Análisis

Crítica de Corazones de acero con Brad Pitt, Logan Lerman y Shia LaBeouf

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Corazones de acero (Fury) - DIRIGIDA POR: David Ayer - PROTAGONIZADA POR: Brad Pitt, Logan Lerman, Shia LaBeouf, Jon Bernthal, Michael Peña y Xavier Samuel. Ya en cines.ARGUMENTO: Al mando del veterano sargento Wardaddy, una brigada de cinco soldados americanos a bordo de un tanque -el Fury- ha de luchar contra un ejército nazi al borde de la desesperación, pues los alemanes saben que su derrota estaba ya cantada por aquel entonces.

Los amantes del cine bélico pueden frotarse las manos ante la llegada a carteleras de Corazones de acero, una película que nos sumerge en los últimos coletazos de la Segunda Guerra Mundial entre las filas de los aliados, que aun contando con tanques inferiores a los alemanes tenían que librar batallas decisivas.

A David Ayer le debemos el libreto y la realización de esta película, cuyo diseño de producción y fotografía brillan por su excepcionalidad. Menos acertado resulta el guión que, si bien cuenta con unos primeros 90 minutos bastante atinados, termina sucumbiendo ante los clichés del género resultando bastante predecible y mostrando un enorme bajón cada vez que nos saca de los enfrentamientos.

 

Brad Pitt ejerce en esta ocasión de líder a regañadientes interpetando el papel de un hombre hastiado del frente, pero dispuesto a plantar batalla hasta el último instante debido a un odio tremendo al enemigo. David Ayer desnuda a sus personajes de sentimentalismos aunque patina de nuevo a la hora de individualizarlos por su excesiva estereotipación que dificulta al espectador empatizar con ellos.

Resultan demasiado toscos en su trazado aunque los intérpretes se adapten a sus papeles sin problemas. Logan Lerman, Shia LaBeouf, Jon Bernthal y Michael Peña conforman el escuadrón liderado por el sargento Wardaddy (Brad Pitt) que tiene líneas de diálogo lapidarias como "los ideales son pacíficos, la Historia es violenta". 

 

Por contra es un maestro a la hora mostrar las relaciones de compañerismo, como ya nos demostró en Sin tregua y consigue trasladar la rudeza de los hombres curtidos en combate que desarrollan hacia sus camaradas potentes vínculos de afecto, a pesar de que poco les una salvo un objetivo: ganar la guerra.

"Lo que hacemos no es bonito, pero alguien tiene que hacerlo". No es una fórmula nueva pero Ayer consigue trasladarnos a un escenario bélico descarnado en el que no se escatima ni violencia, ni sangre, ni cuerpos destrozados. Y se agradece la sinceridad y que no se escude en artificios para revolvernos las tripas, sobre todo al hacerlo desde el punto de vista de un novato que se ve involucrado en este escenario de violencia de forma fortuita.

 

La estética de Corazones de acero es también digna de mención: la fotografía se recrea en las luces bajas y en dos claves de color: el azul y el rojo, principalmente en los momentos álgidos de la trama. En general huye de la calidez salvo en el fragor de la batalla. El polvo, la sangre seca y el barro son los otros grandes componentes de la plasmación visual de la guerra y quedan grabados en la retina.

Si hubiera mostrado el mismo arrojo a la hora de afrontar el desenlace de la trama que para recrearse en las vísceras, nos encontraríamos ante una película mucho más redonda, pero Corazones de acero tiene un punto de inflexión a partir del cual se desinfla: heroísmo sin banderas, pero excesivamente cargado de testosterona. Nos saca de la Segunda Guerra Mundial y nos devuelve a otra cinta del montón y eso a pesar de ese espectacular arranque en el que conocemos la vida en el frente en el interior de un tanque.

 

Fury, el tanque Sherman en el que se desarrolla buena parte de la película, no es solo un continente sino casi un personaje más (de hecho tiene su propio nombre). Como curiosidad, y abundando en la idea inicial de que estas piezas de combate eran inferiores a las alemanas, este tipo de vehículos acorazados eran incapaces de atravesar el blindaje de los Panzer VI Tiger. Para la realización de la cinta, se utilizó el único de este tipo que sigue operativo y que es propiedad del Museo de Bovington. Aprovecho el inciso para recomendaros el reportaje de David Martínez, nuestro experto en guerra, sobre la presentación de la película con tanques reales.

Próxima parada de David Ayer... ¡Escuadrón suicida! Menudo cambio de tercio para el director. Esperemos que sea para bien y siga sorprendiendo porque la acción la rueda de maravilla.

Valoración

Un retrato feroz de la guerra, sin concesiones a la hora de mostrar la violencia más descarnada aunque con un clímax un tanto infantil y un desarrollo argumental que se va al traste en los últimos impases. Podría haber dado mucho más de sí.

Hobby

74

Bueno

Lo mejor

La camaradería entre los soldados a cargo de Wardaddy y la contundencia de las batallas.

Lo peor

El guión no consigue zafarse de algunos clichés del género y mejoraría con un montaje más dinámico.

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