Análisis

Cine para gamers: El pequeño mago

Por Gustavo Acero
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ARGUMENTO: Jimmy es un niño con problemas de comunicación y un don innato para los videojuegos. Con ayuda de su hermano mayor, cruzará varios estados para participar en el mayor torneo gamer del mundo y superar así su trauma de la infancia.1989 - DIRIGIDA POR Todd Holland. INTERPRETADA POR Fred Savage, Luke Edwards, Jenny Lewis, Beau Bridges, Christian Slater.

La primera vez que vi El pequeño mago (El campeón del videojuego para TV) fue hace trece años, un sábado por la noche en La 2. Sí, muy flojo tuvo que estar Noche de Fiesta aquel día, pero si aún recuerdo esos detalles es porque esta película tiene algo que me hipnotizó, y no fue su típica historia de superación personal, ni sus situaciones insostenibles, ni su irrisorio doblaje, sino un hecho mucho más emocionante para un nintendero: salía la NES. La NES, amigos. Y no sólo un ratito.

De hecho, la consola más concupiscible de los ochenta constituye el eje argumental de la trama, una tragicomedia familiar sobre ruedas que nos pone en la gorra de Jimmy, un niño con trastornos emocionales cercanos al autismo provocados por la muerte de su hermana (se ahogó en un río), pero a la vez poseedor de un talento portentoso: es un crack de los videojuegos, lo que le llevará a participar en el mayor torneo gamer del mundo para superar su trauma, evitar su ingreso en un centro especial y, de paso, llevarse 50.000 pavos. Así cualquiera recupera el habla. 

El Hobby: un viaje inesperado

Partiendo de esta lúdica premisa, la afición que da título a vuestra web y revista favoritas se convierte en el motor principal de una excursión que arranca cuando Corey se lleva a su hermano Jimmy del centro sin ningún tipo de orden judicial y juntos emprenden rumbo a Los Ángeles, donde se celebra el campeonato Video Armaggedon. Si ya es difícil llegar al E3 en avión, lo de ir haciendo autoestop a lo Pekín Express no se lo creen ni ellos, pero bueno.

De aquí en adelante se desencadena una road movie a tres bandas; por un lado, tenemos a los dos fugitivos impúberes acompañados por Haley, una niña astuta y pelirroja como Mérida que les anima a apostar dinero con los incautos que osen enfrentarse a su "pequeño mago" en las recreativas. El segundo viajero es el detective Putnam, un bufonesco cazador de niños tránsfugas contratado por el padrastro de Jimmy, y por último, el padre biológico del susodicho y su otro hermano mayor, que tratan de desbaratar los planes del detective.

En resumen, un gasto tonto de gasolina. Más que nada, porque todo lo relativo a la carretera resulta anecdótico y prescindible, y lo único que nos acaba interesando es el amplísimo escaparate de referencias nintenderas. Afortunadamente, su director, Todd Holland (insospechado corresponsable de la gran Malcolm in the Middle), logra plasmar con tino esa atmósfera ochentera de salas recreativas, refrescos con pajita, revistas de trucos y caras como la de Fred Savage, el “Raulito” americano que dio vida a Kevin Arnold en una mítica serie de televisión cuyo nombre recordaréis en unos segundos.

Aquellos maravillosos guiños

Y entonces, como por arte de magia, El pequeño mago se convierte en un publirreportaje de Nintendo, cuyo catálogo incluye inserciones in game de juegacos como Double Dragon, Metroid, Super Mario Bros 2, Rampage, Mega Man 2, Contra o Dr. Chaos, gracias al "cameo" de la PlayChoice-10, una máquina recreativa que permitía jugar a un popurrí de hasta 54 títulos de NES por 25 centavos de pacotilla.

Pero también había que impulsar las ventas de periféricos como el Power Glove, que protagoniza la única escena de ciencia ficción del film en la que Lucas (el mayor rival de Jimmy) se flipa como un auténtico cani jugando una partida a Rad Racer, con su guante del futuro a modo de mando. A pesar del momentazo, no podemos evitar quedarnos con la gloriosa escena de las oficinas del Club Nintendo, cuyos amables asesores atienden a las llamadas de los jugones con sus gorras de Zelda II: The Adventure of Link en la cabeza, los pies encima de la mesa y las paredes forradas de pósters frikis. El paraíso.

Y por si llevásemos poca Teletienda vista, Nintendo se ve obligada a compartir "spot" con el parque Universal Studios al final de la aventura, donde se desarrollan el gran torneo y una persecución absurda entre las bambalinas de las atracciones. Entonces, se desvela por fin el verdadero propósito de la película: presentar ante el público norteamericano el esperado Super Mario Bros 3 dos meses antes de su lanzamiento en NES, que vería la luz el 12 de febrero de 1990. Y la idea -no tanto como la enorme calidad del juego- pareció surtir efecto, pues fue el segundo Super Mario Bros más vendido de la historia sin contar la saga 'New'.

Un "guidón" plagado de "glichés"

Con el fin de justificar todas estas cuñas publicitarias, el guionista David Chisholm perpetra un texto cargadito de tópicos y “glitches” argumentales sencillamente inverosímiles. Cuesta creer, por ejemplo, que tres churumbeles atraviesen varios estados en vehículos ajenos sin que aparezca un solo policía a "saludar", o que se pasen el día palmándole pasta al personal en bares y casinos como si fuesen los Pelayo, o que Corey y Haley se sepan de memoria la ubicación de las flautas mágicas de Super Mario Bros 3, cuando se supone que nunca habían visto el juego.


Sin embargo, el error más inexcusable es la revisión de títulos que se marcó el director de doblaje español. Menuda faz se nos queda al escuchar perlitas como "La Búsqueda de Simón" (Castlevania II), "Dragón Doble", "Tortugas Ninja: Mutantes Adolescentes", "Super Hermanos Mario", "Selda" y... atención, que aquí viene el gordo: "Ninja Guidón". Sí, sí, GUIDÓN. Pero es que además aderezan semejante recital con frases como: "Me encanta el guante de fuerza, es muy malo", "¿Que le toqué el pecho? ¡Pero si no tiene pecho!” (el detective, refiriéndose a una menor) o “¡Eres un mierdero!”, descripción que le viene como un guante (de fuerza) al traductor. 

Al margen de sus múltiples dislates, El pequeño mago esconde un notable esfuerzo por enhebrar la cultura gamer en una historia fácilmente digerible para el gran público, pero sobre todo, se trata del mejor legado audiovisual de una época en la que ganar vidas era más divertido que quitarlas, nuestra única arma era el botón de salto y los refuerzos acudían a nuestra ayuda con tan sólo marcar el número del Club Nintendo. Sin duda, eran otros tiempos. Tiempos en los que disfrutábamos más con menos.

Ahora que la nostalgia se ha apoderado de vosotros cual Power Glove, no perdáis ocasión de repasar nuestro especial Cine para gamers. En serio, me lo he leído y está muy bien.

Valoración

El viaje improvisado de tres niños se convierte en la excusa perfecta para colarnos el mayor spot de Nintendo jamás rodado. Una película de culto para gamers y una simple aventura de carretera para casuals.

Hobby

64

Aceptable

Lo mejor

Las constantes referencias nintenderas. El encanto ochentero. Sale el Power Glove. El cartel.

Lo peor

El innecesario drama familiar. Las bochornosas traducciones literales. Se llega a escuchar un taco.

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