Análisis

Cine para gamers: crítica de Ben X

Por Adrián Álvarez
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ARGUMENTO: Ben, un estudiante de instituto con síndrome de Asperger y aficionado a un juego de rol online, es maltratado a diario por sus compañeros. Está claro que la cosa no puede terminar bien… 2007- DIRIGIDA POR Nic Balthazar - PROTAGONIZADA POR Greg Timmermans, Marijke Pinoy, Cesar de Sutter, Gilles de Schrijver.

Puede que Ben X no os suene demasiado, ya que su paso por la cartelera española fue fugaz e injusto, pero en 2007 no podía estar más de actualidad. Aunaba en su argumento el tema del bullying, que abría telediarios con casos de suicidios y vídeos hechos con el móvil, y la popularidad del rolazo online abanderado por World of Warcraft.

En Ben X, el protagonista es un quinceañero y devoto jugador de Archlord, donde puede expresarse con normalidad gracias al escudo que ofrece la pantalla y su identificación con su avatar. Fuera de ese mundo ficticio, sin embargo, Ben tiene síndrome de Asperger y no comprende las emociones, hasta el punto de que se dedica a grabar comportamientos ajenos para aprender a reproducirlos.

La realidad a través de un juego

El verdadero problema de Ben no es su incapacidad para comunicarse con los demás, sino el acoso constante que sufre por parte de algunos de los chicos de la clase. Gracias a los flashbacks, sabemos también que su actitud retraída se ha visto agravada por la continua incomprensión de compañeros, tutores y hasta de sus padres.

Por eso, el videojuego Archlord se convierte en una parte esencial de la vida de Ben. No sólo le permite ser otra persona capaz de vengarse o incluso de tener una pareja virtual llamada Scarlite: también le permite codificar la vida real como si de un videojuego se tratara y aliviar la tensión.

Punto de no retorno

Pero un día, dos de los matones del instituto se pasan de la raya al bajar los pantalones a Ben delante de toda la clase. Lejos de condenar su actitud, la mayoría de sus compañeros ríen la gracia y graban con el móvil la fechoría. La personalidad reservada de Ben evitará que los adultos identifiquen a los culpables.

Desde ese momento, la atmósfera de la película, ya opresiva de por sí, se cierra sobre el cuello del protagonista y sobre el espectador. Perdonamos el excesivo emponzoñamiento de la imagen a través de filtros y una planificación visual algo errática y repetitiva, que abusa de las imágenes sacadas del videojuego, gracias a un diseño de sonido imaginativo, como cuando Ben sale a la calle.

Nic Balthazar, que debutó con esta película tanto en guión como en la dirección, y que escribió la novela en la que se basa, se esfuerza en encadenar escenas psicológicamente desagradables hasta un clímax terrible que tiene que ver con drogas. Por desgracia, toda esta tensión desemboca en un último tercio capaz de lo mejor y de lo peor.

Caballero sin espada

Ben X se reserva, en su última media hora, un giro que destroza esa atmósfera malsana y es por el deseo de Nic Balthazar de narrar una historia original (OJO, SPOILERS): mientras el chico en que se basó la historia se suicidó en un castillo medieval de Gante, Ben parece encontrar el apoyo de la chica detrás de Scarlite.

Gracias a Scarlite, y al apoyo de su familia, Ben se monta un homenaje a Tom Sawyer y deja a sus compañeros, y al espectador, con cara de asombro. Para algunos, se tratará de una tomadura de pelo; para otros, un planteamiento original que no desmerece el resto de la película.  FIN DE LOS SPOILERS

En realidad, este último tramo hace que te replantees a cada minuto si lo que estás viendo está ocurriendo de verdad o es una ensoñación. ¿Existe Scarlite? ¿Ben está muerto (hay ¡dos! intentos de suicidio en diez minutos)? La cosa empeora cuando se introducen de nuevo imágenes del videojuego, formándose un guirigay que sólo se resuelve al final de la película. Es una pena que la atmósfera irreal no sea fruto de la decisión de Nic Balthazar, sino de su impericia como director y como guionista.

Ben X es una película que bien merece un visionado gracias a una simbiosis entre realidad y videojuego. Pese a sus defectos, la genial interpretación de Greg Timmermans como Ben hará que vosotros también deseéis acompañarle a Archlord. O puede que el rol multijugador masivo en línea no sea vuestro género favorito, por lo que podéis escoger otro videojuego de nuestro especial Cine para gamers.

Valoración

Empieza bien y sabe mezclar la realidad y el videojuego, pero termina haciéndose un lío incómodo. Aun así, es estimable su intención de hacer denuncia social pero también de entretener.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Los pequeños detalles de la vida de Ben como los sonidos de la ciudad, el móvil, la cámara…

Lo peor

Su bandazo hacia el buen rollo: Ben pasa de estar rodeado de burros a susurrar a los caballos.

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