Análisis

La historia interminable - Crítica especial cine de los 80

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: La historia interminable (The Neverending Story) - DIRIGIDA POR: Wolfgang Petersen - PROTAGONIZADA POR: Barret Oliver, Noah Hathaway, Moses Gunn, Tami Stronach, Patricia Hayes, Sydney Bromley, Thomas Hill y Deep Roy. Estrenada en cines en 1984.ARGUMENTO: Escondido en el desván de su colegio, Bastian devora durante las horas de clase un libro enigmático, ”La historia interminable”, que relata la paulatina destrucción del Reino de Fantasía. A medida que avanza en la lectura, Bastian se da cuenta de que la salvación de Fantasía depende de él; de que consiga entrar dentro del libro...

Han pasado 30 años desde que se estrenara La historia interminable en España, lo que significa que yo no había cumplido aún los tres añitos la primera vez que se vio en cines, pero cuál será la estela de la película que al volverla a visionar se me erizan los pelillos de la nuca escuchando el tema central interpretado por Limahl.

Aprovecho para puntualizar que dicha canción que se ha colado en los recopilatorios de bandas sonoras desde entonces, solo apareció en la versión estadounidense que fue la que nos llegó a nosotros, pero no se encuentra en el montaje original de la película.

  

Pertersen adaptó la novela juvenil de Michael Ende del mismo título, publicada en 1979 en su Alemania natal, si bien el autor no quedó especialmente satisfecho su trabajo habida cuenta de que solo llega hasta la mitad de su libro.

En una entrevista concedida a El País, el autro declaraba su deseo expreso de plasmar en su relato la necesidad de dar sentido a la realidad por medio de la famtasía: "Cuando nos fijamos un objetivo, el mejor medio para alcanzarlo es tomar siempre el camino opuesto. No soy yo quien ha inventado dicho método. Para llegar al paraíso, Dante, en su Divina comedia, comienza pasando por el infierno. [...] Para encontrar la realidad hay que hacer lo mismo: darle la espalda y pasar por lo fantástico. Ése es el recorrido que lleva a cabo el héroe de 'La historia interminable'".


La historia interminable II llegaría seis años después de la mano de George Miller con un nuevo reparto y una historia modificada y habría incluso una tercera entrega, considerada con toda la razón la más pobre de la trilogía, en la que el equipo volvió a cambiar. Corría ya el año 1994 y el destrozo fue considerable.

Solo el primer largo de La historia interminable ha conseguido perdurar en la memoria. Magnífica decisión de casting la elección de Barret Oliver (Frankenweenie) para meterse en la piel de Bastian, un niño introvertido que encuentra en la literatura una forma de evasión de la realidad tras haber perdido a su madre. Su padre le advierte del peligro de vivir en las nubes y le insta a poner los pies en el suelo, pero su imaginación es prodigiosa.

Un día, mientras trata de escabullirse de unos abusones, encuentra refugio en la librería de 

Mr. Koreander, que le advierte del peligro de un libro llamado "La historia interminable".sin embargo el niño no puede resistir la tentación y aprovecha un despiste del hombre para robarl e impacientemente comienza a leer. El libro habla del joven Atreyu, el elegido para salvar a todo el pueblo de Fantasía de una fuerza destructiva llamada "la Nada" que lentamente va consumiendo el mundo y ha hecho caer enferma a la emperatriz (perfecta en su breve papel la iraní Tami Stronach). Solo él puede llevar a cabo la misión de sanarla y recuperar el reino.

 

 

Aunque lo más importante de la película es sin duda el mensaje que lanzaba ya la novela de lo necesario que es el mundo de la fantasía, no es menos reseñable el plano técnico. En estos treinta años la animación digital ha dado pasos de gigante, pero hubo un tiempo en que todo era material. ¡Qué nostalgia ver mundos creados sin una gota de CGI! Es todo maquillaje, marionetas y efectos mucho más artesanales como los trampantojos para ver a los gnomos en una escala inferior a la de los humanos (y de los que se sigue valiendo en ocasiones Peter Jackson por ejemplo para ciertos planos en los que aparecen los hobbits junto a Gandalf).

 

A día de hoy tanto el montaje como los chroma-keys se antojan muy toscos, pero no hace tanto tiempo eran lo máximo y no era necesaria tanta verosimilitud para introducirse en un mundo mágico como ahora. Lo cual no quiere decir que rodar esta película fuera precisamente sencillo. Para crear los seres fantásticos de la película era necesario un proceso de diseño que culminaba con la creación de pequeñas figuras de barro como maqueta que luego se construían en tamaño real con yeso. Éstas últimas eran usadas como molde para la espuma que ocultaba la mecánica del interior de los personajes que solía contar con numerosas partes móviles.

 


 

Muchas de las figuras de la película eran extraordinariamente complejas y de hecho eran necesarios más de diez titiriteros para manejar a un único personaje. Algunas todavía se encuentran en la Ciudad del Cine de Baviera siendo una de las atracciones más populares el paseo sobre la figura original del dragón blanco de la fortuna: Fujur.

