Análisis

Clásicos del terror: Análisis de Silent Hill

Por David Martínez
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Bienvenidos a Silent Hill, un pueblo fantasma, sumergido en la niebla, que esconde muchos secretos. En particular, algunos capaces de acabar con la vida de Harry Mason, el protagonista del juego, o de su hija Cheryl. Acompañadnos si os atrevéis.  

Estábamos en 1999  y por aquel entonces, el sinónimo del terror en consolas era Resident Evil de Capcom. Otra compañía japonesa, Konami, se atrevió a dar un paso más allá, y nos invitó al pueblo maldito de Silent Hill; jugó con nuestros miedos más primitivos; la oscuridad, lo desconocido, la corrupción de los niños, y lo llenó de referencias clásicas, desde películas como Al final de la escalera, a las novelas de Stephen King o Dean R. Kontz. El resultado fue una primera muestra de terror psicológico, aquel en que por encima de los monstruos o de la sangre, las sensaciones están generadas por lo que no se ve. Casi 15 años después, la serie se ha desvirtuado, pero todavía somos capaces de recordar cual fue el primer juego que nos metió el miedo en el cuerpo. Aquí os dejamos con el primer tráiler de Silent Hill que se mostró en el E3 de 1998, y donde ya se adivinaba que no iba a ser un juego "como los demás".

Welcome to Silent Hill

Los 15 primeros minutos son lo mejor del juego. Atención a los spoilers: Harry Mason y su hija viajan en coche por una carretera serpenteante, sumidos en la oscuridad. Entonces una silueta se cruza en su camino, Harry da un volantazo para no atropellarla y pierde el control del coche, haciendo que vuelque. La historia aún no ha comenzado: abrimos los ojos en medio de un pueblo, rodeado por la niebla, y vemos a Cheryl alejarse. Como es lógico salimos destrás de nuestra hija, pero cada vez parece alejarse más, hasta que llegamos a un oscuro callejón. Allí nos espera una silla de ruedas, herrumbre, ¿sangre? y una negrura que parece sacada del mismo infierno... giramos una esquina, y unas criaturas, como si fueran niños se acercan... nos rodean... sacan afilados cuchillos y nos apuñalan, sin que Harry pueda defenderse. Entonces despertamos en una cafetería; nuestro viaje acaba de comenzar.

El desarrollo de Silent Hill era una variante de los "survival horror" clásicos. Controlábamos a Mason en tercera persona, con un sistema de cámaras fijas que contribuía a mejorar la experiencia, mientras el sistema de combate apostaba por el cuerpo a cuerpo sobre las armas de fuego. Los puzles eran más complicados (y estaban mejor integrados en el escenario) de lo que habíamos visto nunca. En particular el rompecabezas del piano en la escuela, y los sustos nos obligaban a pausar el juego para recobrar la respiración. Esta gran ambientación se completaba con una selección de escenarios escalofriante: la escuela, el hospital, una feria abandonada... todos ellos en dos versiones: el mundo real, bañado por la niebla y el "otro mundo" en que todo tenía un aspecto sucio y oxidado.

Mientras que los enemigos "genéricos" (salvo las enfermeras) no tuvieron tanto impacto como los zombis de Resident Evil, los personajes secundarios sí se nos quedaron grabados a fuego. Teníamos a Cybil Bennett, una policía que parecía nuestra única alianda, Dahlia Gillespie, una de las principales figuras del pueblo, que dirigía un culto sobrenatural y la enfermera Lisa Garland, que había perdido la cabeza... todos ellos contribuyen a que nos sintamos incómodos durante las 8 horas que dura esta historia, y de ellos depende que consigamos uno u otro final (el juego tenía cuatro diferentes). 

Música escalofriante, gráficos que asustan

Desde luego, el apartado técnico de Silent Hill no era uno de sus puntos fuertes.  En lugar de optar por los fondos prerrenderizados, se atrevió a construir el entorno en 3D, por lo que el nivel de detalle se resentía comparado con otros juegos de la competencia. Sin embargo, supo convertir esta debilidad en una fortaleza, ya que la niebla (que limitaba la distancia de dibujado) y el aspecto sucio y poco detallado del juego, reforzaban la sensación incómoda de toda la aventura. Además, esto permitía que las cámaras se moviesen (aunque el juegador no pudiera controlarlas). Para compensar estas carencias visuales, el apartado sonoro es una de los trabajos más brillantes de la generación (y eso que no estaba doblado al castellano).


La banda sonora de Akira Yamaoka toma influencias de la música industrial, el trip hop y el dark ambient, y refiuerza el desamparo del que ya os hemos hablado. En total son 42 cortes entre los que destacan tanto el tema principal "Silent Hill", como la última canción, el tango que sonaba durante los créditos: "Esperándote". Que por cierto, tenéis enlazado más adelante. Los efectos de sonido también juegan un papel fundamental: la radio emitiendo ruido blanco cada vez que se nos acerca una criatura, la ausencia de música en los momentos más tensos, los chirridos ocasionales o los rugidos de los monstruos. Si cerramos los ojos, nos parece estar oyéndolos ahora mismo.


Cuando el final malo es el bueno

Como este análisis es especial, bañado por nuestro especial de Halloween, me permito hacer un segundo spoiler. Se trata del final. De hecho, el "peor" final de los cuatro disponibles, cuando no conseguimos salvar a ninguno de los personajes secundarios. La historia se cierra con una imagen de Harry Mason, apoyado sobre el volante de su coche, muerto. Antes de El Sexto Sentido, Los Otros o Lost, este juego dirigido por Keiichiro Toyama ya se aventuraba a imaginar qué ocurría después de la muerte: y su respuesta es capaz de quitarle el sueño a cualquiera. Desde el punto de vista narrativo, desde luego, este final ganaba a todos los demás, por la mano, y además dota a todos los elementos del juego, en particular el culto y su "dios" de una dimensión aún más aterradora. 

Después de todo, el mejor consejo que os podemos dar es que desenterréis este título y le dediquéis una noche. A oscuras, con el sonido bien alto (mejor con auriculares) y descubráis que los años le han sentado estupendamente. Si sobrevivís, seguro que nos lo váis a agradecer. Por cierto, si tenéis curiosidad por el resto de la saga, aquí tenéis el análisis de Book of Memories para PS Vita, Downpour para PS3 y Xbox 360, y la recopilación Silent Hill HD Collection, que incluye la segunda y tercera entregas.


Si queréis ver más clásicos del terror, aquí tenéis:


Valoración

Silent Hill fue una experiencia terrorífica que muchos han intentado replicar sin éxito. El comienzo, el gato encerrado en la taquilla o el puzle del piano se nos han grabado en la memoria, junto a los escalofríos que pasamos entre la niebla.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

El primer juego que consiguió dar miedo de verdad

Lo peor

El apartado visual ya estaba anticuado cuando salió

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