Análisis

Crítica de Divergente

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Divergente nos lleva a conocer un futuro distópico en el que la sociedad está dividida en cinco grupos diferenciados. A los 16 años todos los jóvenes deben decidir a qué bando quieren pertenecer sin la posibilidad de cambiar después su rol en la sociedad. La protagonista, Beatrice, guarda un secreto que hará que se quiebre el orden establecido.2014 - DIRIGIDA POR: Neil Burger - PROTAGONIZADA POR: Shailene Woodley, Theo James, Kate Winslet, Tony Goldwyn, Ray Stevenson, Maggie Q, Mekhi Phifer, Jai Courtney, Miles Teller y Zoë Kravitz. Ya en cines.

Neil Burger (El ilusionista, Sin límites) dirige Divergente, la adaptación de la novela homónima de Verónica Roth cuyo guión firma Evan Daugherty (Blancanieves y la leyenda del cazador). La joven protagonista de la historia, Beatrice Prior, es Shailene Woodley (os sonará porque iba a ser la nueva Mary Jane Watson de la saga de The Amazing Spider-Man). Ella, a la que llaman coloquialmente Tris, tiene que elegir una facción al cumplir los 16 años como marcan las normas en su estricta sociedad.

 

Dichos grupos cultivan distintas virtudes que los caracterizan como grupo. Encontramos los seguidores de la verdad (Los sinceros), la abnegación (Los altruistas), la osadía (Los valientes), la cordialidad (Los pacíficos) y la erudición (Los inteligentes). Cuando Tris decida unirse a una facción distinta a la de su familia, su mundo dará un giro radical.

 


 

Como podéis ver las sagas literarias en las que una heroína se erige de una u otra forma como pieza clave para cambiar su entorno se reproducen como las setas y sus adaptaciones cinematográficas, también, ¿quién no ve con claridad el filón de sacar una trilogía del papel con un público fiel ya enganchado?

 

En un contexto más próximo a la fantasía vimos Hermosas criaturas y posteriormente Cazadores de sombras: ciudad de hueso, aunque sin lugar a dudas por proximidad argumental la película con la que podemos establecer una comparación directa es la de Los Juegos del Hambre. Dos obviedades: Divergente, con ingredientes similares, no cuaja como debiera y Shailene Woodley carece del carisma de Jennifer Lawrence, aunque hay que recordar que la primera entrega de su saga tampoco demostró sus dotes interpretativas...

 

 

Como suele ser habitual en el rito de ver una película tan premeditadamente dirigida a un público juvenil no pueden faltar los looks pintones, los tatuajes, las tribus urbanas (porque al final, es lo que parecen las facciones) y una innecesaria dosis de violencia (light, eso sí, pero con bajas por doquier y supuestos traumas también) unida a una historia de amor insulsísima y predecible desde el primer minuto.

 

¿Cuál es el mensaje de la película? Todavía me lo estoy preguntando, la verdad. Se supone que algo en plan buenista como que "todos somos únicos" o que en potencia "cualquiera puede llegar a ser lo que desee" o algo así, pero la verdad es que se olvida con tremenda facilidad. Una de las razones es que solo empatizas con la protagonista al comienzo de la película, cuando se curran su personaje y tiene que escalar asumiendo retos. Pero después eso que quebranta y dejas de creértela aunque menos aún congenias con el guapo de turno de ceño fruncido al que da vida Theo James...  Y otra es que la película es muy maniquea: buenos muy buenos, malos malísimos y un sistema injusto a punto de romperse (normal, porque resulta bastante absurdo).

 


 

La sociedad que se nos propone, compartimentada de forma estanca, resulta tan deshumanizadora y poco atractiva que parece increíble que sobreviva en ese equilibrio de poder tan precario en el que Kate Winslet, inesperadamente, aparece como villana principal en uno de los papeles más planos de su carrera.

 

Neil Burger no le imprime demasiado dinamismo a la acción, aunque a su favor hay que señalar cierto toque realista en las peleas cuerpo a cuerpo y algunos planos curiosos como aquel en el que Tris se lanza en tirolina a ciegas.

 

 

Hay grandes incongruencias en la puesta en escena y ni la fotografía ni el montaje son notables, pero lo peor es el desenlace: la última media hora desbarata los buenos momentos precedentes, que hasta el momento habían hecho que la película fuera al menos entretenida. Del momento casto y puro mejor ni hablamos, porque el puritanismo que impregna la ya de por sí sosainas historia de amor y que desplaza al único personaje cañero que aporta algo, que es el de Jai Courtney, es de traca.

 

Veremos qué tal se las apaña Robert Schwentke, el director designado para la segunda y tercera entrega, a la hora de abordar la tarea de reavivar lo visto porque el regusto a reciclaje de lo reciclado no ayuda nada a estimular al espectador que se queda con ganas de más y mejor. Tiene ideas, pero mal desarrolladas...

 

Vuelvo a decir que no comparto el cliché del "cine para adolescentes", como ya he expresado en otras ocasiones: estoy segura de que, a cualquier edad, los espectadores tienen el listón alto y se merecen ver compensadas sus exigencias con algo más estimulante que un clon cinematográfico sin sustancia. Curiosa paradoja que el tema central sea el de divergir, es decir, dar valor a lo diferente, a lo discrepante...

Valoración

Flojo punto de partida para la adaptación literaria de Veronica Roth: carece de originalidad, pulso y ritmo y la protagonista tampoco destaca de forma estelar. ¿No hemos visto ya esto? ¿Y muchas veces?

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Algún osado le encontrará parecido con 1984, en una versión mucho más pobre, claro está.

Lo peor

¿Qué demonios hace Kate Winslet aquí y haciendo esto?

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