Análisis

Cine de superhéroes: Crítica de Batman Begins

Por Manuel del Campo
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CRÍTICA DE Batman Begins - 2005 - DIRIGIDA POR Christpher Nolan - PROTAGONIZADA POR Christian Bale, Liam Neeson, Katie Holmes, Gary Oldman, Michael Caine, Morgan Freeman, Tom Wilkinson y Cillian Murphy.ARGUMENTO: Bruce Wayne deambula por el mundo, rodeado de criminales y aprendiendo a pelear, en busca de encontrar una manera de vengar la muerte de sus padres luchando contra el crimen. Cuando surge la oportunidad de que su formación llegue a cotas superlativas, Wayne se embarca en un doloroso proceso en el que mientras se convierte en una perfecta máquina de combate, deberá profundizar en sus miedos y motivaciones hasta convertirse en el símbolo que ansía.

Tan solo unos primeros planos de Batman Begins son suficientes para darse cuenta de que estamos ante una aproximación radicalmente distinta a Batman de la que habíamos visto hasta ahora. Una secuencia inicial que parece sacada de una película carcelaria, la luz del día, espacios abiertos y espectaculares paisajes sin un solo edificio… ¿de verdad es esta una película de Batman?

Cuando Christopher Nolan –un director que con tan solo tres películas, entre ellas la sorprendente Memento, se había labrado un notable prestigio- se embarcó en retomar la franquicia de Batman después de la irregular etapa Burton/Schumacher, dejó muy claro que su enfoque iba a estar condicionado por dos conceptos: humanidad y realismo. Las particulares características de Batman –un superhéroe sin superpoderes- posibilitaba esta visión. Además, Nolan estaba muy interesado en explorar el origen del personaje, cómo Bruce Wayne decide convertirse en Batman y luchar contra el crimen ampliando exponencialmente la famosa escena del asesinato de sus padres (que aquí se muestra de una manera mucho más conmovedora que en anteriores ocasiones), que hasta ahora había sido en el cine casi la única referencia a esa vida anterior. Esta vez se trataba de explicar también cómo adquiere esas habilidades de combate, el uso y el origen de los sorprendentes gadgets y, aún más importante, el proceso mental que experimenta en todo ese largo periodo de tiempo. Esta propuesta no surge solo de la mente de Nolan, por supuesto, sino que viene de la inspiración de los cómics Batman: Año Uno, de Frank Miller, The Man Who Falls y Batman The Long Halloween, en los que se aborda con detalle la infancia y el proceso de transformación del héroe, pero también se amplia la historia de personajes como el comisario James Gordon, Harvey Dent y el mafioso Carmine Falcone.

Así, la película tiene una primera hora fascinante en la que, mediante flashbacks, asistimos a un detallado proceso de iniciación en el que incluso vemos a Bruce relacionándose con criminales para aprender todo sobre ellos, y el papel crucial que juega su mentor, al que da vida un Liam Neeson que encaja como un guante en el personaje. Asistir al aprendizaje de las técnicas de lucha, de sigilo y de distracción es realmente espectacular, y para el espectador supone recuperar una importante pieza del puzzle en el aspecto más llamativo de Batman.

Mucho más interesante resulta la reflexión acerca de sus motivaciones y, sobre todo, explorar el terreno tan pantanoso que supone convertirse en justiciero, un papel en el que la línea que separa el rol de juez y el de ejecutor es finísima.  Temas como la venganza y el miedo, la ira y el sentimiento de culpa se abordan con seriedad e inteligencia, dando lugar a la reflexión por encima maniqueísmo.

Este planteamiento no hubiera podido mostrar tanta solidez de no haber contado con un interprete a la altura de tan imponente reto. Christian Bale, una actor repleto de talento (que demostró ya desde su debut con 13 años en El Imperio del Sol de Spielberg), pero que había tenido una carrera bastante errática, con desacertadísimas elecciones (quizá con la excepción del Bateman de American Psycho) llegó al papel justo después de haber sorprendido con su impactante trabajo en El Maquinista, para el que adelgazó 20 kilos. Y desde el primer momento se transformó en el atormentado, complejo, vengativo y oscuro Wayne/Batman, adaptándose a la perfección a la idea que Nolan tenía en la cabeza, metiéndose en la piel de los tres personajes (Batman, el Bruce Wayne real y el playboy inmaduro e insoportable) y aportando una poderosa intensidad que inunda cada plano. La  sorprendente voz ronca que transforma a Batman en un ser aún más aterrador fue una de las claves para ser elegido para el papel, como ha contado Bale en alguna entrevista. Es curioso, porque justo a partir de aquí, Bale enderezó definitivamente su trayectoria encadenando éxitos y elogios a partes iguales (Oscar incluido) convirtiéndose en uno de los interpretes más reconocidos de los últimos años.

