Crazyhead - Crítica temporada 1
Análisis

Crazyhead temporada 1 - Crítica de la comedia de terror de Netflix

Por Jesús Delgado
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Crazyhead, la comedia de horror británica del creador de Misfits, ya está en Netflix. En esta crítica os hablamos de la temporada 1 de esta serie sobre demonios

Os traemos la crítica de otra serie de Netflix tras haberos comentado Santa Clarita Diet y Una Serie de Catastróficas Desdichas, dos de los shows con los que la plataforma VOD nos ha deleitado nada más arrancar el año. La propuesta de hoy hila con las dos anteriores en tanto que tiene un punto de comedia retorcida y tintes fantásticos. Ahora bien, el tonillo en general es bastante gore. Se trata de Crazyhead, el último show pergeñado por Howard Overman, creador de Misfits, que está protagonizada por Cara Theobold (la voz original de Tracer de Overwatch) y la actriz teatral Susie Wokoma

Crazyhead narra la historia de Amy (Theobold) una medicada muchacha que tiene visiones desde la pubertad, que le muestran no solo el futuro, sino también el demacrado aspecto de ciertas personas. Por accidente, Amy topa con Raquel (Wokoma), quien tiene unas visiones parecidas a las suyas. Sin embargo, Raquel sabe que ninguna sufre alucinaciones, sino que lo que ven son demonios y por ello propone a Amy formar pareja para dedicarse a cazar a estos demonios y dar al traste con sus planes (sean los que sean). 

Con esta premisa parte una serie rodada en Bristol con un sabor muy británico, que destila el humor de grano grueso de las islas, con un elenco que rodea a dos protagonistas con mucho tirón y que, una vez superadas sus múltiples flaquezas, podría suponer el principio de una de las grandes series sobrenaturales de la década. 

¿Humor inglés mal entendido?

El principal problema que tenemos al encararnos con Crazyhead es que empieza con un piloto bastante interesante y atractivo. La propia premisa de la serie parte de un punto que nos hace interesarnos y sentir por curiosidad con lo que ocurrirá a continuación. Pero rompiendo esa tendencia de muchas series en donde el piloto si bien engancha, no es lo mejor de la temporada, con Crazyhead experimentamos el efecto contrario: una lenta caída en la que nos deslizamos hasta un inconcreto clímax. 

Vamos por partes: para empezar, hablemos de lo mejor, su elenco. Partimos del hecho de que tenemos dos actrices con una calidad actoral más que potable. Cara Theobold  y Susie Wokoma hacen que nos importe la vida de sus personajes, no solo de manera individual con sus interpretaciones, sino que sus propia química las abala. No así, un guión del cual hablaremos después. Aunque no son actrices especialmente curtidas, demuestran la gran solvencia que caracteriza a los intérpretes de las producciones británicas.

Y lo mismo podemos decir del resto del elenco. Empezando por el antagonista principal al que encarna Tony Curran (Finn Cooley en la temporada 2 de Daredevil), y siguiendo por el resto de nombres del reparto: Lu Corfield (Iris von Everec en la expansión de The Witcher III titulada Hearts of Stone), Arinze Kene, Lewis Reeves y Riann Steele. Todos ellos cumplen por encima de lo que se espera, pero el guion les impide brillar como debieran. Y es que precisamente este es el primer lastre que sufre la serie.

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Estamos ante una trama de seis episodios que trata de contar algo trascendental como es la relación de dos amigas que se conocen, que estrechan lazos y que acaban siendo inseparables. Desgraciadamente, en tan solo seis episodios de 45 minutos este desarrollo no llega a madurarse y se convierte en una propuesta anticipada y poco cocinada. Incluso si tomamos la mayor y aceptamos el sesgo de comedia negra que la serie pretende tener, los seis episodios al final condensan excesiva trama en muy poco tiempo. Y esto, claro, lastra a su vez el desarrollo de antagonistas y el papel de las heroínas.

Hablando de antagonistas, estos también adolecen de un problema muy serio: la ausencia total de amenaza que suponen. Ora por carencias en un guion que suaviza a estos demonios, ora porque el bajo presupuesto no permite que su aspecto en pantalla sea más aterrador. Sea como sea, los malos de la serie no acaban de aterrar ni de dar la sensación de que suponen un peligro real. Sí, claro, tienen planes diabólicos y grandes aspiraciones. Pero su puesta en escena resulta digna del más cutre villano de opereta. Ni los malos de serie-B, de veras. 

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Tampoco ayuda, por cierto, el hecho de que el tipo de "humor británico" que se utiliza en Crazyhead sea de grano muy muy grueso, resultando tosco o fuera de contexto en más de una situación. Eso sí, cuando aciertan con un gag, aciertan de lleno. Pero no esperéis muchos plenos. Muchas de las gracietas vienen a destiempo, y se pasan de cruentas haciendo que hasta los amantes del humor negro y gore acaben de pillar por dónde está la gracia.  

Luego, además, el montaje adolece de muchas taras. El mismo proceso de mostrar a los demonios en su "forma real", cortando secuencias en lugar de recurrir a morphings más o menos resultones, resulta especialmente anacrónico y desacertado. Y el rimo de los capítulos no es lo que se dice algo ligero. Entre gracieta y gracieta, Crazyheads recurre a clichés para construir la historia, cayendo a veces en una autoparodia no intencionada y en una construcción torpe de la trama, amontonando tropos y recursos manidos de tal manera que llega a ser previsible hasta su propio final. Estas faltas de concrección y de originalidad en lo tocante a la historia, aunadas a los cabos sueltos e incosistencias argumentales, nos hace pensar que o bien los autores pretendían hacer una sátira muy sutil, parodiando la serie-B, o han pecado de "inteligentes" y han caído presa de su propio juego. 

Prometedora premisa, mala ejecución

Todo esto, os decimos, es una lástima, porque precisamente estos defectos de forma y contenido restan fuerza a la preponderancia de los dos personajes femeninos principales, que además tienen gancho (algo que se les debe reconocer te guste o no la personalidad de las protagonistas). El intento de contar la historia de mujeres fuertes que luchan codo con codo contra el mundo es un tipo de relato que se agradece dentro de la parrilla.  Los fans de Buffy, Embrujadas o, acercándonos al género de superhéroes, Jessica Jones sabrán apreciar este esfuerzo. Un esfuerzo que, además, cuenta con un punto a su favor, el de no sexualizar el protagonismo. Si bien las protagonistas son femeninas, su sexo no determina el tono ni el cauce de la historia. Esto es, si la historia hubiera estado protagonizada por dos hombres, consolidándose como la típica bro-story, no habría diferencia alguna en cuanto al producto final, salvo en lo tocante a quién interpretaría los papeles protagonistas. 

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Hay quien dirá que quizá el bajo presupuesto esté detrás de todo este desinfle. Pero las cadenas inglesas, ya sea la BBC o cualquier otra de carácter privado, nos ha malacostumbrado a hacer brillar producciones de corte sobrenatural incluso con limitaciones. Por ello no podemos acogernos a esta excusa para exonerar las taras del producto. 

Aún así, Crazyhead no es del todo una mala opción para ver un fin de semana o en varias tandas. A los amantes del estilo inglés seguramente les guste y convenza a los que disfrutan de las comedias de horror sobrenatural. A los más exigentes les sabrá a poco y, posiblemente, encontrarán demasiadas coincidencias odiosas, de las que podrán hacer comparaciones aún más odiosas. En cualquier caso, como entretenimiento es pasable, siempre y cuando vayáis sin demasiadas expectativas. 

Solo nos queda esperar que la segunda temporada de Crazyhead, si la hay, está más elaborada y que se haya aprendido de los errores. Buen material de partida hay y los ingredientes no presentan deficiencias. Solo hay que cocinarlo con más mimo y cuidado para tener una golosina mucho más dulce. 

Valoración

Entretenida ficción de comedia británica. No aporta nada nuevo al género y peca de querer morder más de lo que puede. Un buen elenco desaprovechado por falta de desarrollo de guion y, posiblemente, presupuesto.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

El protagonismo de dos personajes femeninos, que sostienen el interés y el reparto. Un principio prometedor Algunos puntuales golpes de humor.

Lo peor

Excesiva dependencia de los tropos; falta de desarrollo argumental y muchos cabos sueltos al acabar; sus villanos de opereta, final previsible...