Análisis

Cine de ciencia ficción: Ultimátum a la Tierra (1951)

Por Luis López Zamorano
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CRÍTICA DE Ultimátum a la Tierra - 1951 - DIRIGIDA POR Robert Wise - GUIÓN DE Edmund H. North - PROTAGONIZADA POR Michael Rennie, Patricia Neal, Hug Marlowe, Sam Jaffe, Lock Martin ARGUMENTO: Una nave extraterrestre aterriza en nuestro planeta con el objetivo de hacer llegar un mensaje de paz a toda la humanidad. Cuando los gobiernos mundiales se niegan a citarse todos juntos con el alienígena Klaatu a causa de sus diferencias político-militares, éste busca otra forma de transmitir su mensaje observando cómo viven los humanos para seleccionar al grupo de representantes correctos. 

Hablar de Ultimátum a la Tierra es hablar de ciencia ficción con mayúsculas. Si la cinta de 1927 Metrópolis dio las pautas a seguir a todo cineasta que quisiera explorar esta temática, Ultimátum a la Tierra marcó un nuevo rumbo allá por 1951 que muchos otros tomaron como base. Y no es que esta Ultimátum a la Tierra fuera un alarde visual como lo fue la ya citada cinta de Fritz Lang, sino que supo dar un mensaje muy claro a todo el mundo que era el de “no estamos solos y no somos todopoderosos”.

El director norteamericano Robert Wise se atrevió a dar un toque de atención a toda la élite mundial con una película que supondría su primera exploración del genero de la ciencia ficción. ¿Lo logró? ¡Y tanto! Con el mundo sumido en plena Guerra Fría y el histerismo y el miedo social a un nuevo enfrentamiento bélico a nivel mundial, el guionista Edmund H. Nort se sacó de la manga un libreto inspirado en el relato El Amo ha Muerto que se aprovechaba a la perfección de la situación político-social de aquel entonces. 

Mucho más que una película

Lejos de quedarse en un mero entretenimiento para relajarse una tarde de domingo, Ultimátum a la Tierra fue diseñada como una película que hiciera reflexionar al espectador, con una historia cuidada y bien trabajada que hiciera que, pasase el tiempo que pasase, cualquier persona que se plantara frente a la pantalla durante su hora y media aproximada de duración, se levantara de la butaca con una pregunta en la cabeza: “¿Conseguiremos cambiar algún día?”

Y es que esta cinta supo jugar muy bien con uno de los mayores problemas de nuestra raza desde que los dos primeros hombres se encontrasen cara a cara. Hablamos del ansia por dominar el territorio. Como animales que somos, nos vemos necesariamente impulsados a demostrar nuestro poder sobre otros individuos, sean estos de la especie que sean y procedan de donde procedan. Esta necesidad de poder del ser humano ha desembocado a lo largo de toda nuestra historias en numerosas guerras y, con la Segunda Guerra Mundial recién concluida como aquel que dice, no se podía plantear un argumento como el de Ultimátum a la Tierra en mejor momento.

Estas guerras siempre han acabado con mucho sufrimiento en todos los bandos participantes y según ha ido avanzando la tecnología, los niveles de destrucción de éstas han sido mayores. Esto nos lleva a la base fundamental del film que estamos tratando: Si algún día consiguiésemos dominar los viajes interplanetarios, ¿seríamos capaces de no arrasar allá por donde pasásemos? La respuesta que da Ultimátum a la Tierra es más que clara, ¡NO!

Es entonces cuando entra en juego la ciencia ficción en esta película. La necesidad de que un extraterrestre llegue a la Tierra para hacernos ver que la guerra no es la solución a todos los problemas, es la mejor forma de trasmitir el mensaje. Ultimátum a la Tierra tiene un claro mensaje antibelicista que sabe trasmitir a las mil maravillas con la llegada a nuestro planeta de Klaatu para avisarnos de que, o cesamos en ese intento de destruir todo lo que tocamos, o seremos nosotros los que acaben siendo destruidos. 

