Análisis

Crítica de Dos tontos muy tontos (1994)

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Dos tontos muy tontos (Dumb & Dumberer) - DIRIGIDA POR: Peter y Bob Farrelly - PROTAGONIZADA POR: Jim Carrey, Jeff Daniels, Lauren Holly, Mike Starr, Charles Rocket, Victoria Rowell, Joe Baker, Hank Brandt y Teri Garr. Estrenada en España el 30 de marzo de 1995.ARGUMENTO: La vida de Lloyd y Harry, dos amigos de una estupidez supina, es un auténtico desastre. El primero trabaja como chófer de una limousina, y el segundo se dedica a transportar perros. Cuando Lloyd se enamora de una chica de buena posición que deja olvidado un maletín en el coche, los dos amigos emprenden un viaje por todo el país para devolvérselo.

Vaya una verdad por delante: ¿qué define una buena comedia? ¿La opinión de la crítica o las veces que los espectadores revisitan un título? Pues en base a esta reflexión vais a leer una crítica un poco diferente a las que calificaron Dos tontos muy tontos como "insufrible", "casposa" o "penosa". Y es que mira que se presta a ser fustigado el género de la comedia... Si es comedia absurda más todavía.

Los 90 fue la edad dorada de los hermanos Farrelly en lo que a comedia se refiere con varios pelotazos seguidos: a esta cinta le siguió en 1996 Vaya par de idiotas, Algo pasa con Mary en 1998 y Yo, yo mismo e Irene en el 2000. Pero ninguno de ellos fue tan sonado con el primero: Dos tontos muy tontos costó 17 millones de dólares y se hizo con más de 247 en todo el mundo. ¡Nunca la estupidez fue tan rentable!

Jim Carrey también gozaba de momentos de una enorme popularidad: cuando Dos tontos muy tontos alcazó el número uno en Estados Unidos, fue el primer actor en tener tres películas que fueron directas a la cima en un año: La máscara, Ace Ventura y ésta que nos ocupa, todo un logro. Y eso que ya por entonces estaba claro que era uno de esos actores cuya expresividad hacia que lo odiaras o te murieras de risa.

Como inciso diré que si os parece buen cómico gracias a cintas como Man on the Moon o Como Dios, tenéis que verlo en otros registros y ahí tenéis cintas memorables como El show de Truman y ¡Olvídate de mí!

Si cada uno tuviera medio cerebro, juntos seguirían teniendo medio cerebro

Las parejas de cómicos son una de las constantes más estables de la Historia del cine: ahí están "el gordo y el flaco", Jerry Lewis y Dean Martin, Bud Spencer y Terence Hill, Richard Pryor y Gene Wilder... y suma y sigue. Jim Carrey y Jeff Daniels, con un solo título juntos por entonces, ya entraron en el cuadro de honor. De hecho, sus nombres se deben al actor Harold Lloyd, uno de los mejores cómicos de todos los tiempos.


Habitualmente estos binomios se basan en la complementariedad: lo que uno tiene de fuerte el otro lo tiene de inteligente, por ejemplo. La peculiaridad de esta pareja es que se complementa al alza en lo que idiotez se refiere. No es que uno sea más listo que el otro, es que no se sabe cuál es más tonto de los dos y eso es lo que los hace infantiles y entrañables.

No sé si seréis tan freaks como yo, pero mientras revisaba la película para hacer esta crítica no paraba de pensar en lo realista que era el diente partido de Jim Carrey, una de las características, junto con su corte de pelo, más distintivas. Pues bien, es que realmente es un diente partido: Carrey utilizaba un arreglo para camuflarlo y se lo quitó para rodar la cinta. No fue su única aportación al personaje ya que ambos intérpretes gozaban de cierta libertad a la hora de introducir gags: suya fue la idea de "el sonido más irritante del mundo" que se retoma a modo de homenaje en Dos tontos todavía más tontos.

Cinefagia: referencias cinéfilas dentro del cine

Una de las cosas más disfrutables de la película son las propias referencias cinematográficas que hay dentro de Dos tontos muy tontos. Dos son bien obvias: la de Pretty Woman, en la desternillante secuencia en la que Lloyd y Harry se acicalan para asistir a la gala benéfica y ya en ella, la de El silencio de los corderos, cuando pasa una mujer a su lado e imitan el sonidillo de Hannibal Lecter.

Como curiosidad podemos señalar que una de las localizaciones del rodaje fue el Hotel Stanley de Estes Park situado en Colorado, donde Stephen King se hospedó y tuvo la idea para una novela cuya adaptación Kubrick rodó allí mismo: El resplandor.

Esperando un golpe de suerte

El planteamiento, nudo y desenlace se ve de maravilla: tenemos la presentación de los personajes, la road movie y la llegada a destino y conclusión. La tendencia a los finales felices no encajaba bien en la película, así que cuando los hermanos Farrelly quisieron rodar un desenlace alternativo con Harry y Lloyd aceptando la propuesta del autobús de modelos, Carrey rehusó rodarla. 

A fin de cuentas, el golpe de suerte ya lo había tenido él al negociar su contrato: se le ofrecieron 700.000 dólares por el papel, pero con Ace Ventura alcanzando el primer puesto de la taquilla, pudo renegociar y hacerse con 7 millones de dólares (el sueño de cualquiera, añadir un cero a la nómina), lo que supuso prácticamente la mitad del presupuesto de la película. Vamos, que el actor no tuvo un pelo de tonto.

El guión, por supuesto, es plano y no tiene mayor trascendencia que "un viaje a ninguna parte" en el que los personajes no evolucionan ni un ápice sino que más bien involucionan. No se vale de un sentido del humor que vaya acompañado de ningún tipo de pretensión más allá de la carcajada fácil. Por esta razón es tan irregular: hay gags muy divertidos y otros que no lo son tanto aunque sean fáciles de recordar. La progresión no es lineal, de modo que no hay un paulatino ascenso con el que los Farrelly terminen de rubricar la película.

Si te quedas con el recuerdo de la infancia de Dos tontos muy tontos, es probable que la tengas en el altar de la comedia, pero no hay más que volverla a revisar para darse cuenta de que la polémica que ha envuelto siempre a los hermanos Farrelly está más que justificada. Ni que decir tiene que las personas con cualquier tipo de discapacidad encontrarán ciertas bromas como insultantes y que aquellos que no tengan tendencia a reírse de los chistes soeces querrán abrirse las venas en un par de ocasiones (aunque a día de hoy llevamos una carga tal de escatología gracias a cómicos como Seth McFarlane que lo mismo hasta os resulta suave).

Yo todavía trato de encontrarle la gracia al hecho de que un tipo se quede con la lengua pegada a la barra de un telesilla, y sin embargo es uno de los puntos más recordados de la película... Funciona mucho mejor cuando muestra algo de ingenio en lugar de tirar por el camino más fácil.

Y como no puede haber medias tintas, ¿eres de los que se sabe los diálogos de Dos tontos muy tontos de memoria o de los que cambia de canal cada vez que la ponen en televisión? ¿Cuál es vuestro momento favorito? Hay que reconocer que hay muchos memorables: el viaje a Aspen en minimoto, la furgo de las mascotas chachis, el pobre Piti... 

Valoración

Una de esas comedias por excelencia que hay que ver al menos una vez en la vida sin mayores pretensiones que echarse unas risas.

Hobby

64

Aceptable

Lo mejor

La furgo de las mascotas chachis, la minimoto, el bus de tías buenas...

Lo peor

Jim Carrey cuando se pasa de rosca con su histrionismo.

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