Análisis

Crítica de Cazafantasmas II, la película

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: 5 años después de salvar Nueva York, los Cazafantasmas están de capa caída ante la falta de encargos. Mientras, en el principal museo de la ciudad, el retrato del antiguo tirano Vigo el Cárpato comienza a cobrar vida. 1989 - DIRIGIDA POR Ivan Reitman - PROTAGONIZADA POR Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis, Ernie Hudson, Sigourney Weaver, Rick Moranis y Peter MacNicol.

El éxito de la primera película de Los cazafantasmas catapultó a buena parte de sus integrantes hacia el éxito (otros ya estaban allí), así que es hasta extraño que se tardara cinco años en dar a la luz la segunda parte. El mismo equipo creativo se puso manos a la carga: Dan Aykroyd y el recientemente fallecido Harold Ramis en el guión e Ivan Reitman en la dirección. Ramis y Aykroyd también regresaban a sus papeles de Egon y Ray, mientras Bill Murray, Ernie Hudson, Sigourney Weaver y Rick Moranis hacían lo propio con los suyos.

El plan era aprovechar el tirón que había generado la serie de dibujos animados, gracias a la cual la franquicia volvía a estar de moda. De hecho, algunos matices de esta secuela se diseñaron pensando en dar continuidad a lo que se mostraba en el "cartoon" (el aspecto de Janine o los cameos de Slimer/Moquete, por ejemplo). Con esas ideas en mente, se diseñó una Cazafantasmas II que iba a ofrecer nuevas aventuras, pero cortadas por el mismo patrón de antaño.

El azote de los Cárpatos, la tristeza de Moldavia

Creo que todos estaremos de acuerdo en que uno de los mayores aciertos de esta secuela fue el villano: Vigo, el cárpato. Frente al menos definido Gozer de la primera parte, Vigo era un tipo tan malvado y odiado que resultaba molón. A fin de cuentas, ¿quién más ha vivido 105 años y muerto apuñalado, ahorcado, fusilado, atormentado y descuartizado? Su imagen en el cuadro, con los brazos en jarra, es ya todo un icono del cine. Otra cosa es que su aparición final se volviera algo más casposa, pero como concepto de villano, encandiló a los fans.

También resultaba divertido su "asistente", el experto en arte Janosh Poha, al que encarnaba un Peter McNicol al que aún quedaban unos años para ser conocido como "Bizcochito" en Ally McBeal. El actor se curró el acento de Europa del este (aunque nuestro doblaje hizo una buena aproximación, es mejor escucharlo en versión original) y su obsesión por Dana (Sigourney Weaver) era uno de los motores de la película.

Más polémico resultó el asunto de los "mocos" ("slimes" en la versión original). En la primera película, éstos aparecían brevemente, pero en la secuela se convirtieron en una constante, en la metáfora del mal humor que estaba invadiendo Nueva York. Según ha contado Harold Ramis en alguna ocasión, los mocos no iban a tener tanta importancia inicialmente, pero a medida que se aceleraba la producción se les dio más cancha. ¿De nuevo, para atraer a los niños que disfrutaban de los dibujos animados? Es probable. Quizá ese fue el principal problema de esta segunda parte: los que la crearon ya eran conscientes de su éxito y quisieron aferrarse demasiado a lo que ya había funcionado.

En cualquier caso, los mocos también dieron para momentos divertidos, como el de la tostadora bailarina o... ¡El río de mocos subterráneo! Era una imagen muy jocosa desde el punto de vista conceptual, pero también desde el visual. Sin duda, los efectos especiales habían evolucionado mucho desde la primera parte (Industrial Light & Magic estuvo detrás de ellos), aunque aún permanecían en ese estadio "artesanal" previo a los gráficos por ordenador.

