Análisis

Crítica de Infiltrados en la universidad

Por Fátima Elidrissi
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CRÍTICA DE Infiltrados en la universidad (2014) - DIRIGIDA POR Philip Lord y Chris Miller - PROTAGONIZADA POR Jonah Hill, Channing Tatum, Ice Cube, Wyatt Russell, Jimmy Tatro, Dave Franco, Peter Stormare, Amber Stevens, Nick Offerman, Anna Faris. ESTRENO el 22 de agosto.   ARGUMENTO: Tras su éxito desarticulando una red de narcotráfico en un instituto los agentes de policía Jenko y Schmidt vuelven a infiltrarse en una institución educativa: esta vez un campus universitario.

Con tanto remake, secuela, precuela, reboot… el reto de las películas-franquicia de Hollywood es mantener la frescura de los originales al tiempo que consiguen renovar la saga. Ya sea porque cambian (de tono, de trama, de personajes, de época, de lugar…) o porque intentan repetir la fórmula. Infiltrados en la universidad, secuela de Infiltrados en clase, pertenece al segundo grupo, una serie de películas que vive del homenaje, la referencia o el guiño al espectador. Son esas segundas partes conscientes de serlo, decididas a invertir sus esfuerzos no en renovar su universo, sino precisamente en repetirlo, retorcerlo, revisarlo hasta crear una película sobre la película.

Jugar en esta liga no es fácil. Ya nos sabemos los chistes, las dinámicas entre los personajes, la estructura de la narración… pero Infiltrados en la universidad pierde todos los prejuicios decidida a refutar aquello de que "segundas partes nunca fueron buenas". Todo esto dicho y hecho con menos academicismo y bastante más gracia. Así que recapitulemos.

Channing Tatum (Magic Mike y su próxima secuela) y Jonah Hill (El lobo de Wall Street) dan vida a los agentes Schmidt y Jenko, dos inseparables policías que tras unos comienzos más bien desastrosos disfrutan del éxito tras haber resuelto su primer caso. Lo que nos lleva a Infiltrados en clase, donde esta pareja consiguió desarticular una red de narcotráfico infiltrándose en un instituto gracias a sus dudosas cualidades.

Esta segunda parte no lleva a engaños y ya desde su título anuncia su intención de repetir la premisa de la primera película, en este caso en la universidad. Y es que el sorprendente éxito de la pareja de policías como los hermanos Brad y Doug McQuaid ha supuesto una importante inyección de dinero es su marginada división de agentes encubiertos. El suficiente para intentar repetir el éxito anterior.

  

La secuela, como la cinta repite por activa y por pasiva utilizando en su caso el regreso de los personajes a las aulas, era inevitable. Con un presupuesto de 21 millones de dólares Infiltrados en clase hizo más de 200 millones de taquilla, mientras Infiltrados en la universidad, realizada con 65 millones de dólares, está a punto de superar los 300.

"Van a desfasar como si les pagaran por ello"

Ya en el campus, la película se descubre como un “bromance” donde esta pareja de eternos adolescentes volverá a luchar por su amistad mientras intentan destapar otra red de narcotráfico entre juerga y juerga. Y a partir de aquí todo son tópicos muy bien llevados. El atlético y bobalicón Channing Tatum fichará por el equipo de fútbol americano, donde encontrará a su alma gemela, Zook. El regordete y espabilado Jonah Hill se hará un sitio en el grupo de teatro bohemio de la universidad, marcándose una improvisación digna de aplauso nada más comenzar la película. Y la distancia entre ellos cada vez se hará más grande hasta el punto de protagonizar una desternillante sesión de terapia de parejas.

Infiltrados en la universidad suple su inherente falta de originalidad apostando por un absurdo autorreferencial. Empezando por la mudanza desde el 21 Jump Street (título de la primera película en inglés) al 22 Jump Street (título de la segunda). Siguiendo con el hecho de que la víctima que abre el caso en esta primera entrega sea una chica negra frente al chico blanco de la primera cinta. O que el mismo índice de popularidad de los protagonistas sea inversamente proporcional al experimentado en la primera película.

Phil Lord y Christopher Miller, los directores de Infiltrados en clase y del apoteósico aterrizaje (y futuras secuelas) de los muñecos de LEGO en el cine, son los responsables de que este círculo sin fin tenga sentido y, además, sea altamente entretenido. Porque al final lo que presentan es una serie de gags, cabriolas, persecuciones y batacazos enmarcados por la ruptura (y previsible reconciliación) de los protagonistas.

En lo que respecta al caso, el nuevo contexto será el catalizador de los excesos cómicos. Es decir, fiestas universitarias, drogas, alcohol y (algo de) sexo. Porque para resolverlo sólo tienen que escuchar los gritos de su jefe, otro personaje arquetípico como el “negro malhablado y cabreado” interpretado por Ice Cube: “es el mismo caso, ¡haced lo mismo!”.

En el apartado de las escenas de acción, merecen una mención especial las secuencias inicial y final de la película, donde las persecuciones imposibles y las peleas absurdas alternan con las megaexplosiones. En el desenlace, con un fiestón playero de fondo.

Está claro que Infiltrados en la universidad no llega para cambiar el curso de la historia del cine, pero en el reconocimiento de su propia falta de trascendencia está su acierto. Porque mientras se burla de las convenciones de las películas románticas, de acción y de las mismas secuelas consigue superar el original e incluso pasar por algo nuevo.

Para terminar un consejo importante: MUY ATENTOS a los títulos de crédito. Con segundas partes así, ¡bienvenidas sean las secuelas!

Valoración

Consigue dar la vuelta a Infiltrados en clase haciendo partícipe al espectador en todo momento de que está viendo una secuela. Y funciona.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

La secuencia final: acción, humor y desmadre a la americana.

Lo peor

La relación entre Tatum y Hill aunque divertida, puede resultar estomagante.

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