Análisis

Cine de superhéroes: crítica de La Liga de los Hombres Extraordinarios

Por Daniel Acal
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CRITICA DE La Liga de los Hombres Extraordinarios - 2003 - DIRIGIDA POR Stephen Norrington - PROTAGONIZADA POR Sean Connery, Stuart Townsend, Naseeruddin Shah, Peta Wilson, Tony Curran, Jason Flemyng y Shane West. ARGUMENTO: En una fantástica etapa victoriana, un misterioso enemigo conspira contra el Imperio británico y para derrotarlo sus servicios secretos forman un grupo de hombres que, como su propio nombre indica, son extraordinarios por distintas razones.

Cinco años después de dirigir Blade (otra de las películas comentadas en este especial de cine de superhéroes), el británico Stephen Norrington se encargó de adaptar otro cómic pero con mucha más “chicha”. Y si en la cinta de 1998 logró unos resultados como mínimo efectistas, con un ritmo vibrante, una espectacular puesta en escena y una acertada estética, en La Liga de los Hombres Extraordinarios no logró ni siquiera eso, cuando el material que debía servir como mínimo de punto de partida era mucho más rico.

La Liga de los Hombres Extraordinarios es un cómic de Alan Moore dibujado por Kevin O´Neil que narra las aventuras de (sí, lo habéis adivinado) un grupo de hombres extraordinarios (también hay una mujer) reclutados por el MI5 (el servicio secreto británico) para defender el Imperio de las oscuras amenazas que se ciernan sobre él en los albores del siglo XX. Cuenta la leyenda que la idea inicial era hacer una especie de Liga de la Justicia en la época victoriana, pero al genio de Alan Moore la cosa se le fue de las manos y, en los tres arcos argumentales del cómic, terminó mezclando todo tipo de personajes y referencias a obras literarias de autores como Julio Verne, Bram Stoker, H.G. Wells, Arthur Conan Doyle, Robert Louis Stevenson o H. Rider Haggard; formando de este modo un elenco de héroes y villanos muy conocidos por el gran público y que, de algún modo, podrían haber sido coetáneos del tiempo en el que transcurren sus aventuras… de no haber sido creaciones literarias, claro.

De todas los cómics de Alan Moore que han sido adaptados al cine, seguramente La Liga de los Hombres Extraordinarios  sea la obra más fácil de adaptar, ya que no presenta la complejidad y/o los dobleces de Watchmen, From Hell o V de Vendetta. La Liga de los Hombres Extraordinarios es, ante todo, entretenimiento puro. En el cómic ni siquiera se pierde demasiado tiempo presentando a los personajes (confiando en el lector sepa reconocerlos o pillar las referencias), ni se profundiza mucho en su condición. Moore reniega de todas las películas basadas en su cómics (y de los cómics de superhéroes en general), pero seguramente tenga más razones para odiar la que nos ocupa, precisamente porque, incluso con las consabidas y necesarias concesiones al gran público, era (o parecía) fácil hacer un producto digno.

La última película de un actor extraordinario

Pero la película se quedó a medio gas. Y eso que contó con un actor de primer nivel en el papel de Allan Quatermain: ni más ni menos que el mítico Sean Connery en su última película como actor (después de La Liga de los Hombres Extraordinarios hasta el momento Connery sólo ha realizado tareas de doblaje). Una despedida agridulce sin duda para un mito del cine, que además terminó renegando también de la película y peleado con su director, con el que mantuvo una mala relación durante el rodaje de la misma, hasta el punto de no querer coincidir ni siquiera en la fiesta de presentación de la película.

A diferencia del cómic, en el que el liderazgo del supergrupo lo ostenta Mina Murray (la única mujer), en la peli Quatermain es el protagonista absoluto (no es para menos teniendo en cuenta el actor que le da vida) pasando del viejo hecho polvo rescatado a duras penas de un fumadero de opio que leímos en el cómic a un veterano cazador capaz de acertar con su rifle a un blanco en movimiento a 800 metros de distancia. Le acompaña Mina Murray, viuda de Jonathan Harker y mucho menos discreta en la peli que el cómic acerca de sus “hábitos alimenticios”; Rodney Skinner, un experto ladrón que es extraordinario porque es invisible (eso sí, su inolvidable presentación en el cómic no la veremos en la peli); el binomio Dr. Jekill/Mr Hyde (cuyo traje, diseñado por Steve Johnson y Edge FX, pesaba más de veinte kilos y contaba con enormes brazos que eran controlados mediante palancas insertadas dentro de las prótesis; se necesitaron más de doce semanas y treinta técnicos para confeccionarlo); y por supuesto el Capitán Nemo, que a bordo de su Nautilus lleva a nuestro grupo superheroico a Venecia o donde haga falta.

