Análisis

Crítica de La cumbre escarlata, la nueva película de Guillermo del Toro

Por Raquel Hernández Luján
-

CRÍTICA DE: La cumbre escarlata (Crimson Peak) - DIRIGIDA POR: Guillermo del Toro - PROTAGONIZADA POR: Mia Wasikowska, Tom Hiddleston, Jessica Chastain, Charlie Hunnam, Doug Jones y Javier Botet. En cines a partir del 16 de octubre.ARGUMENTO: Como consecuencia de una tragedia familiar, una escritora es incapaz de elegir entre el amor de su amigo de la infancia y la tentación que representa un misterioso desconocido. En un intento por escapar de los fantasmas del pasado, se encuentra de pronto en una casa que respira, sangra… y recuerda.

"El diablo está en los detalles" dice el refrán y verdaderamente el diablo se ha dado muchos paseos por la producción de La cumbre escarlata porque hacía mucho tiempo que no veíamos una película con tal nivel de preciosismo. Corrijo: el diablo que está en cada uno de los detalles es Guillermo del Toro que sin duda ha dejado que se desmadren todas sus pasiones en esta cinta.

Se dan cita muchas de las constantes de su obra: pinceladas gore en un cuento macabro plagado de fantasmas, artilugios mecánicos y una historia de amor, o, mejor dicho, varias historias de amor que revelan que su fuerza puede ser tan arrebatadora como macabra. Quienes disfrutéis de una buena película de terror gótico vais a encontrar muchos guiños y referencias tanto literarias como artísticas y cinematográficas que os permitirán disfrutar del festín visual que es toda una pieza de orfebrería.

En todos los apartados técnicos La cumbre escarlata es una delicia: desde el trabajo de fotografía de Dan Laustsen, hasta la banda sonora de Fernando Velázquez o el diseño artístico de Brandt Gordon pasando por el diseño de vestuario de Kate Hawley cuyo trabajo es brillantísimo y aporta una increíble fuerza a la ambientación. 

El casting, por otra parte, no podría ser más acertado: Tom Hiddleston sabe ceñirse con una elegancia infinita a la ambigüedad que destila su personaje; Jessica Chastain, tan bella como hermosa y como extraída de un cuadro prerrafaelita, se deja llevar por su atormentado rol y Mia Wasikowska es ese punto de luz en la oscuridad que la trama necesita para salir del lodo rojo en el que nos sumerge el director.

La creación de los decorados ha sido uno de los grandes retos de la producción de esta película y, en concreto, la mansión en la que se desarrolla buena parte del metraje, ha sido creada ex profeso para la ocasión. Habría que ver la película una decena de veces para apreciar cada uno de los rincones de este lugar, que deviene en un personaje más plagado de vida y que parece exudar y respirar como quienes en ella moraron antes de que se desarrollen los hechos que nos harán viajar allí por última vez.

Guillermo del Toro reivindica con destreza un género que a día de hoy parece obsoleto pero que, como queda a la vista, tiene mucho que ofrecer aún cuando se le dan los medios oportunos a quien lo ama, lo entiende y quiere hacerlo crecer.

Lo que le hace daño a La cumbre escarlata no es tanto su concepción o su materialización como la forma en la que a día de hoy afronta un espectador una película. Acostumbrados como estamos a pasar por relatos audiovisuales cargados de giros de guión inesperados y cabriolas argumentales, se antoja un tanto sencilla en su planteamiento si bien es cierto que no deja flecos y ata todos los cabos en la última imagen que se muestra en pantalla (atentos, que algún rezagado se lo perderá).

Por otra parte Del Toro, que coescribe el guión junto a Matthew Robbins, nos introduce desde el primer instante con toda su audacia en un relato en el que los ectoplasmas tienen una forma bien definida y una determinada forma de comunicarse con los vivos diluyendo las fronteras de lo fantástico y lo real. Afronta esta tarea con la seguridad de un maestro que no teme trasladarnos en el tiempo aún a riesgo de saber que será difícil empatizar con unos personajes que se mueven en otras coordenadas temporales y en un abigarrado universo ficticio.

Recrearse en cada plano es fácil cuando se ha escogido con tanto mimo y talento el encuadre, el movimiento de la cámara y el mágico y oscuro entorno en el que suceden los hechos. La vida y la muerte, lo bello y lo tétrico convergen en ese amor ligado a la destrucción que es el epicentro de la historia. Puede que una nueva revisión de guión hubiera conseguido lustrar más ese corazón negro del relato, pero queda claro que Del Toro tiene ganas de regresar a sus orígenes, a lo que le apasiona y sabe trasladárnoslo llenándonos la mirada y, por qué no, dejándonos con ganas de más.

Os dejo con el tráiler de La cumbre escarlata para que al menos podáis apreciar antes de ir al cine el maravilloso trabajo de producción que hay detrás de los decorados, el maquillaje, el vestuario y la iluminación de la cinta:

Valoración

La pasión de Guillermo del Toro por el terror gótico borbotea en cada plano de esta película en la que la ambientación y el casting brillan con luz propia.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

La maravillosa puesta en escena: maquillaje, vestuario, ambientación, decorados y preciosismo.

Lo peor

La sencillez argumental, se echa en falta otra vuelta de tuerca

Lecturas recomendadas