Análisis

Crítica de Invencible (Unbroken), de Angelina Jolie

Por Manuel del Campo
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CRÍTICA DE: Invencible (Unbroken) - DIRIGIDA POR: Angelina Jolie - PROTAGONIZADA POR: Jack O'Connell, Domhnall Gleeson, Garrett Hedlund, Jai Courtney, Takamasa Ishihara "Miyavi", Alex Russell, C.J. Valleroy, John D'Leo, Luke Treadaway.ARGUMENTO: Esta es la historia real de Louis Zamperini, un italo-americano que llegó a competir en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 como uno de los mediofondistas más prometedores del momento, para después vivir una de las historias de supervivencia más terribles durante la Segunda Guerra Mundial.

La segunda película como directora de Angelina Jolie tras En La Tierra de Sangre y Miel, revela que además de una de las mujeres más atractivas del planeta, una actriz competente (aunque con una irregular carrera) y una perfecta Lara Croft, es una directora más que apreciable. Invencible no es una película fácil, como todo biopic siempre supone complicado afrontarlo, con los peligros de resultar demasiado benévolo con el personaje o demasiado superficial, o centrarse en solo un aspecto y olvidar el resto.

Asistimos atónitos a una de esas historias que superan la realidad -y las peores pesadillas-, un angustioso relato de supervivencia de alguien que estuvo a punto de tocar la gloria al convertirse en uno de los mediofondistas americanos más prometedores de los años 30. Así pues, el film nos narra en tres partes bien diferenciadas la etapa de su infancia y su formación como atleta, su participación en la Guerra Mundial y -la más importante, extensa y desde luego llamativa- su calvario en dos situaciones extremas, de las que llevan al ser humano a límites que ni el mismo conoce.

Siendo la primera parte bastante convencional, la fase bélica tiene hallazgos notables, sobre todo los combates desde el bombardero americano, con secuencias muy espectaculares, impactantes y muy bien rodadas. Aunque estas dos introducciones no dejan de ser el preludio de lo que realmente nos quieren contar, el terrible calvario al que se ve abocado el protagonista, primero en un agónico naufragio y después prisionero de los japoneses.

Todo en Invencible está narrado con vigor, dentro de una acabado formal muy conseguido, en el que destaca una espléndida fotografía, y con buen ritmo al que solo le pesa una duración algo excesiva. La violencia está representada sin remilgos, aunque llegados ciertos momentos se desprende un descarado pudor que evita imágenes más explícitas, quizá con el fin de permitir que la película sea para todos los públicos.

El problema de la película viene por un guión que, ahí es nada, está firmado por los mismísimos hermanos Coen, que no son precisamente unos cualquiera en esta suerte. Hay dos cosas que, a mi humilde parecer, lastran en parte la película. La primera es la reiteración excesiva del sufrimiento. Es tal el empeño en mostrarnos las vicisitudes por un lado y perrerías por otro que pasa/sufre el protagonista que queda un amargo poso de saturación, que durante muchos momentos se transforma en la angustia del espectador esperando acongojado cuál va a ser la siguiente calamidad que se le va a mostrar. A mi entender, a veces menos es más y aquí más hubiera valido calidad que cantidad (aunque en la película haya calidad de brutalidades en cantidad).

Eso conlleva, además, que Invencible pase por encima o se olvide de aspectos que daban mucho más de sí, como la explicación del origen de esa extraordinaria fuerza interior del protagonista, la relación con sus compañeros (sobre todo en el campo de prisioneros donde apenas sabemos de sus historias y eso que pasan juntos dos años) y con otros japoneses además de su torturador o del posterior tormento que supuso a Zamperini rehacer su vida (en la realidad con tremendo estrés post traumático -lógico- y serios problemas de alcoholismo).

La segunda es el tono maniqueo que no ha podido -o querido- evitarse, donde los japoneses se ven muy malos (aunque estén representados prácticamente por uno solo) y los americanos muy buenos, con la única salvedad de una secuencia en la que los bombarderos prisioneros ven durante un breve instante las terribles consecuencias de las bombas que lanzan sobre Tokio.

En el otro lado de la balanza tenemos al protagonista, el semidesconocido Jack O'Donell  que hace un trabajo desgarrador como Zamperini, en un papel que desde luego es un caramelo, pero al que hay que saber dotarle de credibilidad, fuerza y veracidad para transmitir ese sufrimiento. Este chico lo logra con nota. Menos afortunado está su adversario japonés, en mi opinión mucho menos carísmático y más plano, aunque la escasa información sobre la motivación de su psicopatía tampoco ayuda. Y es que, sin duda, resulta menos complicado representar al sufridor que al que hace sufrir.

Valoración

Jolie nos cuenta con pasión una extraordinaria historia de supervivencia, en la que su mayor virtud, la muestra del sufrimiento humano, es también su mayor lastre por reiterativa, obviando aspectos de la historia que daban mucho más de sí.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Jack O'Connell como Zamperini. La fotografía. Las secuencias del bombardero.

Lo peor

El guión demasiado reiterativo en el sufrimiento y parco en lo demás. El malo Watanabe.

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