Final Fantasy XIV Dad of Light
Análisis

Crítica de Final Fantasy XIV Dad of Light, la serie de Netflix

Por Daniel Quesada
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¿Puede un videojuego salvar la relación entre un padre y un hijo? Desde luego, si hay uno con la suficiente magia es Final Fantasy, la "excusa" detrás de esta colaboración entre Square-Enix y Netflix.

Seguro que tenéis claro que a los japoneses les encantan los juegos de rol online. Lo que quizá no tengáis tan claro es que las telenovelas o soap operas allí funcionan de lujo entre cualquier tipo de público. Ambos universos se han "fundido" en Final Fantasy XIV Dad of Light, una colaboración entre Square-Enix y Netflix para promocionar su famoso MMPORPG.

Se trata de una serie cortita de 8 episodios, con algo más de 20 minutos de duración cada uno, que ya están disponibles en Netflix España. El argumento general se centra en Akio, un joven "salaryman" que no consigue conectar con su padre. En el pasado, ambos estrecharon vínculos al jugar juntos a Final Fantasy III, así que, ahora que su padre ha dejado su trabajo, decide intentarlo de nuevo con Final Fantasy XIV. Mientras su padre juega en el salón, él hace lo propio en su habitación e intenta hablar con su progenitor a través de un avatar del juego (de hecho, su avatar es una chica), sin desvelarle su verdadera identidad. ¿Conseguirá comprender mejor a su padre haciéndose pasar por un jugador más? ¿Será su padre capaz de entender cómo funciona un videojuego moderno? ¿Y por qué ha dejado su padre el trabajo sin dar explicaciones a nadie?

Final Fantasy XIV Dad of Light

A lo largo de los episodios conoceremos mejor tanto a Akio como a su propio padre, las motivaciones de cada uno, sus inquietudes... El principal recurso para comprender su relación estará en una serie de flashbacks que retroceden a la infancia del protagonista, cuando ambos todavía hablaban de forma más o menos fluida. También vemos muchos tramos durante las horas de oficina de Akio, en las que se relaciona con sus jefes y compañeros (sí, también alguna compañera-barra-interés sentimental) y en la que encontrará ciertos paralelismos con su vida en casa... Y la virtual.

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Y es que, lógicamente, Final Fantasy XIV Dad of Light nos muestra muuuchos diálogos (por cierto, solo está disponible en japonés con subtítulos al castellano) y momentos clave dentro del propio juego. Gracias al uso del machinima (animaciones a partir del motor y los modelos del juego), vemos cómo el avatar de Akio y el de su padre dialogan e interactúan. Lógicamente, esa parte está algo exagerada respecto a la experiencia real que proporciona el juego (aquí, todos los personajes pueden dialogar fluidamente de viva voz y con unas inflexiones que ya quisiera Meryl Streep), pero se respetan los modelos y escenarios que podemos ver en él. De hecho, parte de la gracia del asunto está en ver cómo los dos protagonistas y sus compañeros de grupo recorren juntos el mundo de Eorzea o cómo se enfrentan a personajes clave como Behemoth o Titán. Habrá a quien choque el tono lento o brusco de esos momentos animados, pero sirve para reflejar con más fidelidad cómo son las cosas en el juego. Los primeros planos en los que los avatares expresan los sentimientos de los jugadores resultan muy "tiennos".

Final Fantasy XIV Dad of Light

En ese sentido, Dad of Light esconde una buena cartera de guiños para los conocedores de la saga, desde el famoso tema principal creado por Nobuo Uematsu hasta la icónica imagen del cristal en el logo de la serie. Los primeros flashbacks muestran cómo el jovencito Akio jugaba en una Famicom, mientras que ahora su padre lo hace en una PS4...

Todo esto se une al carácter "costumbrista" propio de este tipo de telenovelas, lo que nos sirve para curiosear acerca de las particularidades de la sociedad japonesa: la costumbre de salir a emborrachar a los clientes para cerrar tratos, las actividades extraescolares como el kendo, la forma en la que los empleados se dirigen de forma reverencial a sus jefes... Incluso la vida familiar, en la que marido y mujer mantienen una relación mucho más formal y distante que lo que acostumbramos a ver los occidentales.

Incluso en ese sentido, Final Fantasy XIV Dad of Light aporta un tinte positivo, ya que nos quiere hacer pensar acerca de que, detrás de la aparente frialdad en todos esos momentos, se esconden sentimientos auténticos que quizá sus participantes no saben demostrar como deberían. Así, la serie resulta bastante curiosa tanto para los que busquen una historia basada en la cultura de los videojuegos (y Final Fantasy en particular) como para los que no controlen en absoluto sobre ello pero quieran conocer una historia sencilla y entrañable ambientada en el Japón actual.

Final Fantasy XIV Dad of Light

En general, la trama es muy bienintencionada y no busca polemizar ni hacernos sentir mal, sino todo lo contrario. A esto también ayudan los ocasionales golpes de humor en los que los compañeros de oficina sueltan alguna gansada o se comportan como niños (¡ojo al momento Saint Seiya en el karaoke!). De hecho, nos da pena que la serie no se haya terminado de soltar la melena en ese sentido, ya que hay alguna ocasión en la que insinúan bromas algo más gamberras que no se siguen explotando.

A ojos de un espectador occidental resulta difícil creer todo lo que está pasando, sobre todo porque los actores sobreactúan mucho (algo propio de las producciones niponas, todo sea dicho) y porque se dan ciertas circunstancias que parecen forzadas. ¿Tanto cuesta al chaval hacerle cuatro preguntas sencillas a su padre? ¿En serio necesita hacer algo tan rocambolesco como dedicar decenas de horas en un juego de rol para luego lanzarle preguntas?

A pesar de ello, si nos dejamos llevar por la trama, Dad of Light es una historia entrañable, incluso genuinamente emotiva en ocasiones, si bien hay muchos momentos en los que la ñoñería se pasa un poco de rosca. Esto se nota especialmente en el último episodio (los 7 primeros cuentan la trama principal, mientras que el octavo es un epílogo centrado en una pequeña historia aparte) que, a pesar de basarse en hechos reales, está rematadamente edulcorado. Eso y algunas subtramas que se quedan sin cerrar son los principales defectos de una historia que, a pesar de todo, se ve muy cómodamente e incluso se disfruta con un puntito de curiosidad naíf. Qué queréis, a nosotros nos ponen una consola 8 bits en pantalla y enseguida se nos ablanda el corazón...

Valoración

Una serie sencilla y bienintencionada, que a veces peca de simplona pero que nos ayuda a entender a la sociedad japonesa... Y a lo que puede hacer grande a un videojuego.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Su mensaje positivo y hasta entrañable. Los guiños a la historia y el legado de Final Fantasy.

Lo peor

La historia, a veces, puede parecer demasiado "boba" o incluso ñoña para según qué tipo de público.

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