Análisis

Crítica de Aprendiz de gigoló, con Woody Allen, Sharon Stone y Sofía Vergara

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Aprendiz de gigoló dos amigos se embarcarán en el negocio de la prostitución masculina: uno como "puto" y el otro como "representante", pero el dinero, el sexo y el amor generan una extraña combinación...2013 - DIRIGIDA POR: John Turturro - PROTAGONIZADA POR: John Turturro, Woody Allen, Sharon Stone, Sofía Vergara, Vanessa Paradis y Liev Schreiber. Ya en cines.

En su primer trabajo tras las cámaras en una comedia no musical, John Turturro, que asume el modo multitarea (también escribe el guión y protagoniza Aprendiz de gigoló), utiliza a Woody Allen, Sofia Vergara y Sharon Stone para apuntar directamente al espectador de las películas de Allen.

No solo la magnífica banda sonora nos remite al histriónico director, actor y músico sino que la propia forma de fotografiar los exteriores nos evoca su estilo a cada momento. El responsable de este apartado es el italiano Marco Pontecorvo, y hace un buen trabajo mostrando Nueva York en todo su esplendor otoñal.

¿Qué tal funciona como comedia? Pues regular y no porque no cuente con momentos descacharrantes (que los tiene) sino porque introduce una historia tremendamente dramática en su interior que descompensa el conjunto y deja un sabor agridulce.

Vayamos por partes: Woody Allen es Murray, un hombre que regenta una librería al borde de la ruina, de modo que le propone a un amigo suyo probar fortuna como gigoló de su dermatóloga, una siempre leonina Sharon Stone (a la que veremos en la serie Agent X) que parece a punto de engullirlo... Viendo la jugosa cantidad de dinero que pueden ganar así, "Fioravante", que es el "nombre artístico" que asume nuestro improvisado prostituto, comienza a ejercer la profesión más antigua del mundo.

Sin embargo, no hay dos mujeres que requieran sus servicios por la misma razón: despecho, compañía, miedo a la soledad o morbo puro y duro... Cada cual tiene su motivación para buscar la satisfacción sexual de la que les provee este fontarero/electricista/florista reconvertido en amateur del placer por su parlanchín proxetena.

A medida que los dos camaradas se sienten más fuertes en sus nuevos roles, asumirán más riesgo, aunque todo hay que decirlo, no parecen tener muy claro qué pasa por la cabeza de sus clientas. El guión hila más fino de lo que parece si tenemos en cuenta a las vampíricas y caprichosas ricachonas Sharon Stone y Sofía Vergara, decididas a realizar un trío y a poner en jaque a este hombre, que encuentra proposiciones que ni se espera. Para más INRI, la comunidad judía con la que conviven comienza a detectar sus movimientos, lo que les traerá más de un problema...

Entre las facetas más destacables de Aprendiz de gigoló encontramos la mirada desprejuiciada e integradora de diversas culturas y entornos sociales: encontramos retratos de comunidades religiosas, étnicas o sociales desde el punto de vista más libre del mundo con lo que Turturro sin lugar a dudas se siente como pez en el agua (tengamos en cuenta dos cosas, su origen italoamericano y la forma en que esa mixtura se introduce también en la banda sonora). Brooklyn da para eso y mucho más y con Woody Allen farfullando sus locos monólogos el ritmo se viene arriba. El contrapunto es el personaje de Vanessa Paradis, que, realizando una interpretación digna de elogio, supone un peso dramático que hace que se tambalee el tono cómico y festivo de la película.

En general, se trata de una película obra y remarcable en tanto que es una ópera prima y consigue alcanzar momentos que te sacan una carcajada si bien narrativamente es un tanto inestable y de final muy abierto. El músculo sexual de las mujeres es el cerebro, y este "Fioravante" lo alcanza, aunque no consuma la faena. Pues eso, Turturro se queda en avezado aprendiz.

Valoración

Una comedia al estilo Woody Allen que supone un buen debut aunque no llegue dejar al espectador plenamente satisfecho. Tiene buenos momentos divertidos y dramáticos pero al conjunto le falta algo...

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Las erráticas charlas de Woody Allen son la salsa de la película junto con la genial banda sonora.

Lo peor

El montaje se percibe un poco brusco y el balance comedia-drama es... extraño.

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