Klaatu, el emisario del espacio exterior

Si hay algo que destaca en Ultimátum a la Tierra aparte de su mensaje moral, es la figura de Klaatu. Interpretado a las mil maravillas por Michael Rennie, Klaatu es la base sobre la que gira todo. Él es el héroe y el villano a la vez de la historia y sobre su figura recae todo el peso argumental de la cinta. Pese a ser un ser superior, le vemos sufrir desde los primeros minutos del metraje, cosa que no quita que siga resultando amenazador.

Es aquí cuando debemos hablar del autómata que le acompaña en su viaje. Gort es un ser metálico con un gran poder. Movido con energía atómica (muy acorde a la época), tiene la capacidad de acabar con la vida de todo un planeta si se lo propone y es con esto con lo que el director juega para inspirar el miedo al espectador. Pese a que Klaatu es en apariencia pacífico, si algo le ocurre, la figura imponente de Gort siempre está ahí para poner solución a la situación y causar el caos global.

Precisamente, la mezcla de estos factores dio como resultado una de las frases más famosas del cine, no sólo de ciencia ficción sino en general: Klaatu barada nikto. (ALERTA DE SPOILERS) Durante los tramos finales de Ultimátum a la Tierra, Klaatu es herido de muerte y gracias a la pronunciación de estas palabras ante Gort, el autómata va en su búsqueda arrasando con todo lo que se ponga por delante con el fin de devolverle a la vida (FIN DE SPOILERS). Una frase que ha sido utilizada en numerosas ocasiones a lo largo de la historia del cine desde que fuera pronunciada por primera vez en esta película. Aunque no fue el único legado que dejó.

Estética audiovisual para la posteridad

Si Ultimátum a la Tierra se hubiera hecho hoy en día, hablaríamos sin lugar a dudas de que es un film cargado de clichés. Robert Wise nos presentó a un ser extraterreste con forma humanoide que viaja en un platillo volante y que viste con un llamativo traje plateado (azul brillante en las versiones coloreadas). El autómata por su parte, tampoco se libra de esa estética “futurista” con su casco a lo Daft Punk. Una estética en todos los casos, que fue tomada por infinidad de películas en los años siguientes y que aún siguen utilizándose en la actualidad, claro ejemplo de ello son las naves de Independance Day.

Y es que esta cinta bebe de la sociedad de 1951 ya que, por aquel entonces, los avistamientos de ovnis estaban a la orden del día en Estados Unidos y la mayoría coincidían en que eran objetos con forma de plato que se movían a gran velocidad. Por otro lado, los ropajes plateados siempre nos han dado sensación de evolución y han estado fuertemente unidos a las temáticas espaciales (por alguna razón incomprensible para un servidor) .

Pero Ultimátum a la Tierra también dejó legados en lo que a la parte auditiva se refiere. La música creada por Bernard Herrmann, acompaña a la historia de manera magistral. El compositor supo dar pausa en los momentos que el espectador necesitaba estar más centrado en los diálogos y transmitir la adrenalina en las escenas de acción. Pero donde de verdad destaca esta banda sonora es en las escenas donde Gort toma protagonismo.

Tanto las melodías que acompañan sus movimientos como los sonidos que dan vida a sus acciones destructivas, fueron tomadas como referente a la hora de representar más tarde cualquier caso paranormal y espacial. Supo representar el misterio que aquella armadura plateada tenía que inspirar y además consiguió con sus melodías que el espectador sintiese angustia ante aquella figura inexpresiva. Eso sí, no podemos hablar de que el paso del tiempo no juegue en contra de Ultimátum a la Tierra.

