Análisis

Cine para gamers: Crítica de Stay Alive

Por Adrián Álvarez
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ARGUMENTO: Tras el asesinato de su mejor amigo, Hutch MacNeil descubre que el culpable podría no ser una persona, sino un espíritu vengativo alojado en un videojuego.2006 - DIRIGIDA POR William Brent Bell - PROTAGONIZADA POR Jon Foster, Samaire Armstrong y Frankie Muniz.

Loomis Crowley (Milo Ventimiglia) prueba el juego Stay alive, pero la experiencia es tan terrorífica que, después de que su personaje muera, decide acostarse. Luego es asesinado tal y como le sucedió a su avatar, en una escena con el punto justo de suspense. Sin embargo, la película nunca llega a recobrarse de su prometedor principio.


Entra en juego Hutch (Jon Foster), el mejor amigo de Loomis, que junto a sus colegas y a una chalada que hace fotos en los cementerios, descubrirá que la forma en la que pereces en el videojuego termina por convertirse en tu muerte en la vida real. Pero esto no es Pesadilla en Elm Street, de la que toma cierta base: mientras que en las películas de Freddy Krueger uno no puede evitar dormirse, en esta Stay Alive uno sí puede dejar de jugar. Y es justo en ese momento cuando la película se convierte en un artefacto perezoso.

A vueltas con la Condesa Sangrienta

Pocas veces me he enfadado tanto con un filme. El motivo es que, después de un inicio sugerente y de un primer tercio modélico dentro de las limitaciones presupuestarias y temáticas, el director y guionista William Brent Bell y su coguionista Mathew Peterman descubren que no saben continuar y que aún tienen sesenta minutos por delante. Y en lugar de exprimir su premisa (algo que, por cierto, se hacía con mejor tino en la mediocre Pesadilla final… en sólo tres minutos), se dedican a dar rodeos y a cuestionar la inteligencia del espectador y de sus propios personajes.


La trama y la información de Stay Alive avanzan a trompicones, a veces dando rodeos inexplicables. Un ejemplo de trompicón: descubren que detrás del juego está el espíritu de Elizabeth Báthory y, qué casualidad, la amiga gótica, October (Sophia Bush), sabe la forma exacta de acabar con ella gracias al socorrido libro Martillo de las brujas. Un ejemplo de rodeo: pese a que el nombre del desarrollador aparece en los créditos de inicio del videojuego y podrían haberlo buscado por Internet, Hutch tiene que colarse en el escenario de un crimen y mirar la PDA de uno de sus amigos fallecidos para descubrir al desarrollador y su paradero.

¡Las reglas! ¡Sigue las reglas!

La pereza alcanza nuevas cotas cuando sus personajes deducen que el juego puede acabar con tu vida y dejan el mando… sólo para descubrir que la condesa sigue acechándoles. En un diálogo vergonzante, uno de los personajes dice “Quizás no hay reglas”. Como si reconocer el delito fuera un eximente.


Esto no tiene por qué ser grave, si está bien llevado. Hay películas que plantean una serie de normas que luego dinamitan en pos de un buen clímax, como The Ring sin ir muy lejos. Pero Stay Alive, una vez abandona las reglas, se convierte en un sinsentido y en otra película de fantasmas vengativos. Lo que la hacía diferente se disuelve en un puñado de escenas que, por culpa de la obligación del estudio a ser PG-13 (es decir, no recomendada para menores de 13 años), son descafeinadas y visualmente torpes.

Elige tu personaje

El último delito del filme radica en sus personajes y en los actores que los interpretan. Los protagonistas se muestran en pantalla sin relieves, simples arquetipos que manejar según convenga a la historia: el chico bueno, el interés romántico, la chica gótica, el friki de los videojuegos y el friki a secas. La película falla cuanto más intenta profundizar en sus historias personales, como el trágico pasado de Hutch o todo lo que venga de Abigail (Samaire Armstrong), y ninguno de los actores logra que empaticemos con ellos. Se salva por muy poco Frankie Muniz, aunque tiendo a pensar que se mantiene gracias al recuerdo de su serie Malcolm.


Aún así, el director se empeña en organizar conversaciones entre dos personajes con otros observando, convirtiendo los diálogos en un toma y daca de bustos parlantes y convidados de piedra. El motivo es el puñado de gente guapa, venida de series de éxito juvenil como One Tree Hill, que copan el plantel y que lograron que la película fuera rentable en taquilla.

En definitiva, nada hay en Stay Alive que merezca un visionado más allá de sus competentes, y genéricos, veinte primeros minutos. Lo único bueno que se puede decir de ella es que no aburre del todo y que las partes con el videojuego son más interesantes que el filme en sí. Desde luego, hay películas mucho mejores en nuestro especial Cine para gamers.  

Valoración

Un buen inicio se ve lastrado por la necesidad de acabar rápido la película y pasar por caja. Representa de forma lamentable el mundillo gamer.

Hobby

35

Malo

Lo mejor

El videojuego parece interesante y dan ganas de jugarlo. No aburre mucho.

Lo peor

Casi todo lo demás. El batiburrillo Krueger + Sadako para crear a Báthory.

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