Análisis

Crítica de El extraordinario viaje de T.S. Spivet

Por Fátima Elidrissi
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CRÍTICA DE El extraordinario viaje de T.S. Spivet - 2014 - DIRIGIDA POR: Jean-Pierre Jeunet - PROTAGONIZADA POR: Kyle Catlett, Helena Bonham Carter, Robert Maillet, Judy Davis, Callum Keith Rennie, Julian Richings, Jakob Davies, Dominique Pinon, Niamh Wilson y Amber Goldfarb. ESTRENO en cines: 4 de julio. ARGUMENTO: T. S. Spivet es un genio incomprendido de 10 años que vive en un rancho de Montana. A pesar del desinterés de su peculiar familia su talento pronto se verá recompensado por el prestigioso Instituto Smithsosian. Será entonces cuando armado con una pequeña maleta se aventure a cruzar el país para recogerlo.

El cineasta francés Jean-Pierre Jeunet, responsable de títulos como La ciudad de los niños perdidos, Delicatessen, Alien resurrección, Amelie o Largo domingo de noviazgo, se pasa al 3D para rodar esta adaptación de la exitosa novela juvenil del escritor estadounidense Rif Larsen titulada Las obras escogidas de T.S. Spivet.

El oeste

Tecumseh Sparrow Spivet (Kyle Catlett) es un niño fuera de lo común, algo que el cineasta francés Jean-Pierre Jeunet, el responsable de Amelie, insiste en demostrar al público en cada línea de guión o fotograma que muestra al pequeño. Por ello este niño prodigio de 10 años dedica su tiempo a medir el ritmo al que su padre (Callum Keith Rennie), un taciturno cowboy nacido un siglo tarde, bebe su copa de whisky cada noche. Discute con su madre (Helena Bonham Carter), una entomóloga enfrascada en la búsqueda de un insecto legendario, si debería dedicar sus dotes como naturalista a otro objetivo más práctico. Pide a su hermana Gracie (Niamh Wilson), una adolescente aspirante a modelo/actriz/Miss América atrapada en la mediocridad de su vida rural en el Oeste, que cuente qué mazorcas de maíz recogidas estaban en buen y mal estado para estudiar la cosecha. Y recuerda a su hermano mellizo Layton (Jakob Davies), el miembro de la familia del que nadie habla, fallecido un año antes en un accidente del que T.S. se culpa.

La sombra de esta tragedia invade el relato y la existencia de todos los personajes, más en el caso del protagonista cuando el hermano desaparecido era todo lo que se esperaba de T.S., algo que él nunca quiso ni pudo ser. Como él mismo cuenta, Layton era el perfecto joven vaquero que disfrutaba disparando a los animales de la granja o a cualquier cosa que se moviera mientras él trabajaba por superar la última barrera científica: la máquina de movimiento perpetuo.

Ya sea cronológica o espacialmente, todos estos personajes se encuentran fuera de lugar, pero será T.S. Spivet quien coja el toro por los cuernos al huir de la incomprensión de su hogar tras recibir el premio Baird del prestigioso Instituto Smithsonian por su invento.

El viaje

Aquí comienza el extraordinario viaje que da nombre al film. Spivet cruzará entonces Estados Unidos rumbo a Washington DC con una maleta digna cuyo contenido y preparación harían palidecer al mismísimo Wes Anderson.

Su compañero de viaje será de nuevo el recuerdo de hermano, aunque vista su dinámica anterior (más cercana a Las aventuras de Peabody y Sherman con T.S. como el pretencioso perro y Sherman más cercano a su inocentón hermano) resulta evidente que se trata más bien de un recurso para que el personaje pueda expresar sus pensamientos y sentimientos en voz alta ante su propia versión de Layton.

En este trayecto la película descarrilla por momentos. La historia apenas avanza y ciertos episodios resultan forzados, culpa quizá del halo fantástico y moralista con que Jeunet intenta impregnar el relato. El buenísmo de los personajes que le ayudan en su camino roza el empalago cuando, a excepción de un policía visiblemente ridiculizado, todos son bondadosos samaritanos dispuestos a regalar una lección de vida al tiempo que ayudan al niño en su viaje. Claro, por qué iban a pensar en llamar a la policía después de encontrar un niño perdido rondando una estación de tren.

El este

Una vez en Washington y tras dejar boquiabierto a todo el personal del Smithsonian T.S. se enfrentará a la hipocresía de unos adultos que sólo intentan aprovecharse de él, personificados en la secretaria del museo interpretada por Judy Davis.

Muchos minutos mangoneando al niño (que para colmo tiene las costillas rotas) después la soledad del niño, que se salva a sí mismo y, de este modo, a todos los desubicados miembros de su familia, los cuales terminan por encontrar lo que les unía reconociendo lo que han perdido.

Sorprende que esta adaptación de Las obras escogidas de T.S. Spivet de Reif Larsen, una historia sobre el dolor y la pérdida, resulte tan complicado empatizar con los personajes. Protagonizada por un niño que desde el inicio saborea la amargura y la soledad de la edad adulta, conmueve al espectador a ratos, más por las indudables dotes interpretativas de Kyle Catlett (que con su verborrea científica hace sonreír a cualquiera) y el atractivo que para algunos tienen las películas protagonizadas por niños incomprendidos que actúan como adultos que por la efectividad del relato a la hora de emocionar al espectador.

Las aventuras de T.S. Spivet está rodada además en 3D, pero no esperéis un espectáculo pirotécnico. Tras la salida del protagonista del salvaje oeste a brillante paleta de colores, los efectos especiales y la estética estereoscópica del film se limitan a acompañar la narración mostrando el mundo a través de los ojos del protagonista.

Al final, el genio triunfa gracias a su intelecto, nadie parece responsable de que un niño como Layton estuviera jugando con un arma de fuego al punto de reventarse la cabeza y los misterios de la vida como el amor de sus padres o la repentina aparición de su familia son aceptados con tranquilidad. Pero a mí pierde por el camino.

Valoración

Sorprende que en una historia sobre el dolor y la pérdida resulte tan complicado empatizar con unos personajes que, a excepción del incomprendido genio del protagonista, carecen de interés o motivaciones.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

La interpretación de Kyle Catlett: sus monólogos científicos encantan a cualquiera

Lo peor

El eterno viaje hacia Washington y los santurrones personajes que encuentra a su paso.

Lecturas recomendadas