Análisis

Crítica de Kingsman: Servicio Secreto

Por Jesús Delgado
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CRÍTICA DE: Kingsman: Servicio Secreto (Kingsman: The Secret Service) - DIRIGIDA POR: Matthew Vaughn  - PROTAGONIZADA POR: Colin Firth, Taron Egerton, Mark Strong, Michael Caine, Samuel L. Jackson, Sofia Boutella y Mark Hamill.ARGUMENTO: Un muchacho de los barrios bajos londinense ve su oportunidad de convertirse en un caballero y en un agente secreto cuando un misterioso y extravagante genio loco pone en marcha su plan para acabar con la mitad de la especie humana. 

Ya tenemos película de "superhéroes" para febrero. ¿Cómo, que Kingsman: Servicio Secreto no es una peli de superhéroes, sino de espías? ¿Pero es que acaso, amigos lectores, no sabéis que los superespías son los superhéroes de Reino Unido?. Y es que Kingsman: Servicio Secreto es además una adaptación del cómic The Secret Service, una obra firmada por Mark Millar y el director de la película Matthew Vaughn, que además cuenta los pinceles del excelentísimo ilustrador Dave Gibbons (Watchmen). 

Pero no vamos a hablaros del cómic, eso lo hicimos el otro día con la reseña del cómic. Hoy os vamos a hablar de la peli, la cual supone el regreso de Matthew Vaughn al género fantástico y de aventuras, en donde parece moverse de maravilla en vista de sus pasados trabajos: Stardust, X-men: Primera Generación y Kick-Ass.  

¿Pero de qué va esto de Kingsman: The Secret Service? ¿Seguro que es una peli de humor?, dirá alguno. Bueno, humor tiene y a raudales. Recordad que está basado en un cómic de Mark Millar, autor que nunca se corta con este ingrediente. Pero desde luego, Kingsman es una peli de espías al más puro estilo de James Bond. Pero no esperéis el James Bond de Daniel Craig Casino Royale, sino al clásico, el de Sean Connery. Y esto tiene que ver mucho con la concepción de la película. 

Cuando Casino Royale salió en cines, los padres de esta historia, Millar y Vaughn se preguntaron por qué no contaron nunca el cómo Bond se adiestró para llegar a ser quien era. Sí, sabíamos cuál había sido su primera misión como 007, pero no el proceso que siguió para llegar a ser dicho personaje. Y ese tema ofrecía un montón de material para una buena historia. 

En base a esta idea dúo recordó a Sean Connery. Según cuenta la leyenda, Connery era un poco zafio cuando se dispuso a interpretar a James Bond en su primera película, allá por 1962. Por eso, su director se cuidó de enseñarle a ser un caballero de los píes a la cabeza, empezando por los modales y acabando por su vocabulario y su forma de vestir. Los más cinéfilos diréis: "Un momento, ¿me estás diciendo que Sean Connery fue un My Fair Lady masculino?". Pues sí, sí que lo fue. A día de hoy, nadie dudaría de sus modales en público.

En base a esta misma idea se desarrolla Kingsman: ¿qué ocurre cuando lo más gañán de la Inglaterra actual, un gorrilla de los barrios bajos londinenses tiene la oportunidad convertirse en un caballero inglés, que no solo tiene estilo y viste bien, sino que además salva el mundo dos veces antes de cada desayuno?. Sí, podéis iros imaginándolo. 

¿Pero cómo funciona ésto en pantalla? ¿Nos debemos santiguar antes de entrar en la sala? Enseguida os lo decimos

007 + My Fair Lady + Kick-Ass

Vaugh nos lo deja claro desde el minuto uno de la película. Esto que nos propone es una película de espías a la antigua usanda. Exagerada, grandilocuente y con una marcada dicotomía entre quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Vamos, que nos hace volver a los años 60 con las viejas películas de espías de James Bond, con sus gadgets, coches tuneados y villanos con guaridas en el corazón de un volcán y demás topicazos que a los amantes del género les  encantará.

Pero esto no es Austin Powers (¡oh sí, nena!), sino una historia de crecimiento en torno a Eggsy (Taron Egerton), un chico de origen humilde, con pocos recursos y más pobre educación, que trata de convertirse en un héroe para su país y para el mundo. Para este desarollo, la narrativa recurre a la figura del mentor, Harry (Colin Firth), un Bond de los de antaño que tratará de llevarle por el buen camino mientras salvan el mundo de un zumbado de primera, encarnado por Samuel L. Jackson. Por eso, podemos decir que Kingsman también tiene un componente de crecimiento, que recuerda a películas como My Fair Lady, Pretty Woman...

Todos estos ingredientes, a su vez, los remezclamos con ultraviolencia, frases soeces y una propuesta argumental basada en dialogos tan hilarantes como jocosos, propios de la marca Millar, y lo que tenemos es la prima hermana de Kick-Ass. De hecho, solo le falta a Chloë Grace Moretz vestida una vez más como Hit-Girl para poder encajarla como la "continuación buena de la primera película de Kick-Ass". 

Y es que Kingsman tiene ese mismo tono que nos encandiló Kick-Ass, con una banda sonora y un ritmo trepidamente, que no decae ni un momento y que no deja de sorprendernos a cada giro de guión. Las secuencias de acción cuentan con una coreografía apabullante y, en ocasiones, incluso rozan lo salvaje. De hecho, se ha de notar que la violencia es explícita. Lo que incluye empalamientos, desmembramientos y otros usos comunes en el combate cuerpo a cuerpo. Por eso, padres despistados, cuidado con llevar a sus críos de seis años al cine, que una película esté basada en un cómic no la convierte en apta para todos los públicos. Aunque eso si, de desnudos nada, que recordemos. 

Cabe hacer notar también que se le ve el plumero a la ideología de Millar y de Vaughn. El dúo no tiene ningún escrúpulo en cargar contra el establishment y los grupos conservadores más radicales, ajustándoles cuentas a cada uno a su manera. Esto no sabemos cómo caerá en España, pero desde luego en EEUU le va a valer más de una crítica y de las gordas.

En conjunto, Kingsman funciona de rechupete. Entretenida, ágil, descarnada, cruel, divertida, incisiva, comiquísima y cargada de tributos al cine de espías y a la cultura popular... Si además contamos con su reparto de lujo, del que no hemos de perder de vista a Michael Caine y a Mark Strong, dos fieras de la interpretación, la película es un regalo para los amantes de este tipo de historias.

Quizá su mayor flaqueza sea la violencia gratuíta y el propio personaje del protagonista, cuya historia de crecimiento personal flojea y acaba de forma apresurada. Pero teniendo en cuenta el público y el fin de esta cinta, ambos son pecados menores y perdonables.

Ah y antes de que los preguntéis y a nosotros se nos olvide. La peli sí se parece al cómic. Básicamente tienen un esqueleto y un hilo conductor común, pero ya os adelantamos que tanto en argumento como en desarrollo de personajes, son bastante distintos. Por ello, si vais a verla pensando en el cómic, hacedlo con la concepción de que es una adaptación, no una lectura literal. Y aún así, como opinión personal del autor de estas líneas, la cinta supera como historia en conjunto a la propuesta en el cómic. Y eso son palabras muy duras. 


Valoración

Matthew Vaughn recoge lo mejor del James Bond de Sean Connery y lo mezcla con Kick-Ass. La mezcla explosiva de humor y acción hacen de Kingsman una de las pelis más gamberras y entretenidas del año.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Los actores bordan unas interpretaciones tan exageradas como magníficas.

Lo peor

El ciclo de transformación del protagonista cojea un poco. Pero nada serio.

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