Análisis

Crítica de El Legado de Bourne

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Aaron Cross es uno de los seis agentes secretos creados por el programa Outcome para el Departamento de Defensa. Cuando la historia de Bourne pasa a dominio público el programa se ve como una amenaza y se toma una drástica decisión: acabar con todos ellos.2012 – DIRIGIDA POR Tony Gilroy– PROTAGONIZADA POR Jeremy Renner, Scott Glenn, Edward Norton y Rachel Weisz.

Quizás el mayor pecado que puede cometer una película de acción es dejarte con las ganas de ver más o, directamente, aburrirte con excesivos diálogos que no aportan contenido extra a la trama. El legado de Bourne incurre en ambos errores y deja bastante frío al espectador. El guión está poco trabajado, y no consigue crear la tensión necesaria para mantener el interés, problemas que se agravan en el montaje, demasiado generoso.

La sombra de Matt Damon es alargada

De entrada hay que decir que Aaron Cross es un personaje que carece de atractivo, con un pasado poco relevante y un periplo personal anodino. Tampoco está revestido del misterio que envolvía e impulsaba a Jason Bourne, pero, desde luego, la decisión de incluir en los primeros minutos de metraje referencias a la saga anterior no consigue sino despertar los fantasmas que planean sobre la película y despistan bastante al espectador, que está esperando la acción como agua de mayo.

En cualquier caso, Jeremy Renner (Misión imposible: protocolo fantasma, Los vengadores) muestra su faceta más sosainas a pesar de estar asistido por la fantástica Rachel Weisz (Ágora, The Deep Blue Sea) y azuzado por un desaprovechado Edward Norton (El increíble Hulk, Moonrise Kingdom) . Tanto es así que hay un momento en el que se genera más empatía hacia el propio Norton ¿es que nadie pensó darle a él el papel protagonista? Otros nombres sonaron antes que el suyo como el omnipresente Michael Fassbender (Prometheus, Shame), Jake Gyllenhaall (Prince of Persia, Brokeback Mountain) o el propio Oscar Isaac (Ágora, Sucker Punch) que tuvo que conformarse con un papel más reducido.

Las persecuciones, marca de la casa

Dos persecuciones se llevan la palma. Una de ellas se produce en el interior del laboratorio cuando la doctora Marta Shearing se ve envuelta en un tiroteo y tiene que zafarse de su agresor. La atmósfera agobiante está perfectamente delimitada por el gélido aspecto del lugar, que concuerda bien con la sangre fría con la que es atacada.

La segunda se produce en Manila, y tiene mucho mérito por estar introducida en medio del desbordante tráfico de la ciudad. También en esta ocasión es la doctora quien acapara gran parte del protagonismo eclipsando a su parteneur. Y es que Rachel Weisz lo borda, una vez más. Eso, a pesar de las acrobacias que su personaje debía hacer y que le resultaron más difíciles de abordar de lo que esperaba si quería actuar sin dobles. Coches y motos están envueltos en todas estas piruetas con las que al fin, la peli se entona. Lástima que sea a media hora del final…

Homenajes demasiado evidentes o falta de originalidad

Aquí es difícil discernir las intenciones de Tony Gilroy, que firma esta entrega como director y guionista. Por una parte, hay una escena que recuerda demasiado a la persecución del T1000 de Terminator 2, y además está resuelta de forma bastante torpe.

Por otra parte, los localizadores que se extraen del cuerpo nos traen a la memoria Desafío total (que en breve tendrá un remake en cartelera, por cierto).

En suma, el conjunto adolece de personalidad propia, con pocos momentos para recordar y mucho picoteo de películas memorables a las que es difícil imitar con solvencia. Probablemente habría sido mejor partir desde cero creando una línea argumental totalmente independiente, ya que ni siquiera los problemas de identidad son un aliciente que justifique los 135 minutos de metraje.

Valoración

Pide a gritos un buen tijeretazo en el metraje. Le sobra charla y le falta acción, aunque salva la ropa incluyendo un par de secuencias que tienen pulso, como la escena del laboratorio.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

La última media hora, en la que al fin vemos acción constante, aunque no aporta al género.

Lo peor

La necesidad de autojustificación, con fragmentos de la 3ª parte y demasiadas explicacaciones.