Análisis

Cine de superhéroes: Crítica de Hulk

Por Rubén Guzmán
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CRITICA DE Hulk - DIRIGIDA POR Ang Lee - Protagonizada por Eric Bana, Jennifer Connelly y Nick Nolte. ARGUMENTO: Tras sufrir un accidente de laboratorio, el científico Bruce Banner se transforma en una bestia de fuerza imparable cada vez que se enfada. Pero, ¿qué tiene esto que ver con el inesperado retorno de su desaparecido, y siniestro, padre?

Viajemos en el tiempo al año 2003. La maldición que parecían sufrir las adaptaciones cinematográficas de los personajes Marvel se había resquebrajado con el éxito de X-Men, y explotado en mil pedazos definitivamente con el megaéxito de Spider-Man. Comenzaba una mini edad de oro para el cine de superhéroes y los personajes de Marvel se convirtieron de repente en objeto de deseo de las grandes productoras cinematográficas. Y la siguiente jugada ganadora la tenía en su mano Universal, que poseía los derechos de Hulk.

Hulk aplasta... pero menos

Traíler del canal de Youtube MOVIE CLIPS Classic Trailers.

El gigante esmeralda fue durante más de una década, y hasta la irrupción de Lobezno, el segundo personaje más popular de Marvel. Es más, el propio Joe Quesada, por entonces al frente de la editorial, aseguró que Hulk sería un éxito aún mayor que Spider-Man, ya que el público conocía mejor al personaje gracias a la serie de TV de los 70.

Pero no fue así.

Con 245 millones de dólares de recaudación mundial (que, comparados con los 821 de Spider-Man, podían considerarse un fracaso), Hulk pasó por la taquilla sin ser un desastre total pero quedando muy lejos de las expectativas de Universal. Y, lo que es más importante, dejando a muchos de los fans del personaje fríos… o incluso directamente enfadados. ¿Por qué? Pues la respuesta es que su director fue Ang Lee.

Poner al frente de un blockbuster de acción a un autor como Lee era una decisión arriesgada. En su variadísima filmografía contaba ya con una peli de aventuras que traspasó fronteras: Tigre y Dragón, un film rodado en chino que había conseguido el casi imposible logro de ser un éxito de taquilla en Estados Unidos. Pero, ¿era su lirismo a la hora de narrar lo adecuado para presentar las aventuras del héroe de cómic más bruto jamás creado? El público pensó que no. Pero yo digo… ¡sí

El monstruo que llevamos dentro

Ang Lee construyó Hulk como un drama intimista que va sobre un tipo que debe lidiar con sus demonios internos, fruto de una infancia marcada por un padre con bastantes rasgos de psicopatía. Lo que pasa es que esos demonios se vuelven externos cuando su padre retorna con aviesas intenciones y, además, el prota sufre un accidente de laboratorio: ahora, cuando pierde el control, se transforma en un gigante de color verde y fuerza ilimitada. Todo ello aderezado con las escenas de acción imprescindibles en una peli diseñada para romper taquillas, y dejando amplio protagonismo al interés romántico de Bruce Banner, que como siempre acaba siendo el ancla que le salva de caer en el pozo de la furia aniquiladora.

Para narrar esta historia, Lee contó con un reparto solvente: Eric Bana, estrella en ciernes que, si bien no daba el físico que se asocia al “canijo Banner” en los cómics, sí supo trasladar  a la pantalla esa sensación de hombre atormentado siempre a punto de estallar; Nick Nolte, perfecto en su papel de padre enfermizo que acaba desquiciado; y Jennifer Connelly, correcta transmitiendo su humanidad al protagonista y a la película y, permitidme que deslice esta opinión personal, más guapa que en ninguna otra peli.

Primer mucho hablar, y luego tollinas

Durante la primera hora de peli, Lee se toma su tiempo para construir el relato, presentándonos a Banner, sus paranoias, el accidente que le convierte en Hulk (que aquí en realidad es un catalizador, porque el germen de Hulk ya lo lleva Banner en la sangre), la primera transformación… Desde luego, esta parsimonia no es lo que el espectador podría esperar de una peli de superhéroes, pero es que Lee se ha comprometido con su historia y la va a contar paso a paso.

