Análisis

Crítica de Big Bad Wolves

Por Raquel Hernández Luján
-

CRÍTICA DE: Big Bad Wolves - DIRIGIDA POR: Aharon Keshales y Navot Papushado - PROTAGONIZADA POR: Lior Ashkenazi, Tzachi Grad, Rotem Keinan, Dov Glickman, Menashe Noy y Dvir Benedek. En cines a partir del 23 de mayo.ARGUMENTO: Tras la aparición del cadáver de una niña salvajemente mutilada y asesinada la vida de tres hombres colisionará en una encrucijada. Ellos son el padre de la víctima, sediento de venganza; un justiciero detective de policía que opera en los límites de la ley y el principal sospechoso de los homicidios, un profesor de religión.

No es de extrañar en absoluto que Quentin Tarantino otorgase a Big Bad Wolves el título de la mejor película del año. Contiene las dosis suficientes de misterio, sangre y humor negro para ser muy del gusto del cineasta.

Una niña aparece salvajemente mutilada en un bosque tras haber sido drogada, violada y asesinada. El padre de la víctima tiene una obsesión: recuperar la cabeza de su pequeña decapitada, que supuestamente ha sido escondida como trofeo por el brutal asesino. Eso le llevará a raptar y torturar al presunto culpable, la única persona acusada, un hombre que pierde su empleo a raíz del conocimiento del suceso, ¿pero es él realmente el que se halla detrás de semejante acto o es una víctima del acoso mediático? ¿Hasta dónde llega la desesperación de un padre por descubrir la verdad?

Un prólogo magistral

El trabajo de los israelitas Aharon Keshales y Navot Papushado que, además de escribir el guión dirigen la película, es realmente admirable. Big Bad Wolves cuenta con uno de los arranques más espectaculares y dramáticamente mejor articulados que hemos visto en los últimos tiempos introduciéndonos de lleno en una historia tan cruel y truculenta como engañosa y esquiva.

Podemos ver a cámara lenta cómo un grupo de niños juega al escondite cerca de lo que parece una casa abandonada. Una de las niñas decide esconderse en el interior de un armario y, mientras todos esperan y empiezan a buscarse entre sí hace acto de presencia un figura oscura. La secuencia se zanja cuando uno de los niños, al abrir el armario, solo encuentra el zapato de su compañera. ¡Cuánta información en tan poco tiempo! ¡Qué brillante son el montaje y la banda sonora Haim Frank Ilfman! ¡Cómo te ponen los pelos de punta con apenas unos minutos de metraje!

 


Muchos personajes rodeados de sombras

La temática es realmente cruda y la película no se anda con ambages, hablando de las cosas por su nombre. Una persona capaz de hacerle semejante barbaridad a una niña y abandonarla decapitada en el bosque, es un verdadero lobo feroz, pero ¿acaso no se convierte en lo mismo su padre si por sacarle información a un hombre es capaz de repetir ese mismo horror punto por punto? ¿Y un policía violento y corrupto, es realmente digno de nuestra confianza?

Lo realmente interesante de Big Bad Wolves es que juega constantemente con las expectativas del espectador llevándole a sospechar, a elucubrar, a hacer cábalas, a posicionarse y aún así, es sorprendido al final. Justo lo que se espera de un buen thriller.

Y un humor de lo más peculiar

¿Y cómo es posible que quepa algo de humor en una historia tan oscura? Porque es un humor negro, negrísimo. En primer lugar, proponen un dilema moral tremendo: dejarse llevar por la venganza o actuar siguiendo los dictados de la razón, pero ¿es eso posible cuando te han arrebatado tan brutalmente lo que más quieres en el mundo?

El guión es tan inteligente que te hace empatizar con cada uno de los personajes: en primer lugar con los compañeros de la niña desaparecida, que se quedan estupefactos; luego con un policía que, aunque no es trigo limpio, desea hacer por una vez bien su trabajo; por supuesto con el padre de la víctima, capaz literalmente de cualquier cosa e incluso por el acusado, que es señalado en base a puras especulaciones. Mención especial merece el abuelo de la víctima, que cuenta con un pasado de lo más peculiar y protagoniza una secuencia soplete en mano de las que no se olvidan.

La película está bien pensada, planificada, ejecutada en los apartados de fotografía y banda sonora y además cuenta con un reparto que encaja a la perfección con cada uno de los personajes... A cuál más complejo, por cierto.

Big Bad Wolves señala al lobo feroz que todos llevamos dentro: puede que las motivaciones de unos y otros varíen y nos parezcan más o menos justificadas, pero a la postre todos portamos un incandescente infierno en nuestro interior. Os traerá a la cabeza películas como Prisioneros o la de Sympathy for Lady Vengeance.

Valoración

Big Bad Wolves explora los límites de la venganza y juega al gato y el ratón con el espectador de forma magistral. La idea de fondo: no sabemos quién es el lobo...

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El prólogo, el humor negro y la idoneidad de los actores que se ajustan al guión de rechupete.

Lo peor

Te tiene con el alma en vilo hasta el último instante, es desasosegante y dura.

Lecturas recomendadas