Schwarzenegger
Análisis

Crítica de Commando - El clásico de Schwarzenegger en Netflix

Por Rafa Dominguez
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Crítica de Commando, la película de culto de los 80 dirigida por Mark L. Lester y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, en el papel de John Matrix, junto a Alyssa Milano, Rae Dawn Chong o Vernon Wells, entre otros. ¡Ya disponible en Netflix!

La filmografía protagonizada por Arnold Schwarzenegger, desde su comienzo en los años 80 hasta mediados de los 90, nos ha dejado producciones que, más allá de su calidad, todos recordamos por haberse convertido en verdaderos clásicos de culto. Uno no puede hacer zapping tranquilamente por la televisión sin cruzarse con alguna de estas joyas y decidir pasar de largo. No, un servidor siempre echará la mirada atrás, recordando aquellas divertidas tardes sentado en el suelo del salón viendo al mismo tipo volando por los aires un sinfín de veces (acompañado del mítico grito de Wilhelm), explosiones por doquier y una buena dosis de puñetazos que tumbarían un monumento.

He de reconocer que cada vez que tengo la oportunidad de sentarme a ver Commando no puedo dejar de parafrasear las líneas de guion que en su día rodó el "Chuache" y que se han convertido en santo y seña de una de las películas más populares de su filmografía. Schwarzenegger llegaba de protagonizar Conan el Bárbaro (John Milius, 1982) y Terminator (James Cameron, 1984), y la película que hoy nos ocupa fue su consagración como estrella del cine de acción. 

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La cinta ha llegado a Netflix, así que toca recordar a Bennett, a Cindy, a Jenny y... al Mayor John Matrix. Eso sí, cambiemos el chip y olvidémonos de su género por un instante, y saldremos ganando como espectadores.

Commando, la consagración en el cine de acción de Schwarzenegger

Desde su arranque nos ponen en constancia lo que estamos a punto de ver: hora y treinta minutos de disparos, explosiones, muertes y, en definitiva, una concatenación de violencia tan desastrosa que termina por convertirse en una de esas cintas con las que no podremos evitar reírnos hasta que nos duela la tripa. La premisa es simple: un dictador sudamericano secuestra a Jenny (Alyssa Milano), la hija del Mayor John Matrix (Arnold Schwarzenegger), para extorsionarlo. Y cuando tratas de extorsionar a un hombre que se presenta, tronco al hombro y músculos de piedra al sol, bajo una de esas bandas sonoras (firmada por el mismísimo James Horner) que hacen imponentes hasta a la más inocente de las ardillas, estás en problemas, y de los gordos.

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La trama va directa al grano, teniendo su primer punto de giro y, por ende, su definición, a los pocos minutos de arrancar la película y tras presentarnos con espantosa delicadeza el amor entre un padre y una hija que están a punto de ser separados. Toda sensación de cariño y cercanía, si es que alguien la encuentra, desaparecerá tan rápido como le demos al Chuache la oportunidad de reflexionar acerca de la situación a la que se enfrenta, con su hija amenazada de ser "enviada por correo".

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Commando tiene lo que toda buena película cliché del género debe tener, y se resume en una de sus frases iniciales: "Te has hecho enemigo de medio mundo, John. Podrían ser los sirios, los sudamericanos, los rusos o un grupo de terroristas", apunta el General Kirby (James Olson). Efectivamente, hablamos de la perpetuación del pueblo americano como lo que vulgarmente llamamos "los buenos", frente a la enumeración de pueblos extranjeros equiparados al nivel de terroristas, "los malos". Nada nuevo en el horizonte.

"Estúpido trasto, ¡vuela o te destrozo!", el "Alohomora" made in el Chuache

Uno de los puntos fuertes de la película reside en su propio auto reconocimiento: sabe lo que es y sabe a dónde tiene que ir. Commando se enmarca en un contexto en el que acaba de ser estrenada Rambo: Acorralado, parte II y en la que el público americano arde en deseos de ver en un hombre, cuantos más músculos, mejor; enfrentándose a todo un ejército en solitario y por una causa justa. Cómo no, nuestro héroe estará acompañado de la chica cosificada de turno, Cindy (Rae Dawn Chong), quien tendrá los arrojos suficientes para aprender a manipular un lanzacohetes leyendo unas instrucciones. En su escena más memorable, Cindy decide disparar contra un furgón de policía para salvar, ya sabéis, a ese completo desconocido que acaba de arrancarle medio coche con sus propias manos antes de secuestrarla. Justo ese.