En la segunda mitad de la peli ya tenemos a Hulk desencadenado, perseguido por el ejército, luchando por descubrir qué le dejó marcado en su pasado, acabando con perros gamma mutantes, salvando a su amor y enfrentándose finalmente a su padre que, en un giro bastante raro, acaba consiguiendo los poderes de un villano clásico de los cómics. En el centro de todo esto está un Hulk digital que da alguna de arena pero muchas de cal. Es verdad que a veces su integración en pantalla y sus animaciones chirrían, pero el trabajo que tuvo que realizó Industrias Light & Magic no era fácil: se atrevieron a recrear a Hulk en montones de escenas tanto nocturnas como a plena luz del día (lo cual es mucho más difícil), y el resultado fue un personaje que estaba vivo y rivalizaba en expresividad con los actores reales (Bana prestó su rostro para la captura de expresiones faciales, claro… y el propio Ang Lee, su cuerpo para algunos de los movimientos del personaje).

Y, por encima de todo, está la lírica. Ang Lee es incapaz de hacer una película fea, y Hulk ofrece algunas imágenes bellísimas, con el gigante esmeralda saltando por el desierto, o un combate final absolutamente surrealista del que siempre recordaré lo que dijo un amigo: “¿Pero qué coño es esto? ¿Hulk peleándose con una nube?”. Incluso hay algún hallazgo visual inesperado: están los kilométricos saltos de Hulk que conocemos de los cómics, pero lo que nos pilló por sorpresa fue ver al gigante correr como una bala por la polvorienta Arizona (¿Era Arizona? Ni idea, pero podría serlo).

¿La gran derrota de Hulk?

El cóctel de elementos que ofrece Hulk es, como mínimo, arriesgado. Una película de aventuras que en su centro, y sobre todas las cosas, es una historia intimista. Porque si normalmente las taras y motivaciones de los superhéroes suelen tratarse de manera superficial en el cine, Hulk profundiza en ellas sin el más mínimo pudor ni miedo, como años después haría Nolan en Batman Begins, con mucho más éxito de taquilla, eso sí.

El resultado ya lo hemos comentado antes: relativo fracaso económico y una franquicia que murió nada más nacer. De hecho, el intento de reactivarla en 2008 con El Increíble Hulk tampoco funcionó, no sabemos si porque el personaje había quedado tocado tras la película de Lee. Curiosamente, tuvo que ser Joss Whedon quien demostrase en Los Vengadores que para hacer que Hulk conectara con el público tenía que protagonizar tanto escenas en las que apareciera terrible como gags humorísticos. Y, de paso, resucitó la carrera cinematográfica del personaje, porque aunque Marvel aún no ha anunciado una nueva película de Hulk, que llegue es solo cuestión de tiempo.

Pero quitémonos las máscaras, y acabemos con lo que importa. ¿Es Hulk de Ang Lee una buena película? Pues sí, y bastante además. Su principal defecto es un ritmo irregular, pero a eso se sobreponen picos de acción de alta intensidad, una belleza extraña, inquietante y verde (que la banda sonora de Danny Elfman se encarga de resaltar) y una historia de pecados que pasan de padres a hijos bien construida. Y, además, tiene el mérito de ser una peli absolutamente única en el género que, por otra parte, es lo menos que podíamos esperar de Ang Lee.

Especial Cine de Superhéroes

Pelis de superhéroes hay cienes, muchas peores y hasta algunas mejores que Hulk. Y nosotros las estamos valorando todas en nuestro Especial de Cine de Superhéroes. ¡Qué lo disfrutéis!

Valoración

Una peli que trasciende su género y se convierte en una "rara avis" del género de superhéroes. Es bonita, tiene buenas escenas de acción y sí, su ritmo es irregular, pero si quieres ritmo, apúntate a Zumba.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Argumento profundo y algunas imágenes preciosas.

Lo peor

Arranque lento y bajones en el ritmo.

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