Análisis

Crítica de La jungla: un buen día para morir

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: John viaja a Rusia para ayudar a su hijo, pero descubre que es un agente de la CIA con una misión: evitar el robo de armas nucleares. La relación paterno-filial se irá estrechando mientras ambos combaten juntos el crimen organizado. 2012 - DIRIGIDA POR: John Moore - PROTAGONIZADA POR: Bruce Willis, Jai Courtney, Sebastian Koch y Julia Snigir. Ya en cines.

La película está dirigida por el irlandés John Moore, autor de títulos como Max Payne, El vuelo del Fénix o el remake de La profecía de 2006.

Que me aspen si alguien va al cine a ver esta película pensando que verá un desarrollado argumento o una cinta con una complejidad apabullante. Pues no, vamos a ver tiros, pero los tiros se pueden dar de muchas maneras: por un motivo, con una intención, para conseguir algo. Y, sobre todo, respetando la esencia de los personajes, su toque de pimienta, su humor e idiosincrasia.

Os aseguro que el problema de que esta cinta sea la más floja de las cinco que componen la saga no tiene nada que ver con los intérpretes ni con la singular sencillez de la historia que nos cuenta (con dos giros a modo de conejo sacado de la chistera que pretenden enderezar las cosas), sino con un guión mal planificado y unas secuencias de acción que, aunque muy espectaculares (que lo son y cuentan con una riqueza de tomas increíble), resultan excesivamente largas y farrogosas, sobre todo debido a un abuso constante de la trepidación de la cámara, que por momentos resulta mareante.

Las malditas modas

Para que luego digan, a la hora de filmar cintas de acción también hay modas. A la porra los academicismos, ahora ya no se llevan los planos limpios en los que la mano del realizador parece ser inexistente, sino más bien todo lo contrario. Cuanto más se encochina la secuencia, mejor, con una buena cámara temblona que te vuelva mico tratando de seguir la acción... y es que así uno se olvida del raccord (a la fuerza, claro está). Y de ese modo, a quien pensabas que saldría de allí, lo ves salir de allá como Pedro por su casa.

Pues ni tanto ni tan calvo, podría haberse buscado un poco de equilibrio, sobre todo en algunas secuencias que recogen el legado de la primera y la tercera película, pero con poco tino y muchos espasmos.

¿Sencillez o simpleza?

Que no, que un malo que roe zanahorias, no puede ser malo... Aunque solo sea porque se preocupa por su salud. Bromas aparte, como bien dijo el maestro Hitchcock, una película vale mucho más si su villano es memorable. En este caso esa premisa tampoco se cumple demasiado, hay un par de giros argumentales que nos van guiando por una sencillísima trama que nos llevará al corazón del desastre nuclear de Chernóbil (con plano de muñeco tétrico incluido, como no podría ser de otra manera ¡vivan los tópicos!).

De nuevo, algo falla en el guión de Skip Woods (Operación Swordfish, Hitman) que ni desarrolla a los antagonistas ni nos ofrece pistas sobre cuáles son sus motivaciones personales o su enconamiento con el tándem padre-hijo, más allá de ser de goma y tener el don de la ubicuidad para ir a fastidiarles el día. Por no tener, no tienen ni pinta de malos, ni una inteligencia que los coloque en una situación privilegiada, ni un ejército a su cargo, así que resultan bastante anodinos... Y no os hagáis ilusiones, la pava del tráiler solo sale una vez en sujetador... qué lástima...

¿Quién es el protagonista de la peli?

La película presta tanta atención a Bruce Willis, como a su vástago en la ficción Jai Courtney... hasta llegar a resultar preocupante, ¿no pensarán ir más allá cuando Willis se retire? Porque estaréis conmigo en que no hay jungla sin él... Y no es que Courtney sea un mal candidato para la acción, sino que sería otra cosa diferente.

Al muchacho lo hemos visto en la serie Spartacus: sangre y arena y en Jack Reacher, trabajando con bastante tino. Sin embargo, su intervención en esta cinta no es especialmente brillante (ay, los diálogos, qué flojitos...), sobre todo porque el guión le impide darle una buena réplica a su progenitor. Su relación con él pasa de ser inexistente a problemática y de ahí a la colaboración y la reconciliación, como si de un adolescente se tratara cuando es un tío hecho y derecho que trabaja en la CIA. Es que tampoco hay tiempo para mucho más en una cinta que tiene un clímax anticipado y que prioriza la acción por encima de los personajes. Hasta el clásico "yippi-ka-yei" queda un poco sosainas.

En fin, no está mal para verla en pantalla grande y es tan ágil que pasa en un suspiro, sin darle tiempo al espectador a aburrirse. Alucinante la persecución por las calles de Moscú y las salvajadas que son capaces de hacer los especialistas (tela con la secuencia de la obra), pero parece ser que tendremos que esperar a la sexta entrega para ver si se recupera la complicidad con el espectador y el distendido carácter de los diálogos, porque aunque McClane no deja de hacer sus chascarillos, los más hilarantes son los que ya habéis visto en el tráiler.

Valoración

Los muy jungleros os sentiréis decepcionados, quienes quieran una película entretenida para pasar el rato, encontrarán lo que buscan.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

El derroche de originalidad en la forma de involucrar coches, camiones y helicópteros en la acción.

Lo peor

La problemática paterno-filial que lastra los diálogos y le resta el sentido del humor de McClane.