Otro cambio en Cazafantasmas II tiene que ver con un mayor peso de las imágenes terroríficas. Mientras que en la primera parte casi todos los momentos espectrales eran más bien cómicos, aquí hubo más manga ancha con las apariciones tétricas: las cabezas empaladas del metro, los ojos brillantes de Janosh... Por supuesto, los personajes estaban ahí para gritar cómicamente y relajar la tensión, pero estoy seguro que más de un niño se hizo "popó" con según qué escenas que no esperaba.

Ahora bien, las escenas paranormales divertidas seguían siendo las que más brillaban: la escena del abrigo que cobraba vida, la del corredor fantasma que se tomaba el pulso o el genial atropello del tren a Winston siguen funcionando de lujo hoy día. ¿Cómo olvidar esa llegada del Titanic a puerto mientras el capataz se consuela diciendo "bueno, mejor tarde que nunca"?

Dooo... Reee... ¡Egonnn!

De nuevo, lo mejor de la película está en los personajes principales y sus diálogos. Quizá han quedado "aplanados" para resultar más cómicos, pero lo bueno es que todos tienen su momento para triunfar y soltar frases geniales. Peter Venkman (Bill Murray) sigue siendo la estrella con sus constantes chascarrillos, pero los demás también disfrutan de grandes momentos. Si me permitís una intervención personal, yo me quedo con el discurso de defensa de Louis durante el juicio: "vale que el apagón fue un follón para todo el mundo. Yo mismo estuve atrapado en un ascensor durante dos horas y con ganas de hacer pipí. Pero no les culpo, porque un día me convertí en perro y ellos me ayudaron, gracias". Me sigo tronchando hoy en día. O, ¿qué tal esa pelea con la policía en plena calle, cuando fingen ser obreros hartos de que les pregunten qué hacen? De nuevo, se disfruta más en V.O., cuando imitan el acento neoyorkino para salir del paso.

Por cierto, hablando de citas célebres, supongo que recordais la escena en la que Winston y Ray van al colegio a cantar. Ellos dicen "hay algo raro en el barrio, ¿a quién vas a llamar?" A ello, los niños gritan "a la Masa, a la Masa" (El Increíble Hulk, para los más jovencitos). Lo curioso es que en la versión original en inglés, los niños dicen "He-man, He-man!" ¿Por qué se cambiaría eso? Los Masters del Universo ya eran conocidos en España por aquel entonces... Misterios de la vida.

Volviendo a la crítica, la realidad es que Cazafantasmas II sufre mucho por su intento de emular a la original. La estructura es prácticamente idéntica: héroes fracasados, Peter liga con Dana, ente maligno se insinúa, héroes triunfan, ente maligno se manifiesta, héroes salvan a Dana y la ciudad. En vez del muñequito de los marshmallows, esta vez tenemos a la Estatua de la Libertad (cómo nos marcó eso en su momento, ¿eh?), pero da la sensación de que en todo momento se quiere ir demasiado sobre seguro.

De hecho, el resultado en taquilla y en la crítica supuso una decepción: ni la mayoría de los espectadores ni los propios actores quedaron contentos con el resultado. Por todos es sabido que Bill Murray ha sido uno de los mayores detractores de que se hiciera una tercera parte, escaldado de que cambiaran todo lo que le había gustado en el guión original de esta secuela. Probablemente, el márketing, las decisiones tajantes a mitad de rodaje y las ganas de contentar al gran público hicieron mella en una película menos personal que la primera.

Aún así, Cazafantasmas II sigue siendo una comedia muy entretenida, con momentos puntuales realmente brillantes, que nos recuerda lo fácilmente que nos divertíamos a finales de los 80. ¿Es eso bueno acaso? Os responderé con otra pregunta: ¿acaso es la masa atómica del cobalto 58,9?


Por cierto, si queréis recordar otros films de Harold Ramis, recordad que lo hemos homenajeado con las críticas de:

Valoración

Algo menos redonda que la anterior, pero igual de desenfadada y plagada de momentos para el recuerdo.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

Una vez más, personajes y diálogos están de lujo.

Lo peor

Que quiere parecerse demasiado a la primera parte.

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