Análisis

Crítica de Dragon Ball: El plan para destruir a los saiyanos

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: El superviviente de la raza tsufur viaja a la Tierra para vengarse del exterminio que sufrió su pueblo a manos de los saiyanos. Para ello, utiliza una máquina que esparce un gas letal sobre la tierra y provoca que ciertos villanos vuelvan a atacar a los guerreros Z. PRIMERA VERSIÓN: 1993/SEGUNDA VERSIÓN 2010 - DIRIGIDA POR Shigeyasu Yamauchi (1993) y YOSHIHIRO UEDA (2010) - GUIÓN DE Takao Koyama.

Puffff, ¿por dónde empiezo? Quizá esta sea la pieza audiovisual más extraña de Dragon Ball. Será mejor que nos pongamos en contexto, porque quizá algunos de vosotros ni siquiera sepáis de qué historia estamos hablando. Tenemos que retroceder hasta 1993, fecha en la que se lanzó para Famicom (la NES japonesa) el juego Saiyajin Zetsumetsu Keikaku, que se podría traducir como "El plan para destruir a los saiyanos". En éste, podíamos tomar determinadas decisiones para ver cómo avanzaba la historia. Pero claro, la tecnología de Famicom era limitada, así junto al juego se lanzaron dos VHS en el que se contaba la historia del mismo en forma de OVA. De hecho, estos VHS eran una especie de "videoguía" que incluía las opciones correctas para llegar al final.

Un año después, la consola Playdia (un aparato japonés que se basaba en juegos Full Motion Video, más o menos como el Mega CD) recibió una versión de este juego, devidida en dos partes. Esta versión se basaba directamente en las escenas de vídeo, durante las que teníamos que tomar algunas decisiones para avanzar... Y llegar al final "bueno". Por supuesto, ese juego nunca llegó a España.

Avanzamos hasta 2010, cuando se lanzó Dragon Ball Z Raging Blast 2. A modo de extra, se incluyó una nueva versión de El plan para destruirr a los saiyanos, redibujada y con el guión ligeramente modificado. Esa es la que vamos a evaluar a continuación.

La revancha de los villanos

El enemigo principal de la película es el Dr. Lychi, junto a su monstruosa creación Hatchiyack, pero también se aprovecha para recuperar a otros "clásicos" de Dragon Ball. Dado que el guión original es de 1993, aún no se habían estrenado todas las películas de Dragon Ball Z. Villanos como Tulece, Slug y Cooler todavía estaban de moda y se recuperaron para la ocasión, junto al socorrido Freezer. El método para conseguirlo era bastante peregrino: Lychi había traído el gas Destron, capaz de crear formas fantasmagóricas de enemigos pasados. Para derrotarlos estaban Goku, Gohan, Piccolo, trunks y Vegeta, los cuales mantienen el protagonismo durante la casi media hora del film.

Hay que reconocer que resulta curioso ver a estos villanos juntos. Por lo menos, a diferencia de ¡Fusión!, aquí los villanos recuperados sí plantan cara. La pelea es un poco boba y se resuelve rápidamente, pero menos es nada.

La acción pasa después al escondrijo de Lychi, donde su máquina gigantesca (llamada Hatchiyack) acaba convirtiéndose en un musculazos extraño. Mejor no preguntéis. La cuestión es que, para variar, el nuevo rival es aparentemente imbatible, así que hace morder el polvo a los héroes sin problema. Sin embargo, esta vez se produce algo bastante insólito en estas películas: ni Goku ni Gohan salvan la lucha, sino que, después de que el protagonista descubra el punto débil (deja libre su defensa 15 segundos después) de un bloqueo, los 5 héroes lanzan una onda de energía a la vez para derrotarlo. La historia tiene lugar más o menos al final de la saga de Cell, así que todos los saiyanos pueden transformarse en su versión súper. Tiene su punto ver todas sus ondas de energía golpeando a la vez, pero la verdad es que la resolución de la pelea es

 

 

un poco absurda. ¿Por qué se queda Hatchiyack parado mientras le viene semejante golpe encima? En definitiva, aunque incluyo momentos verdaderamente curiosos, El plan para destruir a los saiyanos nunca consigue ser emocionante, sobre todo porque no tiene bien cogido el ritmo. También influye el hecho de que el dibujo es bastante flojo... Pero oye, conformaos, porque el dibujo y la animación de la película original eran directamente horrorosos (¡menudas expresiones tenía Goku, qué terrible!). Como colofón a esa fealdad yo colocaría al propio Hatchiyack, cuyo diseño me parece hortera a más no poder.

 

Las partes en las que no se pelea, los héroes pasan tiempo destruyendo las máquinas creadoras de gas Destron. ¿Por qué se convierten en súper saiyanos para intentar romper esas máquinas? De nuevo, el fan-service al rescate.

 

La ventaja de esta película es que solo dura media hora, así que tampoco da tiempo a aburrirse. También aligera bastante el viaje el trasfondo de la lucha entre los tsufur y los saiyanos. Aquí se cuenta con bastante detalle cómo la raza de Goku acabó con la de Lychi, así que también tiene cierta importancia como "documento histórico". El tema seguiría dando juego durante Dragon Ball GT, pero eso ya es otra historia.

En definitiva, si sois muy seguidores de Dragon Ball, seguramente os merecerá la pena ver esta película una vez... Pero solo una vez. Ni su ritmo ni su historia principal consiguen resultar muy atractivos. Hombre, es que un villano que se llama Lychi no puede inspirar mucho respeto...


Recuerda, puedes ver las críticas del resto de películas de Goku en nuestro especial Dragon Ball.

Valoración

Extrañísima película que no presenta mucho interés como entretenimiento, aunque sí como rareza para coleccionistas.

Hobby

52

Regular

Lo mejor

Es curioso ver a tantos villanos juntos

Lo peor

Está muy mal dibujada y animada. El guión es bastante simplón.

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