Análisis

Cine de superhéroes: Crítica de Iron Man 2

Por Borja Abadie
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Crítica de Iron Man - 2010 - DIRIGIDA POR Jon Favreau - PROTAGONIZADA POR Robert Downey Jr., Mickey Rourke, Gwyneth Paltrow, Scarlet Johansson, Don Cheadle, Sam Rockwell y Samuel L. Jackson. ARGUMENTO: Esta secuela sigue ahondando en la controvertida y bipolar figura de Tony Stark y su alter ego, Iron Man, al tiempo que le enfrenta a nuevos peligros, como Justin Hammer, un rival de la industria armamentística e Ivan Vanko, un inventor y físico ruso interpretado por Mickey Rourke.

Marvel Studios dio la campanada con Iron Man, la primera película que decidió producir y rodar por su propia cuenta y, a la postre, el inicio de la era dorada del cine de superhéroes. Como buena secuela, Jon Favreau (que repetía en la dirección), no se complicó mucho y decidió apostar sobre seguro. Pensó, si a la gente le ha gustado Robert Downey Jr. y su sentido del humor les voy a dar otra buena ración, si les han gustado las escenas de acción aquí se van a aburrir viendo roboces volando (robots para los incultos) y si le han gustado los villanos interpretados por grandes actores les pienso dar el doble. Parece una fórmula infalible, ¿no?

Un reparto aún mejor que el original

Si Iron Man nos encandiló, entre otras cosas, por un elenco de actores realmente espectacular, Iron Man 2 no se queda a la zaga. Jeff Bridges no vuelve por razones que cualquiera con algo de sentimiento spoiler entenderá, pero los nuevos villanos le hacen suficiente sombra. Por un lado tenemos al genial Mickey Rourke, que hace de ruso malo de los de toda la vida. Rourke ya venía de dejar a medio mundo asombrado con su interpretación en El luchador, pero no deja de ser sorprendente lo bien que se desenvuelve con un personaje de tan pocas líneas de diálogo. Su aspecto de... de... buff... qué es.... mitad señora recauchutada de Los Ángeles-mitad extraterrestre ayuda en el proceso, pero Rourke muestra un despliegue de gestos y movimientos realmente sobresaliente, acento ruso incluido. Cada escena en la que aparece resulta de por sí entretenida (escenas de acción al margen).

Por el otro lado tenemos a Sam Rockwell. Su carrera ha tardado en despegar, pero desde Confesiones de una mente peligrosa ha participado, siempre dejando patente su calidad interpretativa, en películas como Los impostores, El camino de vuelta o, especialmente, en la genial Moon. Rockwell interpreta aquí a Justin Hammer, un empresario de la industria armamentística rival de Tony Stark. Justin está obsesionado y muerto de envidia de ver el éxito de Tony Stark, así que trata de hacer todo lo posible por dar al traste con los planes de Stark. No deja de ser un personaje algo inocentón (aunque acabe liando una buena) y Rockwell es ciertamente histriónico por momentos pero cae irremediablemente bien.

La tercera en discordia no es otra que nuestra querida Scarlett Johansson. Scarlett hace el papel de secretaria del departamento legal que entra a trabajar en Industrias Stark. Claro, que la bella Viuda Negra hace mucho más durante la película. El papel se entiende como intento programado de introducir personajes que luego harán su triunfante aparición en Los Vengadores pero, sinceramente, el personaje no hay por dónde cogerlo. Scarlett es mala actriz, es muy mona, pero es muy mala, y el guión tampoco ayuda. Aparece aquí y allá sin mucho sentido y cuando revela su identidad secreta protagoniza una escena de acción que como gag no está mal planteada pero a la que Scarlett no le da ninguna gracia, por mucho que el traje se ajuste tanto a su cuerpo que a la mayoría no le importe nada más allá de sus curvas.

No hay sitio para tanto villano

Más allá del genial papel de los tres protagonistas y el también notable trabajo de Gwyneth Paltrow o la escasa aparición de Samuel L. Jackson como Nick Fury, la película tiene un guión bastante regulero. El primer problema está en haber incluido dos villanos al mismo tiempo. Justin Hammer e Ivan Vanko van copando escenas salteadas de la película sin mucho sentido. El espectador no sabe muy bien quién representa una amenaza mayor o a qué debe darle mayor importancia (la peli tampoco lo sabe), por lo que no alcanza el grado de tensión que debe tener para luego sentirse aliviado cuando el superhéroe de turno salva el mundo.

Me gustaría destacar el afán de Anibal Smith que tiene Jon Favreau, que no escatima en secuencias en la que cualquiera de los personajes principales se dedica a montar todo tipo de artilugios en plan gitano, como haría el querido Equipo A al quedarse encerrado en un garaje. Este tipo de escenas pueden tener su punto y son hasta necesarias para que el espectador se flipe, pero hay demasiadas y son demasiado largas.

Las escenas de acción son del todo insulsas y aunque los efectos aún dan el tipo (no queda mucho para que los veamos anticuados) son un completo encefalograma plano. La primera película tuvo mucha menos acción y, viendo el resultado de la segunda película, no me extraña que a casi todo el mundo le gustase más la peli original. Sólo se salva la escena de Mickey Rourke en la Fórmula 1.

Otro hecho que quiero comentar del querido villano superoperado es que no termina de ser del todo malo. Cuando en la escena final cuenta con un ejército para sembrar el caos no es capaz ni de llevarse una vida en el proceso. Una vez más, el amor de Favreau por el Equipo A, famosos por disparar 33 millones de balas sin acertar nunca a un ser humano. Por eso, la sensación que nos deja la batalla final es la de una pelea personal entre Stark y Vanko y no una amenaza importante para los habitantes de la ciudad, lo que le resta fuerza al conjunto.

Ninguna de las tramas termina de desarrollarse con atractivo. Tenemos a Stark luchando por ser un ser humano decente y por encontrar una cura para su pechera. A Pepper haciendo de CEO de Industrias Stark, a Ivan buscando venganza, a Hammer comido por la envidia y a la Viuda Negra paseándose de cuando en cuando por la pantalla. Algunas de estas historias, en especial la del odio de Vanko al padre de Stark y la del propio Stark buscando en los experimentos de su padre una respuesta , tienen muchísimo atractivo, pero nunca se terminan de desarrollar, por falta de tiempo y por falta de talento en el guión. La película resulta entretenida y se deja ver mucho más que propuestas como la nueva trilogía de Spider-Man, por poner un ejemplo, pero lo hace únicamente sustentada por el talento interpretativo de buena parte de su reparto. Nada más.

Estamos a pocas películas de terminar nuestros especial de cine de superhéroes, así que echadle un vistazo al amplio repertorio que os ofrecemos.

Valoración

Sigue contando con la excelente interpretación de Robert Downey Jr. a la que se une Mickey Rourke y Sam Rockwell pero la trama no termina de ir en ninguna dirección y las escenas de acción no consiguen levantarnos del asiento.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El trío de excelentes actores: Downey Jr, Rourke y Rockwell. El sentido del humor.

Lo peor

Demasiados villanos, por lo que la película nunca llega a centrarse.

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