Análisis

Cine de superhéroes: crítica de Spawn

Por Daniel Quesada
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CRÍTICA DE Spawn - DIRIGIDA POR Mark A.Z. Dippé - PROTAGONIZADA POR Michael Jai White, John Leguizamo, Martin Sheen y Theresa Randle. ARGUMENTO: Al Simmons es un mercenario que es traicionado y asesinado por su propio jefe. Cuando va al infierno, el monstruoso Malebolgia le propone un trato: volver de entre los muertos con poderes sobrenaturales (convertido en Spawn) para eliminar a su asesino, gracias a lo cual podrá volver a ver a su esposa.

A principios de los 90, un dibujante desconocido llamado Todd McFarlane se convirtió en una superestrella del mundo de los cómics por su asombrosa reinvención de la estética de Spider-man. Lineas agresivas, barroquismo en los detalles y un aire mucho más "punk" que el típico academicismo Marvel encandilaron a los fans. Todd se hizo tan popular que en 1992 creó su propio personaje para Image Comics, el conocido Spawn.

Tanto sus poderes (transformar su armadura en lo que quisiera, recuperarse de sus heridas) como su aspecto se parecían "sospechosamente" a los de Venom, el enemigo de moda en Spider-man. Ahora bien, este antihéroe supo ganar su propia personalidad con una pléyade de enemigos demoniacos, personajes secundarios torturados y elaboradas secuencias de acción. Su alter ego, Al Simmons, estaba "on fire" (que me perdone la expresión), así que era cuestión de tiempo que Hollywood se fijara en él. Fue en 1997 cuando llego el turno de la película de Spawn.

Al aún grande atractivo del personaje, el film de Mark A.Z. Dippé añadió otro reclamo: anunció que iba a ser la película de efectos especiales del año. ¿Cómo dice, señora? ¿Guión? ¿Trama memorable? ¡No, no, efectos especiales, a bocajarro y directos a su cubo de palomitas! Bueno, vale, perdón, es una peli de superhéroes y hay que disfrutarla como tal, tampoco nos pongamos gafapasta...

El paladín con ametralladoras

La película de Spawn se permitía algunas licencias respecto al cómic original (por ejemplo, en este, no quedaba claro quién mató a Simmons), pero en general se ceñía bastante a la historia. Por ello, los dos villanos más reconocibles de sus viñetas se muestran aquí: el gigantesco Malebolgia y el asqueroso payaso Violator, encarnado en un irreconocible John Leguizamo (sí, el Luigi de Super Mario Bros). De hecho, su caracterización y la histriónica (como tocaba) actuación de John son de lo mejor de la película.

El papel protagonista quedó reservado para Michael Jai White, actor relativamente desconocido, pero que hemos podido ver recientemente como Trigre de Bronce en la serie Arrow. Desde luego, da el tipo y se agradecen sus esfuerzos por parecer un alma torturada tras las capas de maquillaje que luce la mayoría del tiempo. Por cierto, en la versión española lo dobló Alfonso "Solid Snake" Vallés.

Las partes en las que se muestra su rostro y no su máscara quedan mucho más convincentes, porque en la película se cometió el error de intentar ser demasiado fieles a la estética del cómic: el "look" que en papel puede quedar genial corre el riesgo de resultar ridículo en imagen real. Eso justo es lo que pasó con la máscara de Spawn, que resulta infantil en esta adaptación.

Pero los fuegos de artificio iban en muchas otras direcciones, especialmente en los poderes del traje de Spawn: cadenas que atacan, pinchos que brotan de su espalda... Esos trucos siguen molando hoy el día, pero los efectos por ordenador rechinan por completo y no dan la sensación de estar integrados con la imagen. Les falta suciedad y los sobra brillo. Lo mismo sucede con el elemento más icónico del protagonista: su capa. En los cómics, ésta inunda las escenas, retorciéndose y deshilachándose mientras Spawn hace picadillo a los malos. Su aparición en el filme es muy escasa pero, cuando lo hace, busca imitar ese efecto del cómic book. De hecho, fue uno de los grandes reclamos durante la promoción de la película: íbamos a flipar con lo realista que resultaría, nos decían.

Y oye, sí, se mueve y ondula que no veas, pero no hay quien se trague que es algo "real". Es extraño de explicar, pero le falta "peso", solidez. Más que una capa raída, parece un liviano pañuelo de seda.

Lo peor, con muchísima diferencia, son las desastrosas secuencias que tienen lugar en el infierno. No es ya que los actores humanos sobre croma canten la Traviata, es que el modelado 3D de Malebolgia es de vergüenza ajena. Se mueve menos que los ojos de Espinete y su diseño parece una maqueta descartada de los perros demoníacos de Cazafantasmas. Estamos seguros de que ni en la época pudieron molar. Pero oye, eran gráficos por ordenador, había que meterlos sí o si...

Al final, los únicos efectos efectos salvables de la película son los más clásicos, los de maquillaje. El resto es un torpe intento de impresionar al público con transiciones, morphings y fondos que resultaban decepcionantes entonces y risibles hoy.

"Payachoch achechinoch"

El guión de Spawn tampoco merece ser enmarcado, precisamente. La trama gira en torno al malvado Jason Wynn, que es engañado por Malebolgia y Violator para que se injerte un detonador en el corazón de tal forma que, si este se para, se activará una crisis biológica mundial. Pero claro, tienen que engañar a Spawn para que intente matar a Wynn y así sea él el culpable.

Resulta que Violator puede transformarse en un monstruoso bicho de 3 metros que arrasa con todo o incluso disfrazarse y hacerse pasar por la persona que quiera. Por tanto, ¿para qué puñetas necesita trazar ese plan tan absurdo? Que robe el detonador y punto. O que, una vez esté dentro de Wynn, lo mate él en 2 segundos y fin de la historia. Es todo tan forzado y ridículo que en ningún momento sentimos interés por lo que sucede, especialmente cuando hay personajes tan maniqueos en pantalla. Vale, Violator es un ser demoníaco y es malo por naturaleza, pero... ¿Y Wynn? Su único afán es conquistar el mundo, en plan malo de folletín. Por supuesto, lo intenta mientras se ríe maquievélicamente, no sea que alguien no se entere de que es malvado.

Lo único mínimamente interesante es el conflicto interior de Al Simmons/Spawn, que ha de luchar por mantener su naturaleza humana frente a unos poderes diabólicos cada vez más fuertes en él. La excusa de la mujer perfecta y la niñita angelical como "anclaje de humanidad" están muy manidos, pero menos da una piedra.

Los años han pasado y, tristemente, Spawn ha perdido toda la fuerza que tenía en los cómics. los locos y saturados años 90 quedaron atrás. De esas viñetas conservamos en el recuerdo montones de momentos memorables, pero tristemente no podemos decir lo mismo de esta película. Si os proponen verla, será mejor que corráis como alma que lleva el diablo. Y con esto me llevo el premio al juego de palabras más forzado de la semana.

Hay más capas por descubrir

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Valoración

Un mero producto de su época, que pretendía ocultar su carencia de guión con unos efectos supuestamente asombrosos, a los que el tiempo ha puesto en su sitio.

Hobby

49

Malo

Lo mejor

La caracterización de Violator. Que se lleva más nota que 50 sombras de Grey (es brooooma).

Lo peor

Los tan laureados efectos dan penilla hoy día. El plan genial de los malos es absurdo.

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