Una película casi intemporal

Si bien es cierto que para 1951, Ultimátum a la Tierra era una película sobresaliente, el paso del tiempo puede jugarle una mala pasada analizándola desde el día de hoy. Es cierto que para el espectador moderno puede ser poco atractiva visualmente y que éste se quede con la versión de 2008 protagonizada por Keanu Reeves (no es el caso del que os habla). La culpa de esto la tienen dos grandes factores, el apartado visual y el tratamiento de la acción.

Debemos recordar que estamos hablando de una película rodada en 1951 y que por aquel entonces la forma de hacer cine era muy diferente a la de hoy en día. Lo primero que puede hacernos recular a la hora de verla ahora es que se trata de una cinta en blanco y negro y sin alardes visuales. Los efectos especiales destacaron en su día, pero hoy pueden resultar bastante flojos ya que se basan principalmente en efectos de iluminación y cambios de plano para mostrar los resultados de las acciones de Gort.

Por otro lado, la manera de tratar la historia también puede jugar en contra de Ultimátum a la Tierra en 2014. Estamos ante una película pausada, muy al estilo del cine clásico y con apenas escenas de acción. Ultimátum a la Tierra es una cinta en la que el diálogo es la clave de todo y puede que en algunos momentos resulte hasta aburrido escuchar los mismos argumentos una y otra vez, pero hay que reconocer que cada conversación tiene su lógica al final del film. 

Un final demasiado estirado

Si antes comentábamos que el objetivo final de Ultimátum a la Tierra era el de hacernos reflexionar y que lo conseguía a la perfección, también debemos aclarar que ese objetivo se logra casi desde el principio de la película. Quizás, la gran pega de Ultimátum a la Tierra sea que peca de repetitiva y rebuscada. Las intenciones y el mensaje de Klaatu quedan claros casi al comenzar el metraje y esto hace que el resto de las acciones que se desarrollan dejen la sensación de ser un mero encadenamiento de escenas para llegar a un final ya anunciado.

Lo cierto es que, pese a presentar un final que es el que el espectador espera encontrarse, la manera en la que termina todo puede dejarle con la sensación de “¿ya está? ¿para esto tanto?” Y es que sí, Ultimátum a la Tierra deja claro su mensaje antibelicista, pero ya hacia la mitad del metraje queda resuelto y el único interés que sigue funcionando es el de ver cómo Klaatu consigue alertar a toda la humanidad a la vez de sus intenciones, algo que se resuelve de una manera bastante poco creible. 

Conclusión

Ultimátum a la Tierra es un clásico que merece ser visto por todo amante de la ciencia ficción. Sentó unas bases en el género y supo hacer llegar un mensaje y una crítica político-social que bien podrían formularse de nuevo hoy en día, convirtiéndola así en una película intemporal (el remake de 2008 optó por actualizar su mensaje y puede que fuera su gran error). En su contra prácticamente sólo juega el paso del tiempo que hace que la manera de entender el cine haya cambiado mucho, pero su apuesta por la crítica y su gran influencia sobre el resto de películas de ciencia ficción que siguieron a ésta, hacen que nos olvidemos de este aspecto. No estamos solos y no somos todopoderosos.

Otros clásicos de ciencia ficción

Con Ultimátum a la Tierra ponemos punto y final a nuestro repaso por las mejores películas de este género, pero eso no quiere decir ni mucho menos que vayamos a terminar aquí. Muy pronto tendréis sorpresas muy agradables en nuestra web en lo que a cine se refiere. Hasta entonces, podéis recordar con nosotros todo lo que ha sido este repaso al género leyendo el resto de críticas en nuestro especial cine de ciencia ficción.

Valoración

Un clásico de la ciencia ficción intemporal que plantea unos dilemas morales capaces de hacer perder la fe en nuestra especie y de visionado obligatorio para los amantes de la ciencia ficción.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Michael Rennie en su interpretación del visitante Klaatu. La original idea del guión y su mensaje.

Lo peor

Que el paso del tiempo haga que la película resulte poco atractiva para el público más moderno.

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