Análisis

Crítica de The Equalizer (El protector)

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: The Equalizer (El protector) - DIRIGIDA POR: Antoine Fuqua - PROTAGONIZADA POR: Denzel Washington, Chloë Grace Moretz, Marton Csokas, Melissa Leo, Haley Bennett y Bill Pullman. En cines a partir del 17 de octubre.ARGUMENTO: Robert McCall, un antiguo agente de la CIA, abandona su retiro para ayudar a Teri, una joven que está en manos de la mafia rusa. Se trata de una situación que despierta en él un renovado deseo de justicia.

Como hemos podido ir comprobando en los últimos tiempos, las series de los 80 pegan de lo lindo en forma de revivals de todo tipo: miniseries, nuevas adaptaciones para televisión y cine y hasta "novedosas" sagas inspiradas en ellas. Ahora, le ha llegado la hora a El justiciero, en la que Edward Woodward daba vida al protagonista de las cuatro temporadas de la serie, rol que borda Denzel Washington ¿no es de alguna forma el papel en el que siempre se desenvuelve con soltura? Pues sí, el casting en este punto es muy acertado.

Pero, ¿quién eres tú?

Washington interpreta en The Equalizer (El protector) a Robert McCall, un antiguo comando de operaciones especiales viudo que ha fingido su propia muerte para vivir una existencia sin preocupaciones. Cuando sale de ese retiro autoimpuesto para salvar la vida de una jovencita, Teri (Chloë Grace Moretz), que se gana la vida como prostituta, se encuentra cara a cara con unos mafiosos rusos implacables.

Mientras se venga de aquellos que hacen daño a los indefensos, el deseo de justicia de McCall crece y retoma una faceta de su vida que creía que había dejado atrás. Así, si alguien tiene un problema, las probabilidades están en su contra y no tienen a quien acudir, McCall les ayudará. Ha nacido ante ustedes: "el protector".

Como veis el guión de Richard Wenk (The Machinist, Los mercenarios 2no precisa que nadie se devane los sesos: de hecho, los personajes son planos hasta la médula, no hay grandes sobresaltos y la cinta da exactamente lo que promete, eso sí con un preámbulo un tanto dilatado. No importa, paciencia, que la tralla llega y cuando lo hace se agradece y la película empieza a rodar con soltura.

Aquellos maravillosos años

Si hay algo obvio en The Equalizer (El protector) es ese regustillo ochentero de la trama con los rusos como ogros tatuados (impresionante el empaque de David Meunier, que da miedito) y la quijotesca cruzada de McCall contra el mal. En su caso no topa con molinos de viento sino con una organización extendida que obra como quiere en la zona. Pero ahí está nuestro héroe, un sencillo trabajador de una tienda de bricolaje, que va a poner las cosas en su sitio. Y tiene su escudero: un joven que quiere perder peso para entrar en el cuerpo de seguridad del establecimiento y que se convierte casi en su proyecto personal (un Sancho Panza en toda regla que comienza comiendo bocadillos de patatas fritas y acaba de una manera bien diferente).

De no ser por el evidente sentido "lúdico-festivo" de esta oda a la venganza (bien entendida, porque es contra villanos de cuya maldad no se puede dudar: maltratan a mujeres, roban en establecimientos familiares, obligan a los demás a hacer lo que no quieren sin dejarles salida...) habría quien podría considerar que la película justifica el "ojo por ojo" y mostrar como postivo y tomarse la justicia por su mano. Bueno, en mi opinión no hay que llevar las cosas tan lejos ni creo que la película lo pretenda. Parece mucho más sensato acomodarse en la butaca y dejar que el rentable y plagado de química binomio Fuqua-Washington hable por sí solo.

Mil maneras de bricomorir

Visualmente la propuesta es de lo más estimulante y viene a suponer un contrapunto al último trabajo del director: Objetivo: la Casa Blanca que fue tan decepcionante. En este sentido, y a pesar de que pueda parecer que está bastante pasado de moda, la utilización de ralentizados y de planos desdibujados para mostrarnos la forma en la que McCall cronometra el tiempo que necesitará emplear en cargarse a sus objetivos, funcionan a la perfección.

Las coreografías de lucha y la contundencia de la interpretación de Washington hacen que se disfrute mucho de un metraje concebido como puro entretenimiento y en el que la secuencia rodada en la tienda de bricolaje es puro deleite para los amantes del cine de acción (y da muchas ideas, más allá de la clásica pistola de clavos). La fotografía, tenebrosa la mayor parte del tiempo, juega con las sombras, los brillos y los contraluces sacándole un gran partido a la puesta en escena.

En el plano de las interpretaciones hay que señalar que Chloë Grace-Moretz no casa ni con cola con el personaje de una prostituta, aunque en su primera aparición, hasta que la cámara no recala en un primer plano de su rostro, resulta irreconocible por la caracterización. Marton Csokas, por su parte, el principal esbirro del cabecilla de la organización mafiosa rusa, defiende un personaje realmente antipático del que desconocemos las motivaciones pero cuyo carisma es apabullante. El clásico villano al que es tan fácil odiar.

Como ejercicio intelectual The Equalizer (El protector) no vale gran cosa (y eso que lo intenta intercalando algún que otro pasaje literario) pero desde la impunidad que nos brinda la oscuridad de la sala, sabe fenomenal pensar que quedan caballeros dispuestos a batirse el cobre por defender a quienes lo necesitan. Superhéroes sin mallas ni antifaz, aunque igual de fantásticos.

Valoración

Versión cinematográfica de la serie de televisión de los 80 titulada El justiciero. El aire retro es innegable, pero Fuqua le imprime cierto carácter a este prodigioso Quijote moderno.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Toda la secuencia de la tienda de bricolaje, ¡no veas qué de formas de matar!

Lo peor

Los personajes son completamente planos: malos malísimos, buenos angelicales y el final predecible.

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