Análisis

Crítica de Birdman, ganadora del Óscar a mejor película de 2014

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia - DIRIGIDA POR. Alejandro González Iñárritu - PROTAGONIZADA POR: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts y Andrea Riseborough. Ya en cines.ARGUMENTO: Después de hacerse famoso interpretando a un célebre superhéroe, un actor trata de darle un nuevo rumbo a su vida, recuperando a su familia y preparándose para el estreno de una obra teatral en Broadway.

ACTUALIZADO 23-2-2015: Birdman acaba de ganar el Óscar a la mejor película de 2014, además de los correspondientes a mejor director, guión original y fotografía. Aprovechamos, por tanto para refrescaros la crítica de este enorme film de González Iñárritu.

¡Menuda genialidad se ha sacado del bolsillo Iñárritu! Birdman rezuma talento en cada uno de sus apartados: afilado guión, rodaje inmersivo con un falseado plano secuencia extensísimo, interpretaciones de lujo, humor corrosivo y mucha mala baba sobre el mundo de la farándula en general y del cine y el teatro en particular.


Michael Keaton es Riggan, un actor marcado por haber interpretado a un superhéroe en una saga cinematográfica (ironías de la vida) . Andando el tiempo y en plena efervescencia de la fiebre de las franquicias decide zafarse de su pasado montando un espectáculo en Broadway hipotecando hasta su casa para poder ponerlo en pie. Pero la producción es un desastre y necesita a una estrella para atraer al público: Mike (Edward Norton), un excéntrico intérprete narcisista pero tremendamente mediático.

González Iñárritu libera la cámara de ataduras y permite que se mueva con total libertad entre los intérpretes pasando de planos largos a primerísimos primeros planos y exprimiendo toda la intensidad emocional de los actores desde su vida real hasta su forma de entender su trabajo y la forma en la que éste les sacude a cada paso.

Nos movemos entre bambalinas tan pronto como nos sumergimos en el escenario pero es que la adaptación que Riggan ha llevado a las tablas dialoga a la perfección con su situación personal y su finalidad al tratar de encontrar reconocimiento más allá de su endeble popularidad.

Frente a sus afanes de labrarse un nombre más allá de las etiquetas que le ha otorgado esa fama, la visión de su hija (Emma Stone) inmersa en los contenidos mainstream, en las redes sociales y con un esquema de valores que poco o nada tiene que ver con los de su padre. A través de este personaje se canaliza buena parte de la crítica (abierta y bastante clara) a la banalidad del mundo en que vivimos.

Cinematográficamente Birdman es pura víscera y se asienta en dos pilares fortísimos: una planificación de rodaje impoluta (solo las miradas entrenadas atisbarán los cortes de un montaje que se antoja inconsútil y qué diantres, cómo se disfruta el engaño de esa continuidad falseada, la música aparentemente diegética o la personalización del alter ego) y un reparto bárbaro de principio a fin.

El guión coescrito por el director junto a Nicolás Giacobone, Alexander Dineralis y Armando Bo es audaz, impredecible, está cargado de ritmo y avanza como un tiro desde sus primeros compases.

Lenguaje y metalenguaje están imbricados de forma perfecta: hablamos del teatro y al instante estamos dentro de una obra que a su vez podría definir mejor que la propia realidad el momento vital de nuestro protagonista "en busca del amor"... del público.

Porque si de algo habla Birdman es del ego, de la necesidad de alcanzar las metas que nos proponemos y de rozar con los dedos la gloria elevándonos por los cielos (arrollando a la crítica por el camino si es preciso con una buena dosis de hiperrealismo). Pero es que además visualmente es un caramelo: la fotografía es un acierto, el juego con la luz un ejercicio de búsqueda de la belleza constante y las ópticas de la lente un detalle que no deja de aportar información relevante.

Estamos ante la película más interesante, original, profunda, divertida e irreverente de González Iñárritu que, recordemos, con sus cuatro películas anteriores ha alcanzado 10 nominaciones a los Oscar. Amores perros, 21 gramos, Babel o Biutiful tenían sus virtudes y sus defectos pero la estilización formal de este relato es sobresaliente y el casting un recital de idoneidad en el que brilla con luz propia el propio Keaton y un magnífico (otra vez) Edward Norton tan divertido como fácil de odiar y que aporta las notas más ácidas a la peli. ¡Esto es cine, amigos!

Valoración

González Iñárritu se ha superado con creces en esta fábula acerca de la identidad, la autoestima y la autorrealización que goza de un humor negro exquisito.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La magnífica planificación de rodaje y la intensidad emocional de los intérpretes.

Lo peor

La banda sonora puede resultar asfixiante a pesar de ser un acompañamiento perfecto.

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