Análisis

Crítica de Carrie

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Carrie narra la historia de una adolescente a la que sus compañeros humillan constantemente, y que además tiene una madre muy posesiva. Posee poderes psíquicos que se manifiestan cuando se siente dominada por la ira y el día del baile de graduación la situación llega al límite.2013 - DIRIGIDA POR: Kimberley Peirce - PROTAGONIZADA POR: Chloë Grace Moretz, Julianne Moore, Gabriella Wilde, Judy Greer, Alex Russell y Megan Hilty. Ya en cines.

No voy a hacer la crítica de esta película abordándola como una comparativa con la de Brian de Palma del 76 porque poco o nada tienen que ver y porque no sería justo; más bien vamos a valorar los pros y los contras de esta irregular cinta de Kimberley Peirce que vuelve a inspirarse en la novela homónima de Stephen King.


Carrie 2013 reconfigura el relato situándolo en la era del ciberacoso, así que, la primera en la frente, resulta del todo inasumible que en pleno siglo XXI una mujer que está a punto de graduarse desconozca qué es el periodo e ignore los cambios que se han ido produciendo en su cuerpo. No puede ser fruto tan solo de una educación represiva y encorsetadamente religiosa sino de una ceguera imposible si se relaciona a diario con personas de su edad. Por ese lado el guión de Lawrence D. Cohen y Roberto Aguirre-Sacasa resulta muy endeble.

Por otra parte, si no habéis revisionado la adaptación anterior ni habéis leído la obra original de King, es bastante probable que solo recordéis la secuencia de Carrie ensangrentada de pies a cabeza desatando todo su poder en la fiesta de graduación, cuando es víctima de una cruel broma pesada que da al traste con su noche perfecta. En ese caso, el espectador está deseando llegar a ese punto y resulta hasta tedioso el viaje que conduce hasta él, mientras que, cuando al fin llega, sabe a poco.

Como si la directora nos estuviera espiando en la sala de cine y supiera lo decepcionante que es ese momento, opta por la peor de las soluciones: repetir hasta en tres ocasiones la secuencia en la que la sangre cae sobre ella y a cámara lenta. ¿En serio confía tan poco en poder satisfacer las expectativas del espectador que tiene que recurrir a semejante estratagema? Pues eso parece.

En el lado de los pros, hay que valorar que no se le reste ni una gota de sangre a una película en la que el viscoso líquido es el absoluto protagonista desde el principio: bien jugado el hecho de que no se hayan edulcorado las escenas de mayor truculencia, aunque el resto sean efectos especiales más o menos desafortunados que no llegan a ser todo lo apabullantes que el espectador espera.

La mayor carga dramática la sustenta la fabulosa Julianne Moore en una de sus más inquietantes interpretaciones de los últimos tiempos: ella sí que resulta escalofriante, impredecible y maquiavélica y eso a pesar de que algunas de sus líneas de diálogo son directamente ridículas (como esa en la que considera el rosa palo como un color pecaminoso al confundirlo con rojo). Con todo, defiende su personaje con tal solvencia que incluso llega a restarle protagonismo a la propia Carrie.

Y es que Chloë Grace Moretz no consigue tomarle el pulso a su alter ego ficticio: o parece excesivamente retraída o sobreactuada. Su personaje no muestra ni la evolución ni el crescendo que nos lleve a empatizar con su inesperado clímax. Demasiado inocentona a veces para luego ser despiadada en exceso.

Los personajes "malvados" de Stephen King no se caracterizan desde luego por sus matices, suelen ser bastante estereotipados en lo que a su personalidad se refiere pero en el caso de esta película ni los llegamos a comprender, ni a verles una mínima tridimensionalidad que justifique sus acciones. Especialmente olvidables las interpretaciones de Alex Russell (Chronicle, La huésped) y su parteneur sedienta de sangre, aunque no sabemos muy bien de dónde proceden sus motivaciones ni por qué parecen tan ridículamente paródicos.

Entre los aciertos de esta irregular propuesta, encontramos una reflexión acerca de los clichés sobre la sexualidad femenina y el poder creador/destructor de las mujeres como madres presentes o futuribles. Lástima que no se siga más ese camino en lugar de optar por un final de claro regusto a serie B, sin humor, claro.

Valoración

Un remake de Carrie se merecía la creación de una atmósfera más inquietante y una interpretación más vigorosa por parte de la protagonista... Floja, muy floja.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

Julianne Moore consigue ponerte la piel de gallina con sus excentricidades ultrarreligiosas.

Lo peor

Chloë Grace Moretz te deja frío como el hielo, está o muy sobreactuada o muy sosa.

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