Bale es una pieza clave en toda la trilogía de Nolan, hasta el punto de que ahora resulta imposible imaginarla sin él, pero tampoco hay que olvidar el extraordinario elenco del que fue rodeado, con un acertadísimo trabajo de casting, puesto que cada actor resulta ideal para cada personaje, empezando por Gary Oldman como el honesto y perseverante Gordon, siguiendo por un Michael Caine perfecto como Alfred o Morgan Freeman bordando un papel que se sabe ya de memoria (estos dos últimos ofreciendo las contadas pero acertadas dosis de humor). A la altura de ellos se sitúan los villanos, con ese actorazo llamado Tom Wilkinson más la siempre inquietante presencia de Cillian Murphy (mira que me pone nervioso el aspecto de este tío…). Nolan y el guionista David Goyer reconocen que su inspiración en este sentido fue el Superman de Richard Donner (1977) en el que el elenco de actores, con Marlon Brando, Glen Ford o Gene Hackman fue clave para dotar de mayor autenticidad al film.

Más dudas me crea Katie Holmes como Rachel Dawes, a quien me cuesta ver como la abogada dura y decidida enfrentada casi en solitario al crimen organizado. No niego sus esfuerzos, pero me deja la sensación de que otra actriz con un perfil más duro habría aportado mucha más entidad al personaje.

Batman no aparece hasta la hora de metraje, pero lo hace a lo grande, con las dosis de misterio y terror que requiere el símbolo (y también con una intencionada confusión en las escenas de combate, que a veces impide ver bien qué sucede). También llegamos a una Gotham (a la que ya vislumbramos en los primeros flashbacks) convertida en una ciudad moderna y llena de contrastes, con tremendas diferencias de riqueza que ahondan en la intención de actualizar y socializar la historia, a años luz de la factura gótica y de cuento que vimos con Burton (para disgusto de muchos, no mío, pues me gustan las dos) pero igualmente espectacular.

Lo mismo se puede decir con elementos tan significativos como el Batmovil, aquí transformado en un carro de combate ultramoderno por expreso deseo de Nolan, que quiso convertir el vehículo en un símbolo de lo que pretendía con el film ("Tiene que ser real, tiene que ser real" confiesa Goyer en una entrevista que insistía constantemente Nolan en cada elemento del la película).

Es cierto que esta segunda parte del film, ya con el Caballero Oscuro en acción, resulta muy entretenida, aunque también algo más previsible, y a pesar de que en ningún momento se baja el ritmo y el espectáculo se mantiene hasta el final (con un cuidadísimo apartado formal –nominación de Oscar a la mejor fotografía incluido), sí se echa en falta una pizca más de emoción y fuerza, como si Nolan tuviera claro que se trataba solo de un aperitivo y que lo mejor estaba aún por venir. Un guión notable, bien construído y con diálogos inteligentes (aunque también con algunas licencias) y una sobresaliente banda sonora de la mano no de una, sino de dos estrellas como Hans Zimmer y James Newton Howard completan una obra notable en su conjunto, un giro realista y atrevido al universo Batman que perdura en la memoria, se postula a futuras revisiones y deja ganas de más. Por suerte, Nolan ya tenía en mente una continuación, como bien se apunta en la ingeniosa escena final…

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Valoración

Nolan aporta un cambio radical al universo Batman, inundando la historia de realismo y profundidad, dentro de una factura técnica imponente y con un elenco de actores extraordinario.

Hobby

86

Muy bueno

Lo mejor

La historia y su enfoque. Los actores. Equilibrio entre ritmo y reflexión.

Lo peor

Katie holmes está por debajo del resto. La segunda parte baja un pelín el nivel.

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