Análisis

Cine de superhéroes: Crítica de Superman III

Por Daniel Quesada
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CRÍTICA DE Superman III - DIRIGIDA POR Richard Lester - PROTAGONIZADA POR Christopher Reeve, Richard Pryor y Annette O'Toole. ARGUMENTO: Un genio informático se pone al servicio de un malvado millonario para satisfacer su codicia, lo que provocará que Superman se vea afectado por una kriptonita "adulterada" que lo vuelve malvado.

Ya os comentaba mi compañero Alberto en la crítica de Superman II que el tono de ese film cambió al tomar Richard Lester las riendas. En Superman III, con él dirigiendo desde el principio, el vuelo del superhéroe se acaba de torcer.

Christopher Reeve vuelve en el papel de Superman, pero aparte de él, hay pocos conocidos que se prodiguen. Lois Lane apenas se muestra en un par de planos (dicen que porque la actriz Margot Kidder se quejó del guión) y Lex Luthor, directamente, ni aparece.

En su lugar, el papel de "millonario-excéntrico-que-conquista-el-mundo" es para Ross Webster. Es igual que Luthor, pero con pelo. Pero hay un, digamos, villano, que tiene todo el protagonismo, a nuestro pesar: Gus Gorman, interpretado por el cómico Richard Pryor.

Hoy día, nos chocará que se de tantísimo bombo a este personaje. Pero hay que tener en cuenta que, en la época, Richard Pryor era un humorista muy popular en EEUU. Era conocido por improvisar toda clase de "tics" y bromas, de tal forma que resultaba muy divertido e imprevisible. Es algo así como si ahora viéramos el Robobo de la Jojoya, if you know what I mean.

El problema es que su presencia es tan desproporcionada que convierte a Superman III en una película terriblemente aburrida durante buena parte del metraje. De hecho, en la primera mitad del mismo no tenemos claro si estamos viendo una comedia o una peli de superhéroes. Cuando creemos que va a empezar algo emocionante, vuelve a aparecer Gus tropezando, o imitando a alguien... Para colmo, es un histrión de cuidado. Vamos, que resulta todo muy frustrante.

Y ojo, no nos parece mal que se meta algo de humor, pero aquí la proporción es excesiva y a veces se hunde en el absurdo más profundo, desde la secuencia "slapstick" inicial (en la que los ciudadanos no paran de chocarse entre sí o caerse por una zanja) hasta algunos planos más propios de unos dbujos animados... ¡Como cuando los muñecos del semáforo comienzan a pegarse entre sí! Bueno, nosotros salvamos el "gag" de la torre de Pisa, con el pobre vendedor y sus ataques de furia.

Superman ensucia el traje

Sobre la mitad de la película, cuando ya estamos con los ojos cerrados y la babilla cayendo, Superman III comienza a ganar algo de ritmo, gracias a la aparición de una kriptonita "adulterada" (Gus intenta recrearla, pero reemplaza uno de los materiales por alquitrán) que provoca que Superman se vaya volviendo malvado poco a poco. Aunque pueda parecer una ida de olla, en realidad existían precedentes en el cómic: la llamada kriptonita roja provocaba que quien estuviera cerca perdiera sus inhibiciones y se volviera egoísta.

Así sucede con Superman, que se convierte en todo un troll y se dedica a fastidiar al personal con sus superpoderes: provoca una marea negra, apaga la antorcha olímpica... El punto culminante está en la escena de esta imagen, con un Kal-El con barba de 2 días, el ceño fruncido y tomándose un lingotazo en el bar. Esta decadencia se ejemplifica más con el traje, que tiene un tono más oscuro, como manchado por la nicotina de la kriptonita.

En ese momento y... ¡Cómo no! Por las palabras de ánimo de un niño, Superman comienza a retorcer su conciencia y eso provoca que se divida en dos personas: su yo malo y su yo bueno, personificado en Clark Kent. Sí, igualito que Kami-Sama en Dragon Ball. ¿Copió Toriyama a esta película?

Para los amantes de los datos curiosos: en esta peli, Superman viaja a Smallville, donde se reencuentra con su "viejo amor" Lana Lang, interpretada por Annette O'Toole. Años más tarde, ella sería la madre de Clark en la serie Smallville.

¡La culpa es de las nanomáquinas!

El verdadero surrealismo de la película llega con la excusa informática. Superman III data de 1983 así que, como supondréis, el paletismo sobre el mundo de la informática era generalizado. Solo así se explica que dieran como plausible el que Gus se vuelva un genio informático de la noche a la mañana y que, sobre todo, se creyera que con un ordenador de andar por casa se pudiera provocar toda clase de conflictos mundiales, desde volver locos los cajeros automáticos... ¡Hasta hackear un satélite meteorológico para provocar una tormenta en Colombia!

El verdadero desfase llega en el acto final, cuando el superordenador diseñado por Gus (¡en dos servilletas y un paquete de tabaco, amigos!), de varios metros de altura, cobra vida propia y, en un alarde de cyberpunk de mercadillo, intenta "mecanizar" a los humanos que atrapa, a lo Mass Effect. El resultado es esta imagen:

Una mujer robot disparando rayos por los ojos. ¿Por qué no? Por cierto, esos minutos sirven también para ver una de las primeras representaciones de los videojuegos en el cine. El malvado Ross intenta derribar a Superman con un arcade que usa los efectos de sonido de Pac-Man y que, según dicen, tuvo a Atari implicado en el proceso.

Ciertamente, hay varias curiosidades por aquí y por allá y, si hay que decir algo a su favor, es que Richard Lester se atrevió a hacer lo que le dio la gana. Pero no os engañéis: Superman III es una peli floja, floja, con un guión irregular como pocos y unos personajes atrapados en la astracanada. Ya lo decía el niño: "¡Superman, solo estás pasando una mala racha! ¡Aguanta!" Y ahí sigue, en la mala racha. Y pensar que Brainiac iba a ser el malo de esta película originalmente...

¡No te quedes de capa caída!

Tenemos muchas otras críticas de nuestros justicieros favoritos en nuestro especial de películas de superhéroes. ¡No dejes de visitarlo!

Valoración

Puede tener cierta gracia para los nostálgicos, pero el ritmo de la película es terrible y nunca sabemos si estamos ante un intento de comedia o un intento de peli de superhéroes.

Hobby

48

Malo

Lo mejor

El concepto del "lado oscuro" de Superman y ese duelo. El gag de la Torre de Pisa me hace gracia...

Lo peor

Richard Pryor está insoportable. Todo el guión es tan absurdo que descarrila.

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