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Podría dedicar los próximos párrafos a describir el majestuoso juego de muecas que nos brinda Vernon Wells en su papel como Bennett (que bien parece una suerte de Freddy Mercury inflado de esteroides) en el clímax de la película, pero desmerecería, una vez más, otra de sus más famosas líneas de diálogo: "Suelta un poco de vapor, Bennett". Ahí lo tenéis, amigos, el predecesor del "Sayonara, baby" en boca de John Matrix.

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John Matrix, el infierno sobre la Tierra

La imagen de John Matrix cargado con tantas armas como el cuerpo de un gigante pueda portar y con pinturas de guerra en su rostro es una de las más clásicas representaciones de la aportación de Arnold Schwarzenegger al cine, y también lo es para comprender por qué Commando es considerada una película de culto. Su presentación, como mencionaba unas líneas más arriba, no deja lugar a dudas de la mitificación que desean para el personaje: "Sabrás que he llegado porque se desatará un infierno" o "De él espero la tercera Guerra Mundial", entre otras, son algunas de las perlas con las que lo definen.

"¿Dejaste algo para nosotros? Cadáveres"

John Matrix tiene algo de Bud Spencer en sus coreografías de combate, lanzando puñetazos dobles que hacen volar por los aires a sus enemigos, y también algo del propio Rambo de Sylvester Stallone en su habilidad con las armas, capaz de liquidar a toda una base de terroristas a base de C4 y balas. Es el epítome de los personajes que veremos interpretar a Schwarzenegger en futuras cintas del mismo corte, véase Perseguido (Paul Michael Glaser, 1987) o Depredador (John McTiernan, 1987).

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Conclusiones finales

Siendo justos, todos sabemos a qué nos enfrentamos cuando nos sentamos en nuestro sofá para ver una cinta del corte de Commando. No esperamos una trama con un calado tan profundo que nos tenga en vilo las próximas noches, ni el tratamiento de temas delicados a los que ofrecer un nuevo punto de vista; buscamos diversión, entretenimiento, en la más pura de sus formas. La película se lanzaba el 6 de octubre de 1985 en los cines de Estados Unidos, con alrededor de 10 millones de dólares de presupuesto, y logró amasar más de 34 millones y medio durante las semanas que estuvo expuesta también en Alemania, Francia y España. Son cifras, sí, y también una prueba inequívoca de que Arnold Schwarzenegger había llegado al cine para quedarse.

Desde hace años comparto una afición con mi primo y a la que damos rienda suelta cada vez que nos encontramos: ver lo más recóndito del cine de serie B, que muchos clasificarían como Z. ¿La razón? Encontrar perlas de la calidad de Commando (diferencias de presupuesto a un lado), cuyo guion ofrece todo el ritmo que cabría esperar en una película de acción, cargado de dosis de ironía y autoparodia que la convierten en una película memorable. 

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Commando tiene innumerables fallos técnicos, interpretaciones desastrosas y, en definitiva, una cuantiosa suma de despropósitos que harían aguas para cualquier película que queramos tomar en serio. Y ese es, o eso prefiere creer un servidor, el verdadero objetivo para con sus espectadores: siéntate, desconecta y a disfrutar sin más pretensiones. ¡Ah! Recuerda que estás ante un sospechoso que mide un metro noventa de puro músculo, y es un gigante... ¿Cómo seguía?

Valoración

Una de las películas de culto más recordadas de la filmografía de Arnold Schwarzenegger, en la que John Matrix se convirtió en el infierno caminando sobre la Tierra rodeado de toneladas de ironía, humor y frases para la eternidad, en un despropósito de lo más entretenido.

Hobby

58

Regular

Lo mejor

Frases tan épicas como "¿Te acuerdas que prometí matarte el último? Te engañé". Ritmo y entretenimiento directos al grano.

Lo peor

La concatenación de clichés, sus desastrosas interpretaciones y la previsibilidad de su guion.

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