Análisis

Crítica de La banda Picasso

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Pablo Picasso es citado a declarar ante un juez por su posible colaboración en el robo de una de las grandes obras del Louvre: La Gioconda. Su delator: Apollinaire, cuya relación con el pintor se desarrolla a continuación.2012 - DIRIGIDA POR: Fernando Colomo - PROTAGONIZADA POR: Ignacio Mateos, Pierre Bénézit, Jordi Vilches, Lionel Abelanski, Raphäelle Agogué, Louise Monot y Alexis Michalik.

Pablo recuerda cómo su amigo Guillaume le había presentado a un joven a quien llaman El Barón y que, al enterarse de su fascinación por unas estatuas ibéricas, decide robarlas del Louvre y vendérselas a un precio ridículo. Aquellas estatuas fueron cuatro años antes la inspiración del primer cuadro cubista, “Las señoritas de Avignon”. Pablo es español, Guillaume es polaco y El Barón es belga. Y la prensa habla de una banda internacional llegada a Francia para desvalijar los museos...

En las antípodas de cualquier otro retrato que se haya hecho de un artista, se sitúa La banda Picasso, una pícara cinta que nos muestra el febril ambiente artístico de la bohemia parisina y cómo allí el genio malagueño alumbró el Cubismo, probablemente sin saber venderse a sí mismo como merecía, pero medrando de forma paulatina hasta hacerse el hueco que merece en la Historia del Arte y en su revolución de la concepción de la pintura.

Ignacio Mateos, cuyos rasgos físicos le convierten en el actor idóneo para meterse en la piel de Picasso, interpreta con soltura su papel, en una cinta en la que el humor es clave, pero cuyo giro final resulta bastante dramático.

Una película que no se puede definir

En esa volubilidad del relato es en la que no pocos críticos han visto el mayor talón de Aquiles de la película: ni es un trepidante thriller en torno al robo de la Gioconda, ni una decidida comedia para reír a mandíbula batiente, ni muchos menos un dramón de tintes documentales solo apto para gafapastas...

Sin embargo, esa indecisión del guión firmado también por Colomo (y matizado a lo largo de ocho largos años y catorce versiones), es quizás una de sus mayores virtudes porque contiene la dosis justa de cada uno de estos ingredientes para mantener la atención del espectador y dejarle degustar una ambientación exquisita, que abunda en el retrato de cada una de las figuras artísticas que se presentan. Y sin resultar aburrida o pretenciosa. La humanización de los personajes y, en concreto del protagonista nos lleva a verle incluso enfrentado a las grandes instituciones artísticas de la época que lejos de comprender la revolución que emprende con su arte llegan incluso a reírse de él.

El Macguffin de La banda Picasso: la sonrisa de la Gioconda

La excusa de Colomo para contarnos las relaciones de Picasso con sus compañeros de aventuras es el robo de la Gioconda, un hecho real que sucedió en 1911 y a raíz del cual Pablo Picasso y Guillaume Apollinaire fueron detenidos y acusados de cometer el delito. Sin embargo, poco le interesa esclarecer este suceso: su objetivo no es otro que contarnos de forma desenfadada cuál es la idisioncrasia de cada uno de los artistas que van apareciendo en la cinta y entre los que encontramos lo más florido del mundo de la pintura y la literatura: Henry Matisse, George Braque, Gertrud Stein, Max Jacob, Marie Laurencin, Manolo Hugué...

En este sentido es muy emotivo el epílogo final, en el que aparecen las fotos de los personajes reales acompañadas de una de las frases que podrían resumir de algún modo su forma de pensar. Es en ese momento en el que el espectador puede darse cuenta de que Colomo ha sabido dar las pinceladas adecuadas para trazar retratos más complejos de lo que podrían haber parecido en un principio.

Con todo y con eso, la cinta tarda en entonarse y se echa de menos una mayor intensidad en algunas secuencias que se quedan un poco cortas.


Algunos datos curiosos

Rodada prácticamente en francés y ¡sorpresa! mayoritariamente en Budapest (increíble la recreación de la vanguardia parisina bajo otros cielos), es muy recomendable verla en versión original para poder sustraerle toda la sustancia a los incisos en castellano o los matices de la forma de hablar de los forasteros en francés.

Difícil que se le escape el Goya al mejor vestuario, cuidado al detalle en esa evolución de Picasso desde que es un personaje prácticamente anónimo hasta que tiene ya un peso específico dentro de los círculos artísticos franceses.

Las secuencias más memorables y divertidas son las que transcurren en el andén del tren (qué nostalgia, aquellos trenes de antaño...), bien por ser el momento de las grandes y sentidas despedidas o por ser los lugares idóneos para contener pequeñas sorpresas.

Y ojo al dato, que el próximo en meterse en la piel de Pablo Picasso será Antonio Banderas en el proyecto de Carlos Saura titulado 33 días. En esta película se mostrará el proceso de creación del Guernica, una de las obras más emblemáticas y simbólicas del autor.

Valoración

Basada libremente en hechos reales, tal y como se advierte desde el comienzo de la cinta, La banda Picasso retrata a un grupo de artistas para los que la camaradería y el compañerismo son su piedra filosofal.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La dirección artística: vestuario, decorados y ese halo de nostalgia que rezuma la ambientación.

Lo peor

Que el relato tarda en tomar forma, y solo adquiere verdadera fuerza dramática al final del metraje.