Análisis

Crítica de Eternal con Ben Kingsley y Ryan Reynolds

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: Eternal (Self/less) - DIRIGIDA POR: Tarsem Singh - PROTAGONIZADA POR: Ryan Reynolds, Ben Kingsley, Matthew Goode,Natalie Martinez, Victor Garber y Derek Luke. Ya en cines.ARGUMENTO: A un poderoso millonario, enfermo de cáncer, le ofrecen la posibilidad de someterse a un procedimiento médico radical para transferir su conciencia al cuerpo de un hombre más joven. Al principio la operación va bien y el hombre disfruta de su renovada juventud, pero todo se complica cuando empieza a descubrir los detalles en torno a la procedencia de su nuevo cuerpo.

Los hermanos Pastor, tras debutar al otro lado del charco con Infectados y ponerse al frente de Los últimos días, firman el guión de Eternal, una película con dos tramos bien diferenciados: un planteamiento de la trama bien estructurado que nos lanza la caña atrapándonos con relativa facilidad gracias al cebo de la búsqueda de la inmortalidad (un clásico de la ciencia-ficción) y un segundo más inestable y predecible en el que la acción cobra protagonismo en la misma medida en la que la película se empieza a diluir.

Una verdadera pena ya que Eternal cuenta con varios momentos de lo más interesantes en los que la personalidad cinematográfica de Singh se dejan entrever: la opulencia de la vida de nuestro protagonista, el montaje picado en su llegada a su nuevo destino, la vibrante banda sonora y la puesta en escena casi teatral del entorno médico.

Allbright (el siempre inquietante y envarado Matthew Goode) es un misterioso científico que le ofrece a quien pueda permitírselo trasferir su consciencia a un cuerpo sano antes de que llegue su final. Damian (Ben Kingsley) por su parte es un hombre de negocios que ve cómo su vida se apaga sin haber conseguido cerrar viejas heridas con su hija.

Con el impulso de no sucumbir a la muerte, decide realizar ese cambio de envoltorio "resucitando" en un cuerpo más joven (Ryan Reynolds). ¿Qué haría cualquier hijo de vecino? Gozar de su nueva condición, recuperar el tiempo perdido, retomar placeres ya olvidados... Pero no todo es tan fácil porque pronto empieza a tener una serie de visiones que le atenazan. El doctor Allbright le provee de ciertos medicamentos que lo mantienen estable hasta que nuestro protagonista empieza a preguntarse quiénes son las personas que ve en esos sueños y la respuesta no es agradable.

Eternal empieza bien, desarrollando la parte que todos conocemos a través del tráiler y la sinopsis de la película, y de hecho hasta se alarga un poco, pero, teniendo en cuenta que nos hallamos ante la parte más interesante del metraje, todo se perdona. Menos justificable el el viraje hacia el thriller de manual en el que ya tiene menos que ofrecer.

En cuanto al trabajo interpretativo, Ben Kingsley se mete en la piel del magnate sin esfuerzo, mientras que Ryan Reynolds, que tenía la ocasión de brillar ante la dicotomía de albergar en su cuerpo la conciencia de un anciano no consigue convencer demasiado más allá de sus ataques de angustia. 

Por supuesto el guión tiene lagunas de coherencia importantes en favor de declinar la balanza por la acción y un par de giros que tratan de mantener al espectador interesado en la trama, pero se ve tan pronto hacia dónde derivará la película que son licencias que se toman en vano por no hablar de lo torpemente expuestas que quedan.

Interesante el diseño de producción de la película, las localizaciones de Lousiana en las que se rueda y el montaje, que provee de buen ritmo a la narración en varios momentos en los que una concepción más lineal habrían lastrado del todo el visionado.

Se supone que Eternal te debería conducir a pensar en la evolución del personaje principal, en la expiación de la culpa, en el renacer, en la inmortalidad, en lo importante que sería poder conseguir que una mente brillante trascendiera más allá de la barrera del tiempo para seguir aprendiendo y alumbrando grandes ideas que mejoren la vida de la humanidad (y el coste que eso podría tener) pero de forma inexplicable el tramo final desemboca de forma irremediable en un drama mil veces visto antes. ¡Qué pena!

Damien lo tiene todo y tiene que aprender a perderlo y, en esta ocasión, al guión le ha faltado el arrojo de discurrir por vías inexploradas... Sí, quizás también sus autores lo habrían perdido todo, pero tendríamos al menos un ápice de originalidad al final y más preguntas en las que pensar. Eternal podría haber dado muchísimo más de sí, contaba con los medios y el talento, pero se ciñe un corsé que no necesita. Si no esperas nada, admite un visionado (con mentalidad de sobremesa), si vas con idea de que la película te deje algo en qué pensar lo mismo sales rebotado del cine.

Valoración

Singh consigue momentos muy interesantes en una película de ciencia-ficción que pierde fuelle a medida que gana protagonismo la acción alejándose del meollo de la trama.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

El diseño de producción, el montaje y la idea inicial.

Lo peor

El desarrollo es formulario y el final muy predecible, se aproxima al de cualquier tv movie.

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