Análisis

Crítica de The Imitation Game (Descifrando Enigma)

Por Raquel Hernández Luján
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CRÍTICA DE: The Imitation Game (Descifrando Enigma) - DIRIGIDA POR: Morten Tyldum - PROTAGONIZADA POR: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Mark Strong, Charles Dance y Matthew Goode. En cines a partir del 1 de enero de 2015.ARGUMENTO: La historia recoge fragmentos de la vida de Alan Turing, el precursor de la computación que descifró la máquina de encriptación nazi Enigma consiguiendo acortar la Segunda Guerra Mundial de forma definitiva y decantando la balanza en favor de los aliados.

The Imitation Game (Descifrando Enigma) es el título con el que se ha llevado a la gran pantalla el libro de Andrew Hodges, "Alan Turing: The Enigma" que relata la vida del matemático, científico y criptógrafo Alan Mathison Turing. El director Morten Tyldum ya nos dio una alegría en 2012 con su cinta Headhunters (de la que por cierto se está gestando un remake) y regresa ahora para darle al fin al personaje histórico la relevancia y el reconocimiento que merece.

 

 

Turing es considerado uno de los padres de la computación precursora de la informática. Ayudó a los aliados a descifrar el código alemán de los mensajes creados con la máquina Enigma durante la Segunda Guerra MundialPero, a pesar de su valioso trabajo, Turing fue juzgado cuando se hizo público que era homosexual y condenado a la castración química. En 1954 moriría tras ingerir una manzana con cianuro en lo que entonces pareció un claro caso de suicidio.

 

Benedict Cumberbatch realiza uno de sus trabajos más complejos y llenos de matices dando vida al personaje histórico mientras que Keira Knightley (Anna Kareninaencarna con soltura a Joan Clarke una mujer que procede de una familia muy conservadora que quiere aprovechar su talento y que lo apoyará hasta el final. Ambos intérpretes ya trabajaron juntos en Expiación en 2008 y forman un gran tándem en la gran pantalla.

 


 

The Imitation Game cuenta muchas cosas y ésa es su gran virtud: es una película llena de capas, de metáforas, de planos acertados y líneas de guión brillantes. El meollo de la cinta que sirve de columna vertebral al relato es, como decimos, la figura de Alan Turing, un hombre tan brillante en el plano académico como socialmente inepto (que no insensible). Asistiremos a su reclutamiento para descifrar el código de encriptación de Enigma y su obsesivo trabajo pero, más allá de eso, podremos bucear por otros planos macro y microestructurales.

 

Si plantamos el microscopio veremos cómo se traza un retrato psicológico de un hombre que accede a la criptografía como vía de escape para poder expresar sus sentimientos y vive una verdadera historia de amor que le inspira a lo largo de toda su vida y su trabajo. Eso nos lleva a comprender sus relaciones en otros planos como el de la amistad que le une a Joan Clarke, una igual en cuanto a competencia académica que se ve permanentemente lastrada por ser una mujer; el de la competición con sus compañeros que suelen darle de lado por su total falta de empatía y de inteligencia emocional y el de sus superiores que lo perciben como una amenaza.

 

 

Pero la historia también se desarrolla a gran escala y asistimos a la guerra desde el pupitre de un matemático. No solo se trataba de romper el código de la máquina de encriptación nazi sino de predecir cuándo y cómo actuar para evitar que el enemigo supiera que contaban con las claves para poder leer sus mensajes lo que hace que lo personal, lo político y lo ético se entremezclen.

 

Hacer avanzar todos esos planos de forma paralela insertando flashbacks decisivos para comprender la compleja personalidad de Turing es un trabajo magnífico que está apoyado en una brillante fotografía y en un diseño de producción sobrio pero atractivo y creíble.

 

 

Lo mejor de todo es que no se trata de una hagiografía: no es el clásico biopic que trata de realzar a una figura heroica obviando sus sombras sino que Tyldum trata de mostrar a toda costa las coordenadas temporales en las que nos movemos sin juzgar a sus personajes. Son como son y se enfrentan a los problemas propios de su momento vital y social. En el plano negativo hay que decir que se echa en falta algo más de arrojo a la hora de mostrar la vida sentimental de Turing, si bien la decisión de ser sutil es mucho más elegante.

 

La película es tan discreta como el juego de la imitación con el que encriptamos nuestro comportamiento para relacionarnos los unos con los otros que es el que da título a la obra.

 

 

Nos queda el buen sabor de boca de oír a Joan Clarke agradecerle a Turing su trabajo, ya que la historia fue tan profundamente injusta y desagradecida con un hombre que salvó millones de vidas en una contienda que gracias a su labor se redujo de forma notable y solo obtuvo el indulto real de forma póstuma en... ¡2013! Los cargos: "indecencia grave y perversión sexual" en un momento en el que ser homosexual era ilegal.

 

Como película merece más de un visionado y aún así nos seguirá inspirando nuevas reflexiones cada vez que la revisitemos. Hay muchos códigos que descifrar en el relato: el del amor, el de la jerarquía militar, el de los usos sociales, el del flirteo, el de la política a gran escala, el de la guerra, el del lenguaje... 

Valoración

Una película clave de un personaje histórico injustamente tratado a pesar de su peso específico en la contienda que definió a la Europa que conocemos en el siglo XX.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Benedict Cumberbatch en un papel que lo podría (y debería) catapultar al Oscar.

Lo peor

Que el espectador se quede solo con la primera lectura y no profundice más.

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