poco.  Está interpretada por Kristanna Loken, que intenta seguir los pasos del T-1000 pero es incapaz de darle los matices que una interpretación así requiere. No es amenazante, es un maniquí y está ahí para ser la primera Terminator femenina de la franquicia, y a ella es a quien menos le importa. En teoría, esta T-X es el modelo definitivo porque tiene armas integradas y puede mimetizarse, pero sus capacidades están infrautilizadas y parecen diseñadas por un niño de diez años: ¿a que molaría un T-1000 que sea chica y con un lanzallamas en lugar de brazo? Ése es el nivel.

El segundo es el conocido T-800 con el rostro de Arnold Schwarzenegger, que aparece cerca de un club durante una noche de chicas y le roba el vestuario a un bailarín de striptease, recreando de forma jocosa la introducción de las dos primeras películas. Schwarzenegger, que no es tonto, sabe que una vez exprimido el jugo a los ciborgs sólo le queda la parodia, y abraza esta faceta con algo de resignación. No bromeo: tiene una de las mejores sonrisas de Hollywood y se le nota cuando disfruta con un papel, y no hay nada de eso aquí.

Noche oscura del alma 

La película se ve lastrada por tantos errores, y se les ve venir desde tan lejos, que me pregunto en qué momento sus responsables dejaron de preocuparse. Para empezar, Terminator 3 tiene un fortísimo problema de personalidad, porque intenta parecerse a T2 en cuanto a argumento, superarla en cuanto a espectáculo de acción y parodiarla en cuanto deja de haber tiros. Es una mezcla peligrosa porque el humor es como la sal: puede realzar cualquier planteamiento, pero arruinar el plato como te equivoques con la dosis. Y claro, ni Jonathan Mostow ni los guionistas son James Cameron, y abandonar el thriller cuando no se tiene claro con qué sustituirlo les perjudica. No ayuda el penoso montaje de la película, que nos regala secuencias al doble de velocidad para remarcar situaciones cómicas y cero claridad en las persecuciones.

Entre tanto espectáculo pirotécnico y diálogos de baratillo, se filtran ideas que expanden el universo de Terminator, para bien y para mal. Es un gran acierto afirmar que el futuro está grabado en piedra y sólo puede aplazarse, ya que el destino siempre ha sido el tema central de la franquicia. Es un error gigantesco añadir el tema de las baterías nucleares del T-800, casi tanto como tener a Nick Stahl como John Connor, que carece de entidad como héroe a su pesar. Y luego quedan esos detalles, como todo lo relacionado con Skynet o la cuenta atrás hacia el apocalipsis, que se mencionan de pasada y que con una duración mayor (es la entrega más corta) habrían dado una atmósfera más adecuada a la premisa de la rebelión de las máquinas. 

Cerrado hasta el mañana

He estado tentado de rebajar la nota aún más, pues esta película la recordaba mejor de lo que ha resultado en un nuevo visionado, pero hay algo que me impide hacerlo. Es una lástima que, como nueva entrega, aporte más bien poco a la saga tanto en ideas como en el esquema del guión, pero su final me sigue teniendo ensimismado. Por supuesto, voy a dejar los detalles a un lado para que vosotros lo descubráis, pero sólo diré que uno no termina una película con el presupuesto inicial más caro de la época de esta manera. Hace falta algo más que un cheque: es necesario confiar en la historia que se cuenta.

Después de Terminator 3, la saga sólo puede mirar al futuro y parece lo correcto. La sombra de James Cameron ya pesaba demasiado en esta entrega y hasta él sabe que su universo da para mucho más que una persecución tras otra de ciborgs venidos del futuro. Podéis consultar nuestro especial de ciencia ficción para encontrar qué ocurrió con la nueva de Terminator, para repasar otros ciborgs o sólo para encontrar otras gemas de este género tan especial. 

Valoración

Pedimos mucho y se nos dejó a medias: Terminator 3 está por encima de la media, pero por debajo de lo que pedimos a la franquicia. Recomendable sólo para fans.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Su concepto de destino, la secuencia de la grúa, el origen de Skynet y un final muy atrevido

Lo peor

La T-X no funciona, lo de las baterías del T-800 no cuela, Nick Stahl y que descuida los detalles

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