Análisis

Crítica de Autómata, ciencia ficción con Antonio Banderas y Melanie Griffith

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Autómata - DIRIGIDA POR: Gabe Ibáñez - PROTAGONIZADA POR: Antonio Banderas, Birgitte Hjort Sørensen, Melanie Griffith, Dylan McDermott, Robert Forster, Tim McInnerny, Andy Nyman, Dadid Ryall y Andrew Tiernan. Ya en cines.ARGUMENTO: En un futuro no muy lejano, en el que la Tierra sufre una creciente desertización, Jacq Vaucan, un agente de seguros de una compañía de robótica, investiga un caso aparentemente rutinario cuando descubre algo que podría tener consecuencias decisivas para el futuro de la humanidad.

Gabe Ibáñez tuvo un debut en pantalla grande bastante espectacular con Hierro en 2009 así que es perfectamente lógico que Antonio Banderas, que siempre arrima el hombro para sacar adelante proyectos interesantes cuando encuentra talento, fijara su atención en él cuando le ofreció el libreto de Autómata que coescribió junto a Igor Legarreta (autor del magnífico corto El gran Zambini) y Javier Sánchez Donate (que se encargó también de la base del archiconocido corto Torre).

 

 

El argumento aborda un tema clásico de la ciencia-ficción y recurrente en el panorama cinematográfico de los últimos tiempos: las máquinas tomando conciencia de sí mismas y desarrollando su potencial más allá de lo que la conciencia humana puede llegar siquiera a imaginar.

 

Además de estar implicado como productor en la película, Antonio Banderas protagoniza Autómata dando vida a un carismático Jacq Vaucan, un agente de seguros de la corporación robótica ROC en plena crisis de identidad que investiga posibles fallos en sus robots. En un mundo postapocalíptico en el que el desierto se ha abierto paso, la humanidad vive recluida entre gruesos muros que la separan de la radiación y la sequía extremas.

 

 

Ideadas para ser trabajadoras eficientes realizando las tareas que los humanos no pueden, las máquinas siguen dos reglas básicas al más puro estilo Asimov: “Un robot no puede dañar ninguna forma de vida” y “Un robot no puede alterarse a sí mismo ni alterar a otros”. Sin embargo, todo se pondrá patas arriba cuando se descubra que uno de los autómatas ha violado esta segunda norma, que puede repararse y mejorarse a sí mismo y que esta alteración puede alterar en cascada al resto de los robots.

 

Autómata es un diez en cuanto a ambientación y creación de atmósfera se refiere: no solo es visualmente atractiva sino que demuestra una inteligencia arrolladora aunando lo mejor de muchas de las películas del género: desde Blade Runner hasta Hijos de los hombres. La ciudad como marco de la decadencia de una sociedad refugiada en una tecnología sucia y cochambrosa mientras se espera el siguiente parte meteorológico de lluvia contaminada... La parte difícil, que es crear ese mundo con un exiguo presupuesto de 7 millones de dólares resulta deslumbrante.

 

 

Y no es que sea la parte fácil, ni mucho menos, pero sí que debería ser la más meditada, cuidada y sopesada: la historia, que tiene varios puntos álgidos muy buenos, hace aguas en todo el segundo tramo de la película. Y da hasta rabia ver esa debacle porque el guión siembra buenas ideas por aquí y por allá sin conseguir hacer germinar ninguna con brillantez.

 

Sí, se nos habla de esa determinación de conseguir comprenderse a sí mismos de los autómatas, de evolucionar, crear y trascender, también de la inseguridad del hombre que puede hacer todo eso y sin embargo se acobarda ante la idea. Hay paralelismos en cuanto a unos y otros y la cinta juega bien con algunos conceptos creando incluso imágenes de lo más evocadoras pero el ritmo se resiente hasta tal punto en el tramo final e incorpora líneas de diálogo tan poco creíbles que deja mal sabor de boca.

 

Puede que lo más molesto de todo sea que con un montaje más racional que eliminara media hora de metraje es probable que la historia encajara mejor y no nos cansáramos de recorrer el desierto hacia ninguna parte.

 

 

Las disquisiciones filosóficas propias del género que con tanta maestría han sabido exprimir otras películas siendo más sencillas en sus planteamientos, resultan hasta infantiles en un momento dado por la necesidad de ser verbalizadas y por el maniqueísmo de los personajes ya sean humanos o robóticos. Y todo esto como véis es un problema del guión, al que le falta una revisión profunda.

 

Por más que el conjunto sea un tanto decepcionante, a mí al menos me ha cautivado la primera parte de la historia, la fluidez con la que nos metemos en la piel de Vauqan y que hacemos nuestra su investigación y sobre todo el aspecto y la voluntad de las máquinas, que son personajes tan importantes como los propios humanos.

 

 

Los morbosos tendrán ocasión de ver a Banderas y a Melanie Griffith compartiendo planos antes de su separación mientras la actriz pone en pie uno de los papeles más curiosos: es una suerte de mecánica especializada en la reparación de autómatas.

 

Antes de que se estanque en el desierto, y si estamos atentos (a pesar no quedar del todo atrapados en la red), podemos plantearnos cuestiones bien interesantes, lástima que el espectador tenga que esforzarse tanto para no salirse de Autómata...

Valoración

Descompensada historia de ciencia-ficción con arranque prometedor que se viene abajo en su segundo tramo y eso a pesar de contar con una ambientación magnífica y premisas interesantes.

Hobby

58

Regular

Lo mejor

El diseño de producción, la ambientación y el arranque.

Lo peor

El ritmo, la duración excesiva y el desbordamiento del guión al final.

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