Análisis

Crítica de Non-Stop (Sin escalas)

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Non-Stop (Sin escalas) nos embarcamos en un avión que va a realizar un vuelo transatlántico. Tras el despegue el agente del servicio aéreo a cargo de la seguridad del pasaje comienza a recibir mensajes en su terminal: o la compañía realiza una transferencia millonaria o un pasajero morirá cada 20 minutos.2014 - DIRIGIDA POR: Jaume Collet-Serra - PROTAGONIZADA POR: Liam Neeson, Julianne Moore, Lupita Nyong'o, Michelle Dockery, Anson Mount,Scoot McNairy, Bar Paly, Corey Stoll, Linus Roache y Jon Abrahams. Ya en cines.

¿Qué diferencia a un buen director de uno mediocre? Que el primero conoce su oficio como nadie y sabe qué hacer para mantener enganchado al espectador, incluso cuando para ello se vale de un punto de partida a priori muy trillado. Cuando Jaume Collet-Serra (productor de Mindscape) te agarra, ya no te suelta. Da igual que la historia o el escenario te parezcan más o menos creíbles: ha atrapado tu atención y durante hora y media estás tan atrapado como el pasaje de Non-Stop (Sin escalas).

Con la clásica estructura de un thriller de acción en el que se secuestra un avión repleto de posibles víctimas civiles, Non-Stop supone la segunda colaboración de Collet-Serra y Neeson tras Sin identidad, una cinta muy bien recibida al otro lado del charco, donde consiguió ser número uno. De hecho, ha revalidado el título, consiguiendo en su primer fin de semana una recaudación de 28 millones de dólares.


Un clásico remozado

A propósito de su estructura, la película no podría encajar mejor en el molde del thriller. Podría haber seguido un esquema del estilo de Agatha Christie encerrando a un público cautivo en una mansión y desatando la duda sobre quién es el asesino. Vendría a ser más o menos lo mismo pero con un lavado de cara que actualiza las formas.

El guión de Christopher Roach y John W. Richardson, debutantes como escritores de un largo, viene a aportar un extra de claustrofobia al situarnos en un avión a 40.000 pies de altura en el que se desarrollan los hechos. Estamos a bordo de un vuelo sin escalas que va de Nueva York a Londres y nuestro jefe de seguridad interpretado por el corpulento Liam Neeson no parece gozar de la mejor reputación a la hora de pedir ayuda. De hecho, como si de una conspiración se tratara, todo apunta hacia él mismo. ¿Quién ha secuestrado el avión? ¿Cómo y por qué mata?

 


 

Uno de los recursos que se utilizan con buen tino es el de introducir los mensajes que va recibiendo por parte del atacante en su terminal, ¡cómo no iba a desarrollarse un enfrentamiento en la era digital vía chat!

El dedo en la llaga

No me entendáis mal, la película es puro entretenimiento y va de menos a más hasta alcanzar un punto álgido final de los que te dejan sin respiración. En este sentido sus aspiraciones son honradas y da lo que promete: hora y media de puro espectáculo con un colofón digno.

Pero a poco que rasquemos encontraremos no pocas cuestiones que pueden atrapar nuestra atención: la paranoia de la seguridad aérea tras los atentados del 11-S, los prejuicios ante otras religiones, la indefensión de los civiles ante el escrutinio de las autoridades versus la tremenda facilidad con la que el terrorismo parece encontrar las brechas en los sistemas de vigilancia...

Por supuesto, la película no abunda en estas cuestiones, pero las esboza generando interés. "El control es una ilusión", llega a decirse en un momento dado.

Secundarios de lujo

Apenas una localización, leves pinceladas sobre la tripulación y determinados pasajeros, cualquiera de los cuales se antoja más sospechoso que el anterior... Collet-Serra sustenta buena parte de su dosis de intriga en la iluminación (a veces tenebrista al máximo) y en un elenco fabuloso en el que encontramos a Julianne Moore, Corey Stoll (que por cierto, recientemente se ha unido a Ant-Man), Scoot McNairy Michelle Dockery.


Gracias a ellos se articula un juego del gato y el ratón bien resuelto en el que la coherencia del relato se mantiene hasta el final, lo que es de agradecer. Que los últimos minutos revisiten tópicos habituales o que se infrinjan las leyes de la física, no llega a escocer demasiado siempre y cuando no se nos olvide qué tipo de película estamos viendo. Todo es dejarse llevar por el piloto y confiar en llegar a destino. Vamos, lo mismo que haces cada vez que te metes en un avión...

Valoración

Entretenido thriller construido siguiendo las premisas clásicas pero con un aire renovado. Collet-Serra es tan efectivo como su elenco y engulle la taquilla. Bien jugado.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

La traca final te deja sin resuello. Es una flipada increíble, pero ¡cómo mola!

Lo peor

Que te pille a contrapié: vas a ver un blockbuster, ve preparado.

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