Análisis

Crítica de Combustión

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Combustión nos presenta a Mikel, un joven que está a punto de casarse con Julia cuando conoce a Ari. Entre ellos surge un deseo irrefrenable que hace que Mikel rompa su compromiso y se adentre en el mundo de las carreras ilegales de coches. Lo que no sabe es que Ari y su novio de dedican a estafar a incautos como él. 2013 - DIRIGIDA POR: Daniel Calparsoro - PROTAGONIZADA POR: Álex González, Adriana Ugarte, Alberto Ammann, María Castro, Marta Nieto, Luis Zahera, Christian Mulas, Juan Pablo Shuck. Ya en cines.

Daniel Calparsoro (Invasor) sabe rodar y lo hace muy bien: es un director con oficio eficaz que sabe exprimirle el jugo al presupuesto del que dispone. Sin embargo, en esta ocasión, no convence por dos razones fundamentales: el planteamiento inicial y los diálogos.

Vayamos por partes: la primera media hora de cinta, nos hace ilusionarnos bastante porque funciona muy bien. La presentación de los personajes es creíble y hasta interesante. Ari (Adriana Ugarte) forma equipo con su pareja, Navas (Alberto Ammann) y su compinche Nano (Christian Mulas) para desplumar a ricachones. La mecánica es muy sencilla: Ari se los liga y cuando ya está dentro de sus casas les abre la puerta a sus compañeros de equipo para luego hacerse la sorprendida.

La ambición de Navas parece insaciable, de forma que, a pesar de que Ari le pide que se retiren, él insiste en dar un nuevo golpe. El objetivo: Mikel (Álex González), el prometido de una "chica bien" que regenta una joyería. Todo se enreda cuando entre Ari y Mikel surge una historia de amor, tan poco creíble como el resto de la trama de la película.

Pasarse de frenada

El cine español sigue buscando nuevas fórmulas para atraer a todo tipo de públicos a las salas de cine, así que no me parece mal el planteamiento inicial de la película mezclando carreras de coches, atracos y algo de coreografiado sexo inverosímil apuntando a un público joven y amante de la velocidad.

Pero para que la receta tenga buen sabor, al menos tiene que dar lo que promete o bien ofrecer algo más, es decir, un argumento potable. Ni una cosa ni la otra. Veamos, carreras, "haberlas, haylas", pero ni son el meollo central de la cinta, ni se antojan suficientes o dramáticamente justificadas como para soportar el peso del argumento.

El problema es claramente el guión, que cuenta con varios giros que no están en absoluto justificados, ¿tú te irías de marcha con un estafador que va a armado? ¿Y te acostarías con su novia pensando que no habrá represalias? Pues eso...

Tres son multitud

Es incuestionable la química que hay entre Álex González y Adriana Ugarte, así que bien por el trabajo de elección del elenco de la película, pero no se puede decir lo mismo de los diálogos, que son del todo inverosímiles. Alberto Ammann no parece sentirse cómodo en ningún momento con su personaje, ese tercer hombre, que, aunque está caracterizado como un tipo duro, no termina de parecer tan peligroso como debería, como le sucede también a Juan Pablo Shuck en su papel de villano.

En fin, resumiendo, esta propuesta tiene una evidente parte positiva, que redunda en que deje de pensarse en el cine español como en un cajón estanco, en el que siempre se hace lo mismo, pero una parte negativa también: así, no. Si se hace esto, tendrá que hacerse mejor... y no digo que se siga la estela de A todo gas, porque probablemente no contamos con los medios y la financiación para ello (ni falta que hace, ya hay bastante con un Toretto), pero sí sería una genial idea añadirle algo de chicha a la testosterona y el rugido de los motores (y conste que este guión podría haber dado más de sí).

Valoración

Calparsoro apuesta por hacerse un hueco en la taquilla con una cinta poco brillante en la que rugen los motores y los actores entran en ebullición a la par que el espectador se queda frío, frío...

Hobby

55

Regular

Lo mejor

Los primeros minutos de la película.

Lo peor

El saborcillo a subproducto y las incoherentes relaciones entre los personajes.