Jason Momoa Suki Waterhouse
Análisis

Crítica de Amor Carnal con Jason Momoa y Suki Waterhouse

Por Rafa Domínguez
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Crítica de Amor Carnal (The Bad Batch), el western apocalíptico ya disponible en Netflix protagonizado por Suki Waterhouse, Jason Momoa, Keanu Reeves y Jim Carrey, bajo la batuta de dirección de Ana Lily Amirpour.

Ana Lily Amirpour, la mujer detrás del fascinante ingenio detrás de Una chica vuelve a casa sola de noche (2014), regresa a los parajes desérticos con una nueva distopía. Vale, reunir vampiros iraníes en terrenos dominados por Clint Eastwood es un ejercicio difícilmente repetible, y más después del éxito (al menos, en lo que a fascinación por su atmósfera se refiere) cosechado en su ópera prima, pero leer su nombre detrás de una cinta que llega a Netflix España... da para añadirla a la lista.

Amor Carnal (The Bad Batch), que bien merecería colarse entre las filas del típico "Top de traducciones de títulos que mataron a un gatito", es una apuesta más clara por ese universo propio que parece estar construyendo. La directora y guionista ha reunido un elenco en el que destacan tres nombres: Jason Momoa, Keanu Reeves y Jim Carrey, que se unen a los de Suki Waterhouse y Diego Luna. Un salto cualitativo en el terreno interpretativo que tendremos que comprobar si se mantiene en pie. ¡Dentro crítica de Amor carnal!

El desierto de los caníbales

Suki Waterhouse se presenta como protagonista principal de la película en una concatenación de escenas de créditos la mar de descriptivas en las que es expulsada en la frontera de su país, tras una gigantesca verja coronada por un cartel destinado a la recreación. Como decía, tenemos ciertas claves de cómo luce el estilo de la directora desde el primer minuto, demostrando que la banda sonora y la acción dominarán gran parte de la cinta, siendo los principales protagonistas de su desarrollo.

Jason Momoa, Jim Carrey, Suki Waterhouse, Keanu Reeves.

Western, distopía y sadismo de bajas pulsaciones. Amirpour tiene un gusto delicado por crear universos con la suficiente crudeza como para hacernos apretar los dientes desde la secuencia de prólogo. Los espíritus más sensibles no son su público objetivo; nos ha quedado cristalino, pero aquellos que puedan superar un gore de bajo nivel en pantalla disfrutarán sumergiéndose en el relato. Desde los primeros minutos tendremos que dejar el pudor en el fondo del bote de palomitas, ya que sus protagonistas lo pondrán a prueba exponencialmente para seguir contribuyendo en esa atmósfera tan cuidada a la que se suma la inclemencia del sol del desierto... y la humana. Sobretodo la segunda.

"Estamos aquí, en el lugar más oscuro de nuestro planeta, y nos da miedo nuestra propia especie"

Con Amor carnal asistiremos como un partícipe más de la población alienada que se mueve por los páramos del desierto en busca de algo que llevarse a la boca, ya sea hombre, pájaro o todo aquello que se mueva y tenga potencial para llenarnos el estómago. Es la lucha por la supervivencia absoluta, pero el verdadero reto será el de mantener la cordura. La dirección actoral tiene mucho que ver en ese dolor profundo que transmiten sus secuencias y es que Amirpour consigue llevarnos a la incomodidad sin necesidad de artificios. Tan sólo el gesto de un niño es suficiente para enmascarar lágrimas y palabras que serán mucho más poderosas evocadas en nuestro interior.

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También necesitaremos tiempo, algo menos que nuestra protagonista, para comprender las reglas por las que se rige este universo: los clanes, las relaciones, las emociones, los sueños... Una sociedad sin escrúpulos — *cof, cof* ¿Nos suena de algo? — que llevará a Arlen (Suki Waterhouse) a vagar por el desierto en un viaje de secuestros y rescates tan constantes como exasperantes en los que descubriremos un mensaje que guarda más parecido con la realidad del que nos gustaría desear. Es una lástima que se vieran en la imperiosa necesidad de añadir el puzle roto de los Estados Unidos de América para evidenciarlo.

Jason Momoa, Jim Carrey, Suki Waterhouse, Keanu Reeves.

Hasta ahora el envoltorio de plata parece entrar con gusto, pero es que resulta que el muro — o la verja — la vamos a pagar nosotros. Toda esa sensibilidad inicial, la mimada estética y la construcción de los personajes se verá emborronada por un gusto irritante por detalles tan nimios que la alejan de ofrecer un mensaje redondo. El ritmo contenido me parece el menor de sus problemas, dado que facilita la labor de generar esa atmósfera descorazonadora; es su resolución la que desmerece el resultado. Keanu Reeves, en su papel como "The Dream", tenía suficientes cartas en la mano como para profundizar en la creación de ese huerto humano que es Comfort y dotar de cierto peso un mensaje que parece tratado a matacaballo, como una solución a modo de parche que permita explicar las decisiones de Arlen en Amor Carnal.

Ni que decir tiene de la nula química entre Suki Waterhouse y Jason Momoa, quienes, a pesar de lo dicho, juegan sus respectivos papeles en solitario en un abanico con más altos que bajos. ¿Y qué hay de los secundarios que vagan por Comfort? Sí, meros zombis que apoyan la desazón y la apatía, pero sólo hacen sangrar la herida de no tener más del ermitaño de Jim Carrey. Bien podrían haberse quedado en los cortes del montaje junto al viaje psicodélico de Arlen que, hablando en plata, me transmitió la misma sensación que la nave extraterrestre de La Vida de Brian: sobra. 

Influencias y conclusiones

Soy de los que siente una debilidad especial por Quentin Tarantino y su Kill Bill, junto con sus tan controvertidas referencias, pero esa secuencia pantalón amarillo en primer plano y banda sonora al hombro fue más de lo que mi corazoncito podía soportar. Tenemos violencia explícita decorada con una particular estética que intenta hacerla irresistible — y digo intenta, porque no logra ese nivel de brillantez —, un universo distópico que se cruza con Mad Max del que Robert Rodriguez se sentiría orgulloso y una continuación de lo que ya disfrutamos en la ópera prima de la directora.

Jason Momoa, Jim Carrey, Suki Waterhouse, Keanu Reeves.

Amirpour tiene todos los ingredientes como para seguir sumando adeptos a las filas de su cine y The Bad Batch, más allá de la decadencia en la que termina perdiéndose, es una demostración más del poder de sus imágenes. La cinta brilla con fulgor cuando la acción toma las riendas del relato y se apaga cuando los diálogos necesitan explicarlo. Es la fuerza de sus personajes, a quienes debería dejar desarrollarse sin ataduras, la que determinará un futuro en el que un servidor ya la está esperando.

Valoración

Amor Carnal (The Bad Batch) es una película con una estética tan poderosa como sencilla, con una sensibilidad llamativa para transmitir con la acción en lugar del diálogo y, por desgracia, con unos personajes de los que apenas rasgamos la superficie. Amirpour se enreda con detalles nimios que emborronan una resolución que merecía más.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El universo creado a través de la estética y sus personajes.

Lo peor

Nos quedaremos con ganas de más Jason Momoa, Keanu Reeves y Jim Carrey y de menos florituras que ocupen un metraje demasiado precipitado.

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