Hasta aquí en elenco de “superhéroes” clásicos del cómic, aunque para la peli el guionista James Robinson decidió fichar a dos “galácticos” más para darle más lustre al asunto. Se trata del mismísimo Dorian Gray (sí, el del retrato de la obra de Oscar Wilde) y de Tom Sawyer. ¿Cómo? ¿Que no sabéis quién es Tom Sawyer? Bueno, pues resulta que como todo este supergrupo es muy europeo y muy “british”, algún guiño habría que hacerle al público norteamericano que a priori es el que más dinero se va a dejar en los cines, ¿no? Había que meter a un personaje literario americano “de la época”. ¿Y quién mejor que esta especie de Lazarillo de Tormes criado a orillas del Misisipi reconvertido a agente secreto que en la película asume de algún modo el rol del hijo perdido de Quatermain? Pues eso.

Posiblemente lo mejor de la película sea la primera media hora en la que se presentan los personajes y la amenaza que se cierne sobre su mundo: ni más ni menos que la sombra de una guerra mundial orquestada gracias a un complot de un misterioso villano conocido como “el Fantasma” (y no digo más, que luego nos decís que hacemos "spoilers"). Y hasta la llegada a Venecia de nuestros personajes, la película mantiene el tipo. De hecho, una de las mejores secuencias del film es el baile de máscaras del carnaval de Venecia, que contó con más de 500 extras vestidos con trajes de época. Esta secuencia se rodó en un decorado exterior de Venecia que es el más grande e imponente de toda la película (la zona era casi del tamaño de cuatro campos de fútbol e incluía ochenta fachadas, cientos de frentes de tiendas y tres canales llenos de agua) y en mi opinión es el cénit de la peli.

La peli no está a la altura del cómic

Porque a partir de Venecia, La Liga de los Hombres Extraordinarios va cuesta abajo y sin frenos, enredada en una trama un tanto absurda y con unas escenas de acción resueltas de modo confuso, sin ritmo ni mucha tensión narrativa. Los diálogos son muy flojos (especialmente los patéticos intentos de seducción de Dorian Gray y Tom Sawyer hacia Mina) y en general, la peli termina dando la sensación de ser un videoclip presuntamente espectacular que ni siquiera acierta a reflejar la ambientación "steampunk" que se respira en el cómic. Aquí apenas vemos leves retazos de aquella fantástica etapa victoriana que imaginó Alan Moore. Y ahora voy a decir una barbaridad: en la horripilante Wild Wild West de Will Smith se le saca mucho más partido a esta ambientación. Ni siquiera aprovechan el excelente diseño de Kevin O´Neal para el Nautilus en forma de calamar gigante, optando por una “Espada del Mar” bastante más sosa y funcional.

Al final, La Liga de los Hombres Extraordinarios fue una peli de verano y como tal hay que tomársela. Cine palomitero y sin muchas más pretensiones que las de hacernos pasar un rato entretenido. Pero claro, viendo el material original en el que se basa o debería basarse, uno se echa las manos a la cabeza pensando en que podría haber salido un producto mucho mejor.

Y si queréis ver productos mejores (y también hay alguno incluso bastante peor), no os perdáis nuestro especial de cine de superhéroes en el que encontrareis nuestras reseñas de todas las películas destacables del género. ¡Disfrutadlo!

Valoración

La Liga de los Hombres Extraordinarios fue una peli de verano y como tal hay que tomársela. Pero viendo el material del que parte, se podría haber hecho algo mucho mejor.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Sean Connery lo da todo en su último papel. Acabó tan cabreado que no volvió a actuar.

Lo peor

La incapacidad para aprovechar apenas el buen hacer de Moore y O´Neal en el cómic en el que se basa.

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