Análisis

Crítica de Los Boxtrolls, el nuevo trabajo de Laika

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Los Boxtrolls (The Boxtrolls) - DIRIGIDA POR: Graham Annable y Anthony Stacchi - CON LAS VOCES DE: Ben Kingsley, Nick Frost, Simon Pegg, Elle Fanning y Jared Harris. En cines a partir del 31 de octubre.ARGUMENTO: Puentequeso es una ciudad obsesionada con el poder y su bien más preciado: el queso. Bajo sus calles viven los Boxtrolls, unos monstruos que ansían hacerse con los delicados lácteos y... ¡con los niños!

El estudio que nos trajo Los mundos de Coraline El alucinante mundo de Norman adapta ahora el libro "Here Be Monsters: An Adventure Involving Magic, Trolls, and Other Creatures” traducido como "Las crónicas de Ratbridge: ¡tierra de monstruos!", escrito por Alan Snow y publicado en España en 2008, con el título Los Boxtrolls.

 

De la dirección se hacen cargo Graham Annable, responsable de los videojuegos Bone: The Great Cow Race, CSI: 3 dimensions of Murder y Bone: Out of Boneville y artista de animación de El alucinante mundo de Norman Anthony Stacchi, que participó en los equipos de trabajo de Hormigaz. Ambos debutan en la dirección de un largometraje de tal envergadura, así que de primeras hay que quitarse el sombrero: se trata de un trabajo excepcional y a nivel técnico de una gran perfección.

 

 

La película, rodada con la trabajosa técnica de stop-motion, nos permite descubrir algunos de los secretos de la ciudad de Puentequeso, una localidad que está habitada por personas obsesionadas con el dinero, la clase social y sus famosísimos quesos que se convierten al instante en una metáfora del poder.

 

Sin embargo, los verdaderos protagonistas de la historia viven bajo las alcantarillas y se llaman Boxtrolls. Son unos monstruitos que se visten con cajas y cuyos nombres provienen de su contenido: Atún, Voltio, Tacón o Chuches son algunos de ellos. Por las noches, salen a la superficie para hacerse con algunos de los bienes más preciados de la ciudad: la chatarra, los quesos y los niños. O eso es lo que pensamos en un principio.

 

 

Si tenemos que señalar las bondades de la película hay que decir que son muchas: la elaboración tan detallista de los escenarios, la originalidad a la hora de poner en pie esa ciudad posvictoriana, el diseño de los personajes y sus vestimentas características... Todo es de un gran realismo y nos remite al espíritu original de la obra llevándola más allá. El modelado de los personajes y la elección de la paleta de colores resulta de una exquisitez y delicadeza abrumadores.

 

Ni que decir tiene que además las abundantísimas escenas de acción de Los Boxtrolls con todo tipo de efectos han debido suponer una ingente cantidad de trabajo para los distintos equipos de animadores que en este tipo de producciones trabajan simultáneamente en varios escenarios. Son además las que mejor exprimen las potencialidades del 3D.

 

 

Y, sin embargo, hay algo en la película que no termina de encajar... Esto puede deberse a varios factores entre los que destacan dos: que la trama a veces es demasiado adulta (la corrupción del poder o el enconamiento por hacer desaparecer a los Boxtrolls se antoja demasiado fuerte para los más pequeños) y que tanto aparataje pirotécnico hace que perdamos un poco de vista la atracción principal de la película: los propios Boxtrolls, que son directamente adorables.

 

Uno de los pasajes más entrañables es el del niño humano criado por los "trolls de las cajas" que nos remiten casi de inmediato a los Minions (tampoco hablan, son ingenuos, un poco cobardes y muy divertidos).

 

 

Los Boxtrolls tiene un buen ritmo yendo de menos a más pero es desde luego el epílogo en el que podemos ver a dos personajes charlando mientras se ve al animador moviéndolos a cámara rápida lo que se nos queda clavado en la retina.

 

Es imposible no esperar con ganas el siguiente proyecto de Laika, aunque éste no nos haya dejado el mismo regusto en el paladar que la magnífica cinta anterior: El alucinante mundo de Norman. Aquella supo conjugar con acierto diferentes géneros y atrapar por igual a niños y mayores. En este caso, es probable que tanto la estética como la trama se dirijan a un público más juvenil pero, no obstante, es muy disfrutable y aunque los más pequeños no lleguen a profundizar del todo en la historia, los Boxtrolls se los meterán en el bolsillo... o en la caja.

Valoración

Si el equipo de Laika te dejó boquiabierto con Los mundos de Coraline y con El alucinante mundo de Norman encontrarás mucho más talento en esta meticulosa adaptación pero es probable que la trama te enganche menos.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

La reflexión final de uno de los personajes que nos permite ver el trabajo de animación.

Lo peor

Te quedas con ganas de ver más a los Boxtrolls, los héroes de la cinta.

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