 

Por mucho tiempo que pase, si has visto una sola vez en tu vida La historia interminable tendrás en mente esa maravillosa secuencia final: un canto a la libertad y a la posibilidad de hacer los sueños realidad. Es obvio que la película no alcanza la profundidad del libro de Michael Ende, pero como cinta destinada a un público juvenil es bastante acertada e inspiradora.

 

Si te ha gustado recuperar este título, echa un ojo a nuestro reportaje de siete películas fantásticas de los 80 inolvidables y si te sigue picando la nostalgia también puedes leer El cine de 1982, aquel maravilloso año en el que repasamos otros títulos emblemáticos. Permitidme que le dedique esta crítica a mi hermana María José, que siempre trató de ponerme un libro entre las manos siendo niña, algo que siempre le agradeceré.

Crítica de David Martínez

Trasladar La historia interminable a las salas de cine parecía una tarea imposible. Casi como adaptar El señor de los anillos antes de que Peter Jackson se hiciese con las riendas del proyecto. Hay que tener en cuenta que el libro de Michael Ende transcurre en distintas dimensiones, y que aprovecha la imaginación de su protagonista, Bastian, para alterar las reglas del tiempo y el espacio.

El director alemán Wolfgang Petersen (Das Boot, La tormenta perfecta o Troya) no tuvo miedo al afrontar  el proyecto. Se trataba de una coproducción germano-americana, con un grupo de actores poco conocidos y un galardonado equipo de efectos especiales. Sólo así, La historia interminable era capaz de dejarnos boquiabiertos ante la presencia del comepiedras (quien por cierto, tiene la misma voz que Paladin Brandis en Fallout 4, Alan Oppenheimer) y sobre todo el dragón Fuyur, la fantasía voladora de todos los que vimos la película hace más de 30 años. Puede que no consiguiese una película redonda, pero La historia interminable sí es un fenómeno generacional, que nos marcó casi tanto como E.T. El extraterrestre o Los Goonies.

En general, Petersen supo combinar las dosis justas de "realidad" (con Bastian en la librería del señor Coreander, leyendo bajo una manta) con un despliegue de criaturas mágicas y lugares exóticos que consiguen trasladar al expectador al reino de Fantasía. Tanto el libro como la película nos introdujeron en el miedo a la Nada (esa metáfora de hacerse adultos y no dejar espacio a nuestra imaginación) y una sensación de pérdida poco habitual en las historias para todos los públicos, en particular -ATENCIÓN SPOILER- cuando Artax, el caballo de Atreyu, se hunde en la ciénaga. Del mismo modo, se introdujeron en nuestro imaginario criaturas como la sabia tortuga Morla o G´mork, cuya naturaleza es más profunda que la del "lobo malo". 

Pero también es cierto que vista hoy, me he encontrado con personajes bastante flojos, cuyo principal atractivo radica en la brevedad con que aparecen en pantalla. La emperatriz infantil o los gnomos se asoman ante el espectador lo justo para resultar intrigantes, y lo mismo podríamos decir de los personajes principales, que quedan desdibujados en cuanto tratamos de profundizar en ellos.  Pero no es justo. No se puede juzgar esta historia con los ojos de un adulto... no le vamos a dar esa satisfacción a la Nada. Para ver La historia interminable hay que regresar a la infancia, y no asustarse por la "interpretación" de las marionetas. Tenemos que ponernos en la piel de Bastian y pensar en el nombre que salve a todo un imperio, reducido a un grano de arena. Incluso tenemos que contener la respiración al pasar entre las esfinges. Porque la ingenuidad y la magia siguen ahí. 

Como apuntes finales, recomendar la banda sonora, no por el tema de Limahl que llegó a los primeros puestos en las listas de éxitos, sino por el trabajo en la composición de Klaus Doldinger, que también trabajó con Petersen en Das Boot, y que encaja como un guante con el tono de la historia. Y me permito haceros dos recomendaciones; antes de ver la película -si aún no lo habéis hecho- leed el libro de Michael Ende, más completo, más profundo y sin las limitaciones propias del cine. Pero sobre todo, evitad a toda costa las dos secuelas de 1990 y 1994 (El siguiente capítulo y Las aventuras de Bastian). Y aquí os dejamos con el tráiler original de 1984, que a más de uno le traerá buenos recuerdos.

Recordad que estamos analizando las películas ochenteras más míticas en nuestro especial de cine de los 80.

Valoración

Todo un clásico de la fantasía de los años 80 que nos insta a recuperar la fe en la imaginación. Indispensable un viaje a lomos de Fujur.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El alegato en defensa de la literatura y de la imaginación

Lo peor

A día de hoy cantan muchísimo los chroma-keys... pero lo peor es tener que poner una nota.

Lecturas recomendadas