Análisis

Crítica de Dragon Ball: El súper guerrero Son Goku

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: La tierra es atacada por Slug, un namekiano de extraordinaria fuerza que busca las bolas de dragón para recuperar la juventud. Mientras Goku se enfrenta a él, comienza a aflorar su sangre de súper saiyano. 1991 - DIRIGIDA POR Mitsuo Hashimoto - GUIÓN DE Takao Koyama.

Si en la anterior película eran los saiyanos los que daban pie a los enemigos, aquí toca otra raza fundamental de Dragon Ball: los namekianos. En el momento en que se emitió esta El super guerrero Son Goku en Japón, la batalla contra Freezer se acercaba a su punto culmen, por lo que los telespectadores habían visto todo lo que nos nobles habitantes de Namek daban de sí. Sin embargo, Slug, el villano de este mediometraje, distaba mucho de ser un tío afable. Era algo diferente, un súper namekiano. Resulta que por una mutación genética era 100% malvado y terriblemente poderoso.

¿Forzado? Pues sí, tiene toda la pinta. En el manganime nadie estaba ni remotamente cerca de igualar la fuerza de Freezer, pero este señor se las había apañado para prácticamente rivalizar con él.

¿De dónde viene el nombre de Slug? Dado que el personaje es namekiano, su apelativo proviene de los bichos y significa "babosa" en inglés. Por supuesto, también cuenta con su cuerpo de soldados de élite, aunque sólo dos de ellos resultan relevantes: Medamatcha con sus mini-réplicas capaces de succionar energía y Angira, con brazos que se estiran. Esta vez los "buenos" tienen una representación más limitada: Goku, Krilin, Gohan y Piccolo son los únicos que pelean, lo cual resulta más sensato. ¡No hay tantos secundarios a los que tumbar de golpe! Aún así, Krilin, cómo no, vuelve a morder el polvo enseguida. Si es que no aprende...

Salvo este último, el resto de personajes tienen por fin un papel más o menos relevante: Piccolo vuelve a sacar su vena "malota" en combate y aporta una buena dosis de estrategia, mientras que Gohan deja de ser tan cobardón y aguanta en la lucha durante bastante tiempo. Su Haiya Dragon también vuelve a mostrarse, aunque esta vez no se vuelve tan pesado. De hecho, el número musical que se marcan tiene hasta cierta gracia. Desde luego, es pegadizo. ¿Lo recordáis?

El súper saiyano antes del súper saiyano

A pesar de que estos personajes tienen cierto protagonismo, una vez más es Goku el que ha de salvar los barcos en los últimos compases, mientras los otros yacen "groguis" en el suelo. Aquí viene la parte verdaderamente interesante de la película. Dado que en el manga se estaba empezando a insinuar que Goku era el súper saiyano legendario, este film tenía la intención de mostrar esa transformación. Pero resulta que, para cuando la producción estaba en marcha, Akira Toriyama aún no había dibujado esa transformación en el cómic, por lo que tuvieron que "inventarse" esa nueva fase, ese "súper guerrero".

Por supuesto, esta transformación "provisional" no volvió a darse nunca más, ni en el manganime ni en las películas, así que no deja de ser una rareza que todo fan debería conocer. En realidad, no era tan diferente de la transformación final, aunque Goku tenía un aura diferente y los ojos en blanco. Aquí va un pantallazo:

Al margen de esto y del "truco del silbido" (Piccolo pide a Gohan que silbe para dañar el fino oído de su rival), la película vuelve a ser muy convencional, con un final algo decepcionante. ¿Ooootra vez la Genkidama para rematar? ¡Qué pesados!

En fin, El súper guerrero Son Goku es una película que tiene cierto interés por la rareza de la transformación de Goku y por presentar a los súper namekianos, pero como película de acción se queda algo corta. Y encima no sale Yamcha. Eso tiene que restar puntos claramente...


Recordad, podéis ver el resto de críticas de películas de Goku en nuestro especial Dragon Ball.

Valoración

Sigue a pies juntillas los esquemas de estas películas, por lo que resulta entretenida, pero intrascendente.

Hobby

64

Aceptable

Lo mejor

La excepcional transformación de Goku.

Lo peor

Lo forzado que resulta todo el asunto del súper namekiano.