Análisis

Crítica de Godzilla (2014)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Godzilla conoceremos el origen de una serie de alteraciones electromagnéticas que llevan produciéndose cíclicamente desde hace años. La arrogancia del ser humano se verá puesta a prueba por parte de seres primitivos gigantescos que se alimentan de radioactividad.2014 - DIRIGIDA POR: Gareth Edwards - PROTAGONIZADA POR: Aaron Taylor-Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, Juliette Binoche, David Strathairn, Bryan Cranston y Sally Hawkins.

No esperéis en esta versión de Godzilla de 2014 un blockbuster al uso porque en lugar de abundar en lugares comunes (un espectacular ejército, una progresión ascendente hasta llegar al clímax, mucho patriotismo...), ha optado por algo diferente por completo que podríamos resumir en estas premisas: ha respetado el aspecto del mostruo por excelencia de la casa Toho, ha construido una historia humana alrededor y ha buscado la verosimilitud en todo. Los palomiteros del mundo se aburrirán, los que busquen ese "algo más" saldrán contentos del cine.

Ayer mismo analizamos la película de 1998 de Roland Emmerich sobre Godzilla, así que si la tenéis en mente, estáis avisados, el trabajo de Gareth Edwards se sitúa en las mismísimas antípodas.

Vamos a irlo desgranando todo poco a poco, pero sé que tenéis otra duda en mente, ¿merece la pena el 3D? Ya lo creo que sí. La grandiosidad de la película y el esfuerzo de producción hace que sea de lo más disfrutable en este formato, así que ¡adelante con los faroles!

Atados a la butaca

A grandes rasgos, quienes viérais Monsters, el debut como director de Gareth Edwards, vais a ver cómo en Godzilla se reafirma en sus líneas de estilo: es un gran creador de atmósferas misteriosas como demuestra desde los mismos títulos de crédito, que son tratados como archivos clasificados en los que se nos escamotea información.

Pero todo eso por supuesto sigue desarrollándose en la película que nos va dando pistas de lo que sucede muy poco a poco. A su favor, hay que decir que todas las explicaciones casan al final y que queda claro el origen de Godzilla así que no es una de esas pelis tramposas que te dejan con la sensación de haber sido estafado (aunque por supuesto es una peli fantástica, tampoco esperéis que la ciencia ande detrás de las explicaciones).

Hay varios momentos de tensión muy destacables, que son los que hacen grande esta película, ¡al margen del monumental tamaño de Gojira! Y son esos en los que los seres humanos parecen hormiguitas frente a la avalancha de destrucción que produce el movimiento mismo de la criatura: tenemos un tsunami brutal, el lanzamiento de los paracaidistas narrado desde todos los puntos de vista posibles (plano general, plano cenital, cámara atada al cuerpo, plano en semisubjetiva) y una banda sonora que contribuye a mantener esos resortes perfectamente ligados a las imágenes.

¿Pero hay bicho o no hay bicho?

En Godzilla hay bicho y se le ve en todo su esplendor. Otro de los miedos que uno tiene cuando va a ver una cinta de este tipo es que te saquen a la criatura cinco minutos al final del metraje. Pues para nada: lo ves rugir, pelear, morder, de cuerpo entero, saliendo del agua, destrozando edificios, provocando catástrofes...

Y no solo de noche y lloviendo, sino también a plena luz del día, ¿cómo darle textura a su pedregosa piel? ¿Cómo conseguir que su estética sea similar a la clásica que conocemos pero que no parezca un muñeco? Agrengando polvo, bruma, agua... Un excelente trabajo de efectos especiales, hay que decir, porque no es nada sencillo. Y todo es palpable, además, no creáis que hay un abuso de CGI que nos haga ver un dibujo animado, porque tampoco va por ahí: se ha tirado en gran parte por el uso de miniaturas y el acabado es muy bueno.

Godzilla es todo un punto de referencia para la cultura japonesa desde su primera aparición en el 54 y es un icono del cine nipón del subgénero kaiju. El guión de Borenstein y el trabajo unificador de Edwards ha tenido la deferencia de acercarse a él con respeto, aunque variando su origen y enriqueciendo la historia, ¿qué tal si os digo que hasta la bomba Hiroshima adquiere un nuevo sentido?

Interpretaciones, el gran escollo de la película

Buena parte del metraje, al margen de todo el trasfondo que hemos ido analizando, bebe del drama familiar y arranca con gran solvencia y empuje gracias al trabajo de Juliette Binoche, Bryan Cranston y CJ Adams, pero en el impás de que el tiempo transcurre y cambiamos de personajes principales, la historia humana va perdiendo interés.

No es un problema de concepción de los roles que pueblan de cinta, sino de ejecución y falta de carisma. Ni Elisabeth Olsen ni Aaron Taylor-Johnson consiguen emocionar, sus interpretaciones son demasiado planas y al espectador le cuesta empatizar. Y es por ello que todo el tramo final se viene paulatinamente abajo. Casi comprendemos más a la criatura destructora/salvadora que a nuestros semejantes, que al final quedan caricaturizados como la típica familia ideal.

Y qué decir de Ken Watanabe... su talento se malgasta de mala manera al no ahondar nada en su personaje, el profesor Serizawa, ni extraerle toda su esencia a su forma de pensar. El mensaje ecologista que plantea de que de alguna forma el ser humano juega a ser dios cuando en realidad es la naturaleza la que se equilibra a sí misma queda en agua de borrajas cuando habría sido una excelente línea argumental y vehicular para enlazar todos los aspectos de la película.

Es una pena que Godzilla saque nota en los apartados más difíciles y encandile en un principio para irse desinflando como un soufflé: ¿la han sacado demasiado rápido del horno? Puede ser, pero a pesar de todo ello, la experiencia en conjunto es recomendable.

Valoración

Gareth Edwards reafirma su estilo como cineasta con más dinero en el bolsillo para retratar al dios de los monstruos por excelencia: Godzilla. Lo hace con respeto y originalidad, así que por ahí, poco que objetar.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

La estrella: Godzilla, mucho más próxima a la concepción nipona y la integración de los FX.

Lo peor

Ni Aaron Taylor-Johnson ni Elisabeth Olsen consiguen transmitir tanto como sería preciso.

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