Análisis

Crítica de Asalto al poder

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Asalto al poder, un joven y poco experimentado agente del servicio secreto deberá poner a salvo al presidente de Estados Unidos tras ser el blanco de un ataque terrorista.2013 - DIRIGIDA POR: Roland Emmerich - PROTAGONIZADA POR: Channing Tatum, Maggie Gyllenhaal, Jamie Foxx, James Woods, Joey King, Richard Jenkins, Jason Clarke, Lance Reddick, Falk Hentschel, Michael Murphy, Romano Orzari, Patrick Sabongui, Jackie Geary y Andrew Shaver. Ya en cines.

Roland Emmerich atraviesa horas muy bajas a juzgar por el nivel de su último trabajo. Ni más ni menos que 150 millones de dólares es el presupesto que se estima como inversión en Asalto al poder, probablemente la mayor decepción que nos ha brindado el cine de acción en lo que va de año.

Los problemas de la cinta son evidentes desde un primer momento: tras media hora larga de presentación de unos personajes planísimos que se enfrentan a los problemas de siempre (dramas familiares, lealtades rotas, sueños frustrados) comienza tibiamente la acción para entrar en un crescendo que no lleva a ninguna parte.

Lo más triste de Asalto al poder es que todo el material está ahí, pero está pobremente rodado y peor editado. El montaje de las escenas cuerpo a cuerpo es penoso, se nota la utilización de maquetas, la iluminación es irreal...

Un presupuesto infladísimo

El desatino es tal que la película, de por sí larguísima (131 minutos de metraje en los que el argumento expuesto es mínimo) se hace eterna. Channing Tatum que, además de ejercer de héroe, produce la cinta, rinde al máximo, pero el resultado en su conjunto es vergonzoso. Ni los efectos especiales están a la altura, ni el guión aporta un ápice de originalidad.

Jamie Foxx que nos ha regalado momentos fabulosos en Django desencadenado, pero no termina nunca de cuadrar como presidente estadounidense (y encima protagoniza los escasos gags humorísticos sin venir a cuento) y Maggie Gyllenhaal inexplicablemente aporta muy poco al conjunto a pesar de su talento.

¿En qué ha invertido semejante pastizal Emmerich si las explosiones parecen de tv movie y los helicópteros de juguete? ¿Qué hace contando con un reparto amplísimo si verdaderamente son cuatro los peones fundamentales en esta partida de ajedrez? ¿En serio son necesarias más de dos horas para contar esto?

Emmerich vuelve a su registro favorito

Asalto al poder supone su retorno a la acción tras el cambio de tercio de 2009, momento en que dirigió Anonymous, centrándose en la tesis de que los dramas de William Shakespeare eran en realidad obra de Edward de Vere. Y no puede ser más decepcionante. En registros diferentes vuelve a cometer los mismos errores: muchos personajes poco carismáticos y perfiles vistos mil veces, poco tridimensionales. Los malos muy malos, los buenos buenísimos hasta la náusea.

El mejor ejemplo, la hija del héroe, Joey King, una joven actriz que tiene por delante una carrera prometedora a juzgar por su trabajo en Expediente Warren: The Conjuring pero que es la principal candidata a ser estrangulada por el espectador (el guión es el culpable, como es obvio).

El mayor delito es el poso que deja en el espectador de ser una película trazada con plantilla y que además abusa de la reiteración en muchos momentos de forma injustificada: encontramos planos repetitivos, situaciones límite como cuentas atrás varias, villanos que cuando alcanzan su objetivo tienen música clásica sonando de fondo... Poco o nada que envidiar a Objetivo: la Casa Blanca, su alter ego de bajo coste y similares premisas que al menos contaba con alguna interpretación un poco más defendible.

Caras televisivas por doquier

Al menos el reparto coral nos permite disfrutar de muchos rostros conocidos. Entre ellos encontramos a Lance Reddick, que dio vida a Phillip Broyles en Fringe y Cedric Daniels en The Wire, dos carismáticos personajes de la pequeña pantalla.

Por su parte, el actor Jake Weber trabajó en Médium y Richard Jenkins fue el patriarca de la familia Fisher en A dos metros bajo tierra. También realiza un cameo Peter Jacobson (Taub en House) y podemos ver a la pelirroja Rachelle Lefevre de La cúpula.

Valoración

No sé cuántas veces está dispuesta la industria cinematográfica estadounidense a vendernos el mismo paquete envuelto con un lazo de distinto color. Sin ritmo, anodina y carente de originalidad.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

Los escasos momentos en los que aflora cierto sentido del humor.

Lo peor

Una banda sonora que no aporta nada, un metraje excesivamente largo y mucha ñoñería.