Análisis

Crítica de El chip prodigioso - Especial cine de los 80

Por Daniel Quesada
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CRÍTICA DE El Chip Prodigioso (Innerspace) - DIRIGIDA POR Joe Dante - PROTAGONIZADA POR Dennis Quaid, Martin Short y Meg RyanARGUMENTO: Un cobardón encargado de supermercado se enfrenta a la aventura de su vida cuando le inoculan una cápsula con un piloto miniaturizado en su cuerpo. Juntos, tendrán que encontrar la forma de rescatarlo.

Los años 80 tienen en Joe Dante uno de sus principales "agentes de marketing". Sin ser tan popular como titanes de la talla de Steven Spielberg, supo acercar el terror, la fantasía y la ciencia ficción al gran público. Ya dirigió Gremlins y algún capítulo de la genial Cuentos Asombrosos y más tarde presentería la más discreta Pequeños Guerreros. La peli que nos ocupa, El chip prodigioso, es una de sus películas más celebradas. ¡Con razón! Mezclaba aventura, ciencia ficción, romance, humor y actores de moda. Toda una fórmula explosiva.

Mientras la ciencia ficción clásica tendía a explorar el espacio exterior, aquí se invertía la apuesta: ¡íbamos a visitar el "espacio interior"! Por eso la película tiene ese nombre en la versión original (Innerspace), a pesar de que en España recibiera uno de esos curiosísimos cambios de nombre que suelen caracterizarnos.

 

Érase una vez la vida

La idea de El chip prodigioso no era nueva. De hecho, hay quien la considera una especie de remake de Viaje alucinante, la peli de los 60 que tenía un argumento muy similar. Pero mientras aquella peli tenía un enfoque más seriote, esta es una peli de aventuras familiar casi de manual: un personaje tontorrón pero entrañable, un héroe chulito pero de buen corazón y una chica con carácter, pero arrastrada por las circunstancias. El primero era Martin Short, un actor que inspiraba comedia física y buen rollo, pero que no acabó de triunfar como otros de su "estilo" como Rick Moranis.

Mejor suerte (según se mire) tuvo Dennis Quaid, que se perfilaba como un actor duro y carismático, cuyo papel de piloto redimido le venía que ni pintado. Por su parte, Meg Ryan hacía de Meg Ryan: mirada dulce-superdulce, desparpajo y cara de "quiéreme mucho, por favor" de esas que la han tenido encasillada toda su carrera. El trío funcionaba a la perfección. ¡Y tanto! Como que Meg Ryan y Dennis Quaid acabaron casándose en la vida real.

Más allá de la química de los actores, el protagonismo estaba para el planteamiento fantástico. Esta película nos mostraba detalles curiosos y espectaculares del cuerpo humano. ¿Qué pasaría si pinzáramos el ojo desde dentro? ¿Cómo son las células de grasa? Las aventuras del piloto Pendelton dentro del cuerpo de Jack eran educativas, divertidas y estimulaban la imaginación, como esa serie de Érase una vez la vida pero con presupuesto hollywoodiense. De hecho, la película ganó el Oscar a los mejores efectos especiales, puramente a base de escenografía y efectos ópticos muy inteligentes.

 

Pero su valor no estaba solo en la aventura, sino también en la comedia. Martin Short se soltó la melena poniendo caras a lo Jim Carrey antes de que "existiera" Jim Carrey en esa memorable escena del cambio de cara. El guión se prestaba mucho a las confusiones hilarantes, como cuando un señor le ve hablar con Jack diciéndole que no es malo ser pequeñito, pero a la vez él está haciendo pis y tiene el "pito" en la mano. O cuando no entiende qué le pasa al oir voces y grita "¡que alguien me ayude, estoy poseído!"

Son gags que quizá resultarían un poco quemados en una película nueva, pero vistos en su contexto siguen teniendo su gracia y hasta resultan entrañables. Al menos, a los ojos de un treintañero, claro. Independientemente de la gracia que nos puedan hacer los chistes, está claro que El chip prodigioso destila una alegría casi "naif" que parece echarse en falta en las películas actuales. Ese baile de Martin con "Twistin' the Night Away" en plena borrachera o las bromas de los villanos reducidos que han de subirse uno encima del otro para usar una cabina de teléfono... Vamos, que la película no puede caerte mal.

Precisamente por esa inocencia que impregna toda la película, a veces puede parecer un poco simplona, en especial por la presentación de unos malos malísimos cuyas motivaciones son solo el vil dinero. A pesar de eso, se presenta a un par de villanos muy divertidos, como son el Cowboy (¡que se apagaba el puro en la mano, el tío!) y ese matón claramente inspirado en Terminator que tenía manos intercambiables.

 

Tampoco tiene mucho sentido buscar el intríngulis científico a la película, ya que se toma las licencias que quiere (¿reducen la cápsula a nivel microscópico, pero son capaces de cogerla con una pinza?) y, dese luego, parece que la fórmula se clavó tan bien que no se ha repetido demasiado en películas posteriores. Eso sí, hay que hacer una mención especial a la memorable Cariño, he encogido a los niños y a la injustamente ninguneada Ósmosis Jones. Si no se hubiera dejado llevar tanto por su humor un poco basicote, quizá esta El chip prodigioso sería recordada como una película aún más grande. Bueno, pequeña... Bueno, ya me entendéis.

Los 80 en la sangre

Esta "pinícula" es solo uno de los muchos clásicos que estamos analizando en nuestro especial cine de los 80. No dejéis de visitarlo para conocer nuestra opinión de otros films impepinables.

Valoración

Una muestra de cómo acercar la ciencia ficción al gran público de forma eficiente. Es fruto de su época, sí, pero sigue entreteniendo y haciendo sonreir por momentos.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Su ritmo desenfadado. Sus efectos siguen teniendo encanto.

Lo peor

Los personajes son un poco maniqueos. El exceso de histrionismo.

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