La ciudad de las estrellas. La La Land
Análisis

La ciudad de las estrellas. La La Land - Crítica de la ganadora de 7 globos de Oro

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de la ganadora de 7 globos de Oro La ciudad de las estrellas. La La Land, dirigida por Damian Chazelle y protagonizada por Ryan Gosling y Emma Stone. En cines a partir del 13 de enero de 2017.

Damian Chazelle se marca un peliculón con mayúsculas con La ciudad de las estrellas. La La Land, que de forma muy justa ha deslumbrado por donde ha pasado y ha arrasado en los Globos de Oro consiguiendo los 7 galardones a los que optaba: mejor película musical, mejor director, mejor actor, mejor actriz, mejor guión, mejor banda sonora y mejor canción.

Si habéis visto Guy and Madeline on a Park Bench o Whiplash ya sabréis que el director tiene un sentido del ritmo y un amor a la música que sabe plasmar a la perfección en la gran pantalla. Con esta película da un nuevo recital de buen cine eso sí, cambiando con un giro de 180 grados, el mensaje. Si su anterior película rezumaba tensión y dramatismo, en ésta no duda es escribirle una preciosa carta de amor al poeta, al narrador, al cineasta, al músico, en suma, al artista que por loco que esté nos hace soñar con él.

Si tenemos en cuenta el proceso de maduración de este proyecto, a lo mejor comprendemos mejor de dónde nace la película. Damien Chazelle no pudo producir La La Land durante mucho tiempo, siendo su proyecto soñado.

Esto le llevó a escribir una película que conllevara un menor presupuesto basada en parte en algunas experiencias propias de juventud como fue Whiplash que se alzó con tres premios Oscar y le ha permitido reunir la financiación para lanzarla. ¿No se podía ver algo de esa frustración en su anterior cinta? ¿Ese talento contenido? En ésta hay una mayor candidez, es mucho más luminosa, optimista y amable sin ser condescendiente y, lo mejor, se aleja del concepto de romanticismo en el que triunfa la fatalidad.

La ciudad de las estrellas. La La Land

No sabemos cuánto del propio director hay en nuestra protagonista femenina, pero es fácil hacer analogías. Mia (Emma Stone) es una de las muchas aspirantes a actriz que viven en Los Ángeles tratando de abrirse paso como actriz mientras se gana la vida como camarera. Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista que vive de las actuaciones de segunda que le salen, y su sueño es regentar su propio club donde rendir tributo al jazz más puro.

Tras varios encuentros fortuitos, surgirá entre ellos una historia de amor profunda que les dará alas para tratar de alcanzar sus sueños, pero que les pondrá contra las cuerdas al hacerles elegir entre su destino deseado y encauzar su relación.

La ciudad de las estrellas. La La Land

La cualidades de La ciudad de las estrellas. La La Land son tantas que intentaré no hacerme eterna escribiendo pero tratando de trasladaros lo que se siente desde la butaca: de momento os digo que cualquier amante del cine va a disfrutar del espectáculo con fruición porque hay homenajes en cada plano a musicales clásicos, grandes figuras de la cinematografía y por la forma en la que el director explota todos los recursos a su alcance: la cadencia de imágenes, los tiros de cámara, la duración de los planos, la paleta cromática, el sonido, la narración...

Y aquí hay que alabar la solidez del reto: la banda sonora la ha compuesto de nuevo Justin Hurwitz, con quien ya había trabajado antes, y las melodías las interpretan los protagonistas, Ryan Gosling y Emma Stone siendo un musical con canciones originales que no bebe de temas conocidos ni de éxitos de Broadway (con lo cotizada que está la originalidad en el panorama cinematográfico actual).

La ciudad de las estrellas. La La Land

Analicemos lo más obvio: la estructura de la película que se divide en un prólogo, cuatro actos y un flash-forward que cierra la película con una pequeña triquiñuela. La secuencia inicial ya hace que merezca la pena el visionado. Es larguísima y de una gran complejidad con movimientos de cámara aparentemente imposibles que hacen variar el plano del detalle a la panorámica y con un buen número de bailarines en juego. Menudo reto de rodaje y menuda carta de presentación para una película que es casi impecable.

Los cuatro actos de los que hablamos se valen de las estaciones del año para hacer progresar y madurar la relación de los personajes y va del invierno al otoño dejando que la pantalla se tiña de distintos colores en cada ocasión. Linus Sandgren hace un magnífico trabajo componiendo la fotografía de la película mientras que el vestuario ayuda a componer distintas estampas en las que los colores primarios son fundamentales.

La ciudad de las estrellas. La La Land

La ambientación de la película es anacrónica tratando de recrear los años 50 si bien queda todo más en un aire vintage teniendo en cuenta que ambos manejan teléfonos móviles. Es parecido a lo que sucede con esta resurrección del musical: no se trata de que se narre cantando lo que sucede en la realidad, sino de que la música nos inunde de vida.

Todos los trabajos previos de Damien Chazelle (tres películas y un cortometraje) tienen como temática la música, teniendo especial predilección por el género jazz... Normal teniendo en cuenta que fue batería en un grupo en el instituto y ojo, que además se encargó del guión de otra gran película como es Grand Piano. Cine y música fluyen juntos.

 La ciudad de las estrellas. La La Land

Respecto al reparto, hay que señalar que si Ryan Gosling sorprende al salir de su área de confort acercándose a una producción diferente a lo que nos tiene acostumbrados (como hizo con Dos buenos tipos), Emma Stone es directamente fabulosa: enamora en todas la facetas que explora en la cinta. También aparece JK Simmons haciendo un pequeño papel mientras que John Legend interviene como icono de una modernidad pop que reniega del purismo del jazz. Legend, que es conocido por sus facetas como cantante, compositor musical, pianista y actor, es además productor ejecutivo de la película en la que hay una gozosa reivindicación de los "contadores de historias". 

Tenéis una cita con el mejor cine, no dejéis escapar La ciudad de las estrellas. La La Land. Es hermosa, dinámica y está imbuida de un sincero respeto y pasión por el arte. ¿Qué más se puede pedir?

Valoración

La ciudad de las estrellas abre una ventana de aire fresco renovando el género a la vez que le insufla nueva vida: vanguardismo y tradición al servicio de una delicia para degustar con placer. Así da gusto ir al cine.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

La planificación del rodaje con secuencias complejísimas, la utilización del color, el reparto, la BSO y la reivindicación del arte por el arte. Olé.

Lo peor

Hay cierta tendencia a recurrir en exceso al tema principal y un flash-forward que nos descoloca un poco... No puedo decir más...

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