Análisis

Cine de ciencia ficción: Terminator Salvation

Por Adrián Álvarez
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CRÍTICA DE: Terminator Salvation - DIRIGIDA POR McG - PROTAGONIZADA POR Christian Bale, Sam Worthington, Moon Bloodgood, Anton Yelchin, Sarah Bonham Carter. 2009.La guerra contra las máquinas ya está aquí y nada pudo hacerse para evitarla, pero puede haber una manera de terminarla antes de tiempo. John Connor encontrará un inesperado aliado en un ciborg independiente de Skynet, mientras las máquinas ponen precio a su cabeza y a la de su padre. 

Lo peor que se puede decir de Terminator: Salvation es que tiene un impacto tan reducido en la franquicia que, más que el inicio de una nueva trilogía ambientada en el futuro, parece el episodio piloto de una serie de televisión, porque todo termina más o menos como empieza y en un punto que ya conocíamos. Y eso que la película cree que puede llegar a ser algo más que un sacacuartos, pero fuerzas irresistibles (léase Christian Bale) conspiran para que el material despegue de un batiburrillo de referencias forzadas y acción.

El corazón está donde el hogar

En el pasado, un reo (Sam Worthington) dona su cuerpo a una científica enferma de cáncer (Helena Bonham-Carter), la cual trabaja para Ciberdyne. Saltamos al futuro: hombres y máquinas están en guerra y la cosa va a ir a peor. En la mejor secuencia de la película, John Connor (Christian Bale) aterriza en un laboratorio de las máquinas donde se tiene hacinados a seres humanos, un experimento para crear piel sintética para ciborgs. Después de una refriega, Connor se marcha como único superviviente… hasta que de las ruinas aparece el reo del principio, que se hará llamar Marcus.

Cuando Connor informa del resultado de la misión, descubrimos que no es ni mucho menos el líder de la Resistencia, sino un mindundi con una radio que infunde esperanzas a la gente que puede captarle. Y se le informa de dos cosas: la primera, que la Resistencia ha conseguido una señal capaz de bloquear a las máquinas; la segunda, que el enemigo tiene en la lista negra a Kyle Reese (Anton Yelchin) y a él mismo. Ni se imagina que el camino de su padre, Marcus y él terminarán cruzándose, algo inevitable porque estas cosas pasan en las películas; no es que quiera ser críptico, es que no se puede resumir de mejor manera. 

La persecución, la devastación, el futuro

Disfruté con Los ángeles de Charlie y su secuela:  McG hizo un gran trabajo adaptando una vieja serie de televisión y aportándole un punto de vista desenfadado y necesario. Cuando me enteré de que dirigiría Terminator Salvation me pareció acertado, no porque creyera que añadiría bromas y secuencias difíciles de creer, sino porque sería capaz de desvincularse un poco de la sombra de James Cameron y no caer en los errores de Jonathan Mostow en Terminator 3.

Y es que el reto era doble: hacer una película decente, que respetara los cánones de la saga y que a la vez presentara algo distinto. Ya habíamos visto la guerra contra las máquinas en las anteriores entregas de Terminator, supimos incluso que concluiría con la victoria de la humanidad, ¿por qué íbamos a querer ver más? No desde luego para esto. 

Hay grandes secuencias de acción, y por norma no tienen un montaje tan picado como para perderse entre fotogramas, pero la deuda con la saga y hasta con otras películas, como el homenaje a Mad Max 2, las convierten en algo ya visto. No ayuda que, dejando aparte el espectáculo, sea bastante insulsa y se perciba que las tramas se mueven como un acordeón: la historia de John Connor está desvinculada del resto casi toda la película, la de Marcus pierde y recupera peso y el clímax dista mucho de redondear el resultado final. Un efecto secundario es que los personajes se entrecruzan y al poco se comportan como si llevaran una vida juntos, cuando sólo han compartido plano. 

En lo superficial, hay ingredientes de sobra para disfrutar, pues hay explosiones cada diez minutos, nuevos y delirantes diseños de máquinas cortesía del estudio de Stan Winston y una destilación de los personajes y lugares comunes que hicieron famoso  a Terminator. Pero al final, merece la pena gastar cuatro horas en las dos primeras películas que dos en ésta.

La película que pudo haber sido

En un principio, Christian Bale iba a interpretar a Marcus, pero se decidió por el papel de John Connor dada la complicada historia de fondo que tenía el personaje. Al estudio le pareció una buena idea, pero había un problema: Connor sólo aparecía cinco minutos en la versión de guión aprobada, moría al final y su cara era trasplantada a Marcus, que aún siendo cíborg se convertía en líder de la Resistencia. Se solucionó la papeleta gracias a Jonathan Nolan (hermano de Christopher Nolan y coguionista de El caballero oscuro), que engordó el papel de Connor para que Bale se sintiera a gusto y se quedó como guionista de plató. Para los curiosos, un guionista de plató se encarga de modificar diálogos y aportar ideas en set cuando se ve que algo, como una conversación, no termina de funcionar. 

Aumentar las intervenciones de John Connor tuvo un desgraciado efecto colateral: la historia de Marcus hubo que recortarla. Su relación con Kyle Reese tenía más escenas, que no se grabaron y que dejan coja a la película. Por ejemplo, cuando Marcus enseña a Kyle cómo conducir, esta escena tiene su contrapartida en el final, con Kyle al volante.

Y por último, el eslabón más doloroso: Skynet. En la primera versión de guión, Skynet no pretende destruir a la humanidad, sino salvarla: cuando se conectó a la red global, calculó que los seres humanos se extinguirían en dos siglos, y la única solución era diezmar a la población y convertir en híbridos a los supervivientes, de ahí que esta película tenga "Salvation" en el título. Suena forzado, lo sé, pero quiere dar una vuelta de tuerca al argumento, algo que las dos secuelas precedentes hicieron. Además, Serena (Helena Bonham-Carter) tenía presencia física en el clímax, pero en este caso, no fue un capricho que no pudieran grabarse sus escenas: varios familiares de la actriz fallecieron en un accidente de safari y tuvo que abandonar el rodaje. Entre el accidente y que al estudio no le gustó el nuevo punto de vista, terminó reescribiéndose con prisas lo que conocemos ahora.

¿Alguna vez habéis visto una película y habéis sentido, de forma negativa, que son varias en una? Terminator Salvation es el ejemplo perfecto y una entrada de notable (bajo) en nuestro especial de ciencia ficción, aunque pudo ser más.  

Valoración

No es fácil contar una historia cuyo final conocemos, pero es una pena que, teniendo los ingredientes, faltara el arrojo. Su fracaso artístico propició el re-reinicio que viviremos en 2015.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Las secuencias de acción, un sólido casting, diseños de Stan Winston y una gran banda sonora.

Lo peor

El mesianismo de Christian Bale y su irregular guión.

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