Análisis

Crítica lúgubre de Frankenweenie

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Víctor es un niño solitario al que le encanta jugar con su perro Sparky y filmar películas caseras en las que su mascota es la protagonista. Un día, es atropellada por un coche y Víctor tiene que decirle adiós para siempre. Hasta que descubre, gracias a su profesor de ciencias, que quizás la muerte es un proceso reversible. 2012 - Dirigida por: Tim Burton - Prestan su voz en castellano: Claudio Rodríguez, Luis Mas, Belén Rodríguez, Óscar López Landa, María Jesús Varona y Paloma Porcel. Estreno el 11 de octubre.

Como ya os comentamos la primera vez que hablamos en la web de esta película, la idea parte de un cortometraje de 1984 que materializó en su día con personajes reales y cuyo título era el mismo: Frankenweenie.

No es que Tim Burton por aquel entonces cosechara un gran éxito con su parodia de la fabulosa novela gótica de Mary Shelley, de hecho su obra fue totalmente incomprendida y le valió el despido de los estudios Disney, que consideraron que su obra podía aterrorizar al público infantil.

Rodada en blanco y negro y con saltos desde el mundo de los muertos, lo cierto es que tenía un toque inquietante, aunque en el fondo, no es más que una historia de camaradería entre un niño y su perro.

Sin embargo, ya con una dilatada carrera plagada de éxitos de taquilla, en 2007 Disney y Burton acordaron realizar Frankenweenie, esta vez, en formato largo y rodando fotograma a fotograma para ser proyectada en 2D y en 3D.

 

Hay que reconocer que el público infantil ha cambiado muchísimo: si a mediados de los 80 podía presuponerse que generaría rechazo, la verdad es que la fiebre actual de monstruos, calaveras y fantasmas, hace que sea una auténtica delicatessen. La abundancia de libros, cromos, películas y todo tipo de merchandising tenebroso destinado a los pequeños de la casa (y no tan pequeños) es brutal, en parte por esa inocencia perdida.

Retorno a los orígenes 

Hay que apuntar el hecho de que desde que Burton realizara la película Big Fish y más recientemente con su versión libre de Alicia en el país de las maravillas, había ido produciéndose un paulatino divorcio con su público más fiel. Con Frankenweenie tiende un puente para acercarse de nuevo a sus fans, retrocediendo a sus orígenes y repasando las obras que le han marcado como cineasta.

 

 

La historia sigue siendo la misma: el joven Víctor, de diez años, es un amante del cine casero y su actor favorito no es otro que su perro Sparky. Un día, su mascota sufre un accidente letal y Víctor comienza a buscar una forma de devolverla al mundo de los vivos.

 

Sin embargo, la diferencia fundamental de Frankenweenie es que la libertad que le da el trabajar con figuras modeladas le permite alcanzar un grado más alto en su clásica excentricidad, dejándose llevar más por la imaginación en la recreación de toda una serie de monstruos que asolarán el plácido pueblecito de New Holland.

Referencias imprescindibles: amor al cine más negro

Si cabe un punto de perspicacia toda vez que se realiza un homenaje a películas de culto, se esfuman cuando se aprecia con cuánta ternura se reviven en esta obra los fotogramas del Frankenstein de 1931 (cuando Víctor prepara sobre la tabla de la plancha su lugar de trabajo) o se insertan fragmentos del Drácula del 58 encarnado por Christopher Lee.

 

 

Por supuesto, el personaje de Víctor está basado claramente en Víctor Frankenstein, el personaje de la magnífica novela de Mary Shelley, obsesionado por vencer a la muerte, pero hay otras referencias a obras literarias: Elsa Van Helsing nos remite al famoso cazador de vampiros Abraham Van Helsing construido por Bram Stoker, y Edgar "E" Gore, al literato Edgar Allan Poe.

 

En cuanto a los monstruos hay claras referencias al lagarto gigante Godzilla, al hombre invisible, a la momia o las hibridaciones de seres generadas por experimentos fallidos. Mención especial merece el cementerio de animales como marco de tristeza y también de generación de zombis bizarros.

Universo Burton: diseño de personajes

Si se le puede poner una pega a esta película es que el diseño de los personajes no es del todo original. Muchos de ellos remiten a personajes de La novia cadáver: el propio Victor, el vecino melindroso, etc.

 


 

Sin embargo, otros destacan por su toque humorístico así como por sus característicos rasgos como el profesor Rzykruski (divertidísima su cruzada contra la ignorancia) o la profesora de educación física.

 

Un cierto aire retro recorre toda la película, lo que le hace un favor, puesto que permite recuperar ciertos aspectos de la ambientación de Eduardo Manostijeras y hace más creíbles a los personajes.

 

Hay que elogiar la perseverancia de Burton a la hora de retomar este proyecto, así como la eficacia de su estilo propio, afianzado a pesar de las trabas que ha ido encontrando a lo largo de su carrera profesional. Está claro que con libertad creativa, es capaz de lo mejor.

Valoración

Encomiable trabajo que aúna la artesanía de la creación cinematográfica vía stop-motion con las nuevas tecnologías que permiten dar un paso más allá.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

El afán perfeccionista en la recreación de los detalles y el movimiento.

Lo peor

El clásico toque desagradable/escatológico de Burton, aunque tiene su gracia.