Análisis

Crítica de Ahora me ves...

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Ahora me ves... un equipo del FBI debe enfrentarse a un banda de criminales expertos en magia que se dedican a atracar bancos. Son "los cuatro jinetes”, un grupo formado por los mejores ilusionistas del mundo.2013 - DIRIGIDA POR: Louis Leterrier - PROTAGONIZADA POR: Jesse Eisenberg, Dave Franco, Morgan Freeman, Mark Ruffalo, Isla Fisher, Mélanie Laurent, Woody Harrelson, Michael Caine y Michael Kelly. Ya en cines.

Mucho ruido y pocas nueces: Louis Leterrier (El increíble Hulk, Furia de titanes) propone un viaje tramposo al corazón de la magia. "Acérquese más porque cuanto más cerca esté, menos podrá ver". Ésa es sin lugar a dudas una de las premisas con las que cuenta cualquier ilusionista: distraer la atención del espectador para luego sorprenderle con un truco que no se esperaba y que le deje boquieabierto.

Pues bien, ese no es el caso del guión de Boaz Yakin y Edward Ricourt, insosteniblemente flojo que deja al espectador con la sensación de haber asistido a una lúdica y entretenida tomadura de pelo.

La película comienza presentando a cuatro ilusionistas brillantes pero descoordinados: Michael Atlas (Jesse Eissenberg), Merrit Osbourne (Woody Harrelson), Henley (Isla Fisher) y Jack Wilder (David Franco), que son reclutados por un misterioso personaje para crear el grupo de magos "Los cuatro jinetes".

 

 

Tras un salto temporal hacia el futuro, nos situamos un año después, cuando el grupo debuta en Las Vegas, apadrinado por el magnate Arthur Tressler (Michael Caine), en un fastuoso espectáculo que consistirá en robar un banco de París en tiempo real. La guinda del pastel será que el botín se repartirá entre los asistentes al más puro estilo Robin Hood.

 

La misión del agente del FBI Dylan Hobbs (Mark Ruffalo) y la agente francesa de la Interpol Alma Vargas (Mélanie Laurent) será la de llevar a cabo una investigación para probar el robo y meterles en la cárcel antes de que den un nuevo golpe, pero nuestros ilusionistas siempre consiguen escabullirse. Mención especial hay que hacer a una de las secuencias de acción más interesantes de la película, en la que Jack Wilder protagoniza una curiosísima coreografía para zafarse de Hobbs.

 

 

También les sigue la pista el antiguo mago Taddeus Bradley (Morgan Freeman), presentador de un famoso programa de televisión que se dedica a destapar los trucos ocultos de la magia (sí, esto recuerda un poco a Luces rojas). Pero el verdadero golpe de efecto lo darán en Nueva Orleans, donde realizarán un truco que asombrará no sólo a los asistentes al espectáculo, sino también al espectador dándole un giro al guión tan efectista como difícil de digerir.

 

La narración es rápida y deslumbrante, con ágiles diálogos y trucos visualmente muy atractivos pero difíciles de asumir desde el punto de vista de la lógica. Pero queda todo en agua de borrajas cuando descubrimos el truco de Ahora me ves... y comprobamos que efectivamente, lo que vemos, no nos deja deslumbrados en absoluto.

 

 

Otro de los grandes talones de Aquiles de la película es la absoluta falta de química entre la bellísima Alma Vargas y Dylan Hobbs (un premeditadamente desaliñado y antipático Mark Ruffalo que no termina de cuadrar nunca en su papel). 

 

Por el contrario, uno de los grandes atractivos de la cinta es el duelo de dos veteranos intérpretes y que ya justifican su visionado: Arthur Tressler (Michael Caine) y Taddeus Bradley (Morgan Freeman). Ellos, que son la voz de la experiencia y del escepticismo, se verán tan engañados como el espectador.

 

 

También cabe destacar un cierto tono crítico con la sociedad en la que nos ha tocado vivir, en la que el engaño, la traición y la codicia son el pan nuestro de cada día. No es casual que se hable de Nueva Orleans, una ciudad devastada y reconstruida.

 

En resumidas cuentas, nos encontramos ante una cinta que entretiene y divierte, que incluso muestra cosas que nunca antes has visto, pero que cuenta con un guión que naufraga estrepitosamente al final, dando la sensación de que se ha pinchado la bella pompa de jabón que teníamos ante los ojos.

 

Salir del atolladero era complicado porque cuando abusas de efectos especiales y no puedes darle una explicación a los trucos, solo queda la salida fácil: sacarte un conejo de la chistera.

Valoración

Thriller tramposo que se desinfla al final dejando ver las costuras de una película cosida sin demasiado esmero. Una pena, porque la historia atrapa la atención del espectador, aunque de forma fútil.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

La puesta en escena, los impactantes trucos de magia y el duelo Morgan Freeman/Michael Caine.

Lo peor

El imposible desenlace que "te tienes que tragar".