Análisis

Crítica de Annabelle, el spin-off de Expediente Warren: The Conjuring

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Annabelle - DIRIGIDA POR: John R. Leonetti - PROTAGONIZADA POR: Annabelle Wallis, Ward Horton, Alfre Woodard, Tony Amendola, Kerry O’Malley, Eric Ladin y Brian Howe. En cines a partir del 10 de octubre.ARGUMENTO: John Form encuentra el regalo perfecto para su mujer embarazada, Mia: una preciosa e inusual muñeca vintage que lleva un vestido de novia blanco inmaculado. Durante una espantosa noche, la pareja ve cómo miembros de una secta satánica invaden su hogar y los atacan brutalmente pero lo peor es que conjuran a un ente demoniaco que habita en la muñeca.

Mucho se esperaba del thriller sobrenatural protagonizado por la famosísima muñeca Annabelle, seguramente uno de los fenómenos paranormales más conocidos de los últimos tiempos, sobre todo después de la magnífica acogida de Expediente Warren: The Conjuring y la forma en la que James Wan, todo un referente del género tras su implicación en la saga Saw e Insidious, la introdujo en el prólogo de la película. 

Annabelle consiguió aterrorizarnos de veras entonces, y, aunque es de cajón que mantener ese nivel de tensión a lo largo de más hora y media es prácticamente imposible, desde luego que la película se queda a medio gas perdiendo fuerza paulatinamente hasta llegar a un desenlace casi ridículo.

Hay que decir que valor no le falta a Leonetti para contar la historia, buscando en un primer momento una ambientación muy particular en los años 70, la época en la que la secta La familia aterrorizó a la sociedad con sus macabros rituales, y posteriormente buscando sorprender al espectador a través de la realización. Su experiencia como director de fotografía delata su gusto por buscar equilibrios de color y encuandres diferentes y arriesgados en los que el mimo por el detalle se agradece.

La historia de Annabelle comienza con la clásica pareja ideal en estado de buena esperanza: los preparativos para el nacimiento del bebé y la llegada a un nuevo hogar (la cinta no ahorra en tópicos y va saltando de uno en otro constantemente).

El marido le regala a su esposa, que es coleccionista, la muñeca que le faltaba para completarla, pero la tragedia se cierne sobre ellos en una secuencia de lo más setentera, que recuerda mucho al estilo de películas como La semilla del diablo, en la que son atacados por los miembros de una secta satánica. Lo que desconocen es que han invocado una presencia que se manifiesta a través de la muñeca.

Son muy reseñables los planos picados y contrapicados que buscan ángulos imposibles para mostrar la desesperación de un matrimonio ante un ser de otro mundo, pero la película de desinfla paulatinamente a partir del momento en el que aparecen las explicaciones ante ese ser: ni los efectos especiales están a la altura ni mucho menos la resolución de la trama, del todo naif. ¡Y eso que hay un par de sustos de primera categoría! ¡Cuánto habría ganado la película de seguir por ese camino en lugar de enlodarse en clichés!

El último tercio de la cinta, en el que ya estamos cansados de ver correr por la casa a Annabelle Wallis, la bellísima actriz que protagoniza la película, es de traca con la búsqueda de una serie de momentos dramático-terroríficos en los que en realidad lo que más le salta a la vista al espectador es la falta de consistencia del personaje, sus absurdas acciones y sus engoladas líneas de diálogo. La tensión narrativa se diluye echando por la borda el trabajo del comienzo de la cinta.

Y cuanto más escuchamos a su marido, menos nos convence... Ward Horton (El lobo de Wall Street) se lleva la peor calificación de un reparto que desperdicia el talento de Alfre Woodard (12 años de esclavitud) y no termina de exprimir del todo a Tony Amendola (Érase una vez), que interpreta al padre Pérez del que todos esperábamos más implicación para resolver la situación ¿un exorcismo, quizás?

Pero lo más triste del asunto, es que hay historias en torno a la muñeca real (de trapo, que poco se parece a la de la película fabricada por una empresa de juguetes infantiles), mucho más escalofriantes que ésta que nos han contado en Annabelle. De hecho el nexo con Expediente Warren llega tarde y mal...

Por descontado, apesta a primera piedra de una nueva franquicia que emulará la fórmula de sacar "nosecuantasmil" películas hasta la náusea y eso es lo más imperdonable: que no nos deja ganas de más. Entre aplausos y abucheos la ha despachado en Sitges un público acostumbrado y especializado en este género, lo cual debería preocupar y mucho a más de uno. Y es que si no se recibe aquí con los brazos abiertos Annabelle es porque es demasiado light y arriesga poquísimo. Esperemos tener más suerte con la segunda parte.

Valoración

Espectacular arranque y decepcionante cierre para una película tremendamente esperada gracias al trabajo de James Wan en Expediente Warren: The Conjuring. Esperábamos mucho más.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Una de las secuencias más terroríficas de los últimos tiempos hacia la mitad del metraje.

Lo peor

La resolución final y las explicaciones en torno a los fenómenos